La Nueva España.

El PP denuncia que el itinerario ciclista se haya diseñado sobre la misma calzada y no de manera segregada, como, entiende el concejal popular, debe ser una auténtica vía de uso para ciclistas en la ciudad. «Pintar en el suelo dos líneas no es tener un carril-bici»

Bien, parece que por fín el progresismo carrilbicista y la derecha más cochista han encontrado algo en lo que están de acuerdo. De hecho, el concejal del PP parece ver las funciones reales del carril-bici con una lucidez mayor a la de sus proponentes habituales:

El PP entiende que es necesario que exista un carril-bici segregado por lo menos en la dirección ascendente de la avenida, para evitar que ciclistas y automovilistas entren en conflicto. (…) “el tráfico en la avenida de Ramón y Cajal se va a ralentizar al ritmo de un ciclista. (…) “Un carril de este tipo tiene una doble malicia. Por un lado, pone en contra de los ciclistas a los conductores, que verán cómo se ralentiza el tráfico y, por otro, hará que sean los propios ciclistas quienes dejen de usarlo cuando se sientan agredidos por los conductