COPIADO DE: Oficina de la Bicicleta de Granada (29 de septiembre de 2014)

Hace unos días la Asociación Biciescuela Granada recibió un correo electrónico de un ciclista que había tenido un problema el 31 de agosto para subir su bicicleta al autobús de la línea Lanjarón a Granada. La compañía ALSA quiso cobrarle 5 euros por llevar la bicicleta hasta Armilla, además de los 3.70 euros del billete. Según nos dijo, el conductor le informó que esa norma había comenzado a aplicarse hacía dos meses. Sin embargo, los autobuses BONAL, desde Granada a Sierra Nevada, el mismo día, le costó 5 euros el billete sin sobre coste por la bicicleta.

Esta persona escribió un correo quejándose sobre este asunto a la atención al ciudadano (atencionciudadano.cfv@juntadeandalucia.es) de la Consejería de Fomento y Vivienda y obtuvo la siguiente respuesta el 9 de septiembre:

Vista la consulta que realiza, le informamos que las  concesiones de transporte de viajeros por carretera titularidad de la Junta fueron adjudicadas hace muchos años y en su momento no se recogía en los contratos referencia alguna al transporte de bicicletas.

Actualmente se está produciendo el vencimiento de las concesiones y en los nuevos contratos que se adjudiquen, las empresas adjudicatarias tendrán la obligación de permitir el transporte de bicicletas de manera gratuita. El primer contrato que se va a llevar a cabo salió publicado en BOJA el pasado 29 de agosto. En el pliego de cláusulas administrativas se recoge esta obligación.

Biciescuela Granada ha considerado de interés informar de la normativa vigente que nos da derecho a transportar bicicletas de forma gratuita en los vehículos para el transporte de viajeros por carretera en Andalucía.

Foto de Ramón L. Pérez Foto de Ramón L. Pérez

Por otro lado, el 17 de septiembre, la Consejería de Fomento y Vivienda inauguró la primera línea de autobús metropolitano en contar con portabicicletas en el exterior del autobús que permitirá transportar tres bicicletas además de las que se puedan guardar en la bodega. Este nuevo autobús, del grupo FRAMAR-ARANA, hace el recorrido desde Granada a Dílar, pasando por Ogíjares y Gójar. El delegado territorial de la Consejería de Fomento anunció que este será el primero de los servicios que cuente con portabicicletas, a los que se irán sumando progresivamente el resto de las líneas que operan en el Consorcio de Transporte Metropolitano de Granada.

COPIADO DE: Oficina de la bicicleta de Granada (19 de septiembre de 2014)

Aprovechando que estamos en la Semana Europea de la Movilidad, en la asociaciónBiciescuela Granada hacemos balance de lo que concierne a la movilidad ciclista en el último año. En primer lugar, quisiéramos compartir nuestra satisfacción por los logros conseguidos y también nuestra inquietud por lo que aún queda por hacerse.

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Tras un trabajo intenso en defensa de la seguridad y autonomía ciclista, se ha logrado que el Ayuntamiento mantenga el derecho de los ciclistas a circular libremente por la calzada en Gran Vía y Reyes Católicos, evitando su eventual prohibición y evitando la construcción de un carril bici en Gran Vía. Como se ha comprobado, las quejas de los usuarios del bus no están relacionadas la presencia de ciclistas en la calzada de dichas calles, sino con la LAC, los transbordos, etc. La acertada decisión del Ayuntamiento de no llevar a cabo su plan inicial, le ha ahorrado dinero (coste de carril bici) y accidentes (peligrosidad del mismo).

Nos complace comprobar que el Ayuntamiento no ha planificado ningún carril bici por el centro de la ciudad (en contra del Plan Andaluz de la Bici de la Consejería de Fomento) por las muchas consecuencias negativas que tendría esta intervención: invasión de ciclistas en las aceras, mayor accidentalidad ciclista, mayores costes económicos, etc. Sin embargo ha iniciado la señalización de zonas 30, 20 y 10. Esta medida es buena para todo el mundo, si bien los ciclistas no experimentarán grandes cambios, pues su seguridad depende de su propia ubicación en la calzada (el lugar seguro es el centro del carril), la señalización de maniobras y la comunicación visual con los demás.

Tras aceptar nuestras sugerencias, también van a ser instalados aparcabicis en forma de U invertida en zonas de aparcamiento de la calzada, más cómodos y seguros que los previstos inicialmente, que sólo admitían el amarre de una rueda, aunque lo deseable sería aquellos que protegen contra el robo, vandalismo e intemperie (tipo jaula).

A pesar de todos estos avances positivos aún quedaría algo muy importante por hacerse: la formación de la ciudadanía para la conducción segura y autónoma de la bicicleta. En lugar de esto, el Ayuntamiento mantiene unos cursos obsoletos que crean ciclistas dependientes de las ratoneras para la bici (acera bici y carril bici), cuando deberían dotarles de las herramientas necesarias para desenvolverse con seguridad y soltura por todas las calles, respetando y haciéndose respetar por los demás.

También falta por concretarse el Plan de la Bicicleta en Granada. Esperamos que tengan en cuenta las sugerencias de Biciescuela Granada, Ecologistas en Acción y Salvemos la Vegapara evitar el conflicto peatón-ciclista provocado por el carril bici en la ciudad y para que en el área metropolitana se regeneren los caminos rurales y se amplíen los arcenes de las carreteras.

Usar la bicicleta como medio de transporte en zona urbana puede hacerse en la actualidad sin esperar ningún tipo de intervención pública. Sin embargo, es necesario disponer de unos conocimientos que están al alcance de cualquier persona interesada en disfrutar del gran potencial que tiene este vehículo como medio de transporte.

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Estos consejos están dirigidos a personas que conocen las normas básicas de circulación y, además, saben manejar este vehículo. El objetivo es ayudar a los ciclistas a gestionar su propia seguridad sin delegar en la vía, ni en los demás conductores, ni tampoco en las normas. Indicamos cómo tomar decisiones para condicionar el comportamiento del resto de conductores. Para conseguirlo es necesario aprender a anticiparse a los riesgos, ser visible, gestionar el espacio adecuadamente, comunicarse con el resto de conductores y comportarse de forma predecible.

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Según la DGT (Accidentes de tráfico en zona urbana en España 2010, pág. 29, Ministerio del Interior, DGT, Observatorio Nacional de Seguridad Vial, Madrid, 2011), durante el 2010 en las zonas urbanas de España se dieron 1.733 colisiones entre ciclistas y otros vehículos, el 78,2 % de las mismas fueron la suma de colisiones laterales (16,17 %) y colisiones frontolaterales (62,03 %). Estos tipos de accidentes se dan en las intersecciones (entre dos calles, entre calzada y vía ciclista o entre calzada y acera) y suelen estar directamente relacionados con la ubicación del ciclista en la calle antes de sufrirlo. Por lo tanto, es realmente fácil anticiparse a las situaciones de peligro que desembocan en estos accidentes si se sigue una regla sencilla: circular por la que denominamos “ubicación de seguridad ciclista” (el centro del carril de tráfico convencional y guardando la suficiente distancia respecto al vehículo que va delante).

En las vías interurbanas la velocidad de los otros vehículos y la baja visibilidad (por ejemplo, tras una curva, etc.) hace que sea conveniente que, en la gran mayoría de los casos, los vehículos lentos circulen lo más a la derecha posible de la calzada para facilitar el adelantamiento. En cambio, en las vías urbanas la baja visibilidad se da en los laterales de la calzada debido a la gran cantidad de intersecciones, vehículos estacionados, mobiliario urbano, etc, que hay a los lados. Por este motivo, circular por la parte central del carril de la calzada es más seguro que circular pegado a la derecha o que circular por un carril bici o una acera bici (también ubicados a la derecha de la calzada). En el centro del carril de la calzada se es más visible y se tiene mayor visibilidad, nos anticipamos a los riesgos de colisión. El temido alcance por detrás debido a circular por el centro del carril de la calzada en zona urbana (es decir, el temido accidente ocasionado por la diferencia de velocidad entre la bici y el resto de vehículos) es muy difícil que ocurra, lo cual es muy lógico, pues el ciclista está ubicado en el centro del campo visual del conductor que le sigue y es visto desde cientos de metros atrás.

© Todos los derechos reservados Jordi Tatay. Granada, 2014

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Consejos para evitar colisones con la bicicleta en zona urbana by biciescuelagranada

En la Avenida de París. Lo mejor, la piruleta azul de obligación.

COPIADO DE: Oficina de la Bicicleta de Granada (30 septiembre 2014)

El Consejo de Gobierno de Andalucía ha acordado iniciar los trámites del Anteproyecto de Ley Andaluza de Movilidad Sostenible. La Asociación Biciescuela Granada ha sido invitada a participar en el proceso de alegaciones que ya hemos enviado y que podéis leer a continuación:

JUSTIFICACIÓN

En los últimos años estamos viviendo un aumento imparable del uso de la bicicleta como medio de transporte en las ciudades y, sin embargo, las políticas de promoción de la bicicleta no se han ocupado de un aspecto que consideramos fundamental: la formación de los ciclistas para que circulen de forma autónoma, segura y responsable por la calzada.

En muchas ocasiones el incremento del número de ciclistas en la ciudad está ocasionando un grave conflicto con los peatones. Por ejemplo, según un estudio del Ayuntamiento de Vitoria, el 68% de los ciclistas circulan habitualmente por las aceras [1]. También en Barcelona entre el año 2010 y 2011 se incrementó en un 264% el atropello de ciclistas a peatones [2]. En general, en muchas ciudades (San Sebastián, Valencia, Zaragoza, Pamplona, etc.) son recurrentes las noticias que muestran el malestar peatonal y una de las primeras quejas de los vecinos, lo cual lo convierte en un auténtico quebradero de cabeza para los ayuntamientos. Por todo ello, el Foro Andando se ha visto en la obligación de recordar que “las aceras no son exclusivamente un espacio para un tránsito ordenado, lineal y de velocidades regulares, sino también un espacio de convivencia, juego, conversación y estancia, con cambios de trayectoria transversales, paradas indiscriminadas y giros no previsibles. Por lo tanto, la circulación de bicicletas por las aceras resulta perturbadora y generadora de conflictos y accidentes” [3]. Además, debido al aumento de ciclistas atropellados en pasos de peatones, también tenemos que recordar que resulta especialmente peligroso cruzar los pasos de peatones montados en bicicleta a una velocidad superior a la de un peatón, pues se es invisible para los conductores que van por la calzada.

También es cierto que los miedos, las inseguridades y las malas experiencias con la bicicleta están ocasionando que muchos invadan las aceras o abandonen la idea de desplazarse en bicicleta. Por este motivo, la formación de los ciclistas para conducir su vehículo de forma autónoma y segura por la calzada forma parte de un nuevo paradigma en el ámbito de la movilidad que es cada vez más demandado.

Desde la asociación Biciescuela Granada entendemos que la formación ciclista se erige como un pilar fundamental en toda política de promoción del uso de la bicicleta como medio de transporte entre el alumnado de primaria y de secundaria, así como entre los adultos.

Para usar la bici como medio de transporte, para conducirla, no basta con pedalear y mantener el equilibrio: es imprescindible aprender a ubicarse en la calzada, a gestionar el espacio, a señalizar, a realizar las maniobras adecuadamente, a comunicarse con los demás, etc. Habilidades que están al alcance de cualquier persona interesada en utilizar este medio de transporte mediante una rápida y sencilla formación que le permite adquirir las competencias para gestionar su propia seguridad.

Además de la formación ciclista para adultos, es necesario establecer la integración de esta en el sistema educativo desde las primeras etapas. Desde que se introdujo la educación vial como un tema transversal en la educación han sido muchos los colegios e institutos que, en colaboración con los ayuntamientos, han intentado impartirla a través de la policía local. Comenzaron con simples visitas para impartir charlas y repartir folletos informativos. Más tarde, derivaron en jornadas más largas en donde, además, se añadieron clases prácticas desarrolladas en circuitos cerrados. Sin embargo, ni estas prácticas, ni las de sensibilización sobre los beneficios del uso de la bici y la movilidad sostenible han sido lo suficientemente eficaces como para lograr que el alumnado adquiera el hábito de usar la bicicleta como medio de transporte de forma autónoma y segura. Según el pedagogo Francesco Tonucci, esto se debe a la sobreprotección y los miedos de los adultos que niegan a los niños la posibilidad de desarrollarse como personas autónomas:

“La necesidad de tener siempre el control directo de los adultos impide a los niños vivir experiencias fundamentales como explorar, descubrir, la aventura, la sorpresa, superando progresivamente los riesgos necesarios. La imposibilidad de probar estas emociones y de construir estos conocimientos crea graves lagunas en la construcción de una personalidad adulta, en las reglas de comportamiento, de conocimiento y de defensa.” (TONUCCI, F.)

La asociación Biciescuela Granada considera que existe la necesidad de contribuir a la construcción de la autonomía personal de los niños y jóvenes para que adquieran el sentido de la responsabilidad, el conocimiento de los riegos del tráfico y las medidas de defensa y seguridad como usuarios de la bicicleta, sin los miedos que atenazan a la población adulta que no ha tenido esta oportunidad. En definitiva, se trata de una apuesta de futuro para lograr con éxito que en nuestra sociedad madure una cultura para realizar los desplazamientos cotidianos de forma sostenible.

Alegaciones al Anteproyecto de Ley Andaluza de Movilidad Sostenible by biciescuelagranada

COPIADO DE: Oficina de la Bici de Granada (6 de agosto de 2014)

Durante los últimos meses el Ayuntamiento de Granada está tomando algunas decisiones que influyen directa e indirectamente sobre la conducción de la bicicleta en la ciudad.

La primera y más destacada de ellas fue que rectificara y, finalmente, mantenga el derecho de los ciclistas a circular como un vehículo más por la calzada de Gran Vía y Reyes Católicos. Evidentemente, esta decisión fue tomada tras la movilización de los ciclistas de la ciudad contra la amenaza de prohibirnos el paso por dichas calles y también tras la movilización ciclista contra la alternativa de encerrarnos en un carril bici en Gran Vía. Finalmente, los ciclistas (excepto Granada al Pedal que apoyaba la ratonera para ciclistas en Gran Vía) conseguimos mantener nuestro derecho a circular libremente por estas calles.

La segunda decisión importante del Ayuntamiento ha sido no planificar ningún carril bici en el centro de la ciudad de Granada, en contra de lo previsto en su propio Plan de Movilidad Urbana Sostenible y en el Plan Andaluz de la Bici de la Consejería de Fomento. Con este logro, junto con el de no hacer el carril bici de Gran Vía, se reconoce institucionalmente la multiplicación de los riesgos que genera un carril bici en la ciudad.

En tercer lugar, el Ayuntamiento ha iniciado la señalización de las calles del centro de la ciudad como zonas 30, 20 y 10 (es decir, como velocidades máximas de circulación) aunque, si bien es cierto, en dichas calles ya se circulaba, normalmente, por debajo de estas velocidades debido a la propia fisonomía de las mismas. Sin embargo, resulta una medida legal óptima para aquellas calles estrechas donde mayor conflicto puede generarse entre ciclistas y otros vehículos que, si las circunstancias del tráfico lo permiten, estos últimos podrían alcanzar mayor velocidad que el ciclista y, sin embargo, no hay espacio suficiente para adelantarle con garantías de seguridad. En cualquier caso, no podemos reconocer esta medida como estrictamente en favor de la seguridad de los ciclistas, pues sabemos que en las zonas urbanas de España durante 2010 (DGT, Accidentes de tráfico en zona urbana en España 2010, página 29, Ministerio del Interior, Dirección General de Tráfico, Observatorio Nacional de Seguridad Vial, Madrid, 2011.) se dieron 1.733 colisiones entre ciclistas y otros vehículos, el 78,2 % de las mismas fueron la suma de colisiones laterales (16,17 %) y colisiones frontolaterales (62,03 %). Es decir, dichos accidentes se dan en las intersecciones (entre dos calles, entre calzada y vía ciclista o entre calzada y acera) y suelen seguir un mismo patrón, por lo es realmente fácil anticiparse a ellos antes de que ocurran si se siguen unas reglas sencillas: circular por el centro del carril de la calzada. En definitiva, aunque la calle tenga límite 30 Km/h si el ciclista no sabe gestionar adecuadamente su espacio fácilmente podrá tener una colisión por no ubicarse en el lugar donde puede anticiparse a los riesgos, ser visible y tener visibilidad.

Por último, hace unos meses el Ayuntamiento anunció la instalación de aparcabicis inservibles para amarrar en la calle tan solo la rueda delantera de la bici. Ante este gasto innecesario describimos los aspectos negativos de este tipo de intervención y sugerimos en su lugar los que tienen forma de U y colocados en la propia calzada. Aunque, en cualquier caso, la propia ordenanza municipal permite el amarre de la bicicleta en cualquier mobiliario urbano (mientras no moleste el paso de peatones y vehículos). Y, aunque, realmente lo necesario es un aparcamiento para bicicletas contra el robo, el vandalismo y la intemperie (por ejemplo, en forma de jaula como ya los hay en algunos edificios de la ciudad). El pasado 5 de agosto, el Ayuntamiento rectificó y tomó algunas de nuestra sugerencias: los aparcabicis que colocará serán en forma de U invertida y en la propia calzada.

En definitiva, tenemos que reconocer que el Ayuntamiento ha ido orientando con mejor acierto sus decisiones acerca de la bicicleta aunque todavía les falta apostar por la autonomía ciclista infantil erradicando sus actuales cursos de incapacitación ciclista, así como apostar decididamente por la formación de los ciclistas adultos para que sean autónomos durante su conducción en la calzada de la ciudad, así como, corregir la invasión ciclista de las aceras provocada por las pasadas políticas que apostaron por la construcción de aceras bici y carriles bici.

Todavía falta por cerrar definitivamente el Plan de la Bici en Granada y su área metropolitana que, en este caso, también depende de la Consejería de Fomento. Hasta ahora conocemos que se pretende seguir con incrementar los kilómetros de los inservibles carriles bici del área metropolitana. Esperemos que en este campo ambas administraciones apuesten por la oportunidad en lugar de por el conflicto (peatón/ciclista) y escuchen las sugerencias que Biciescuela Granada, Ecologistas en Acción y Salvemos la Vega hicieron para el Plan de la Bici en Granada.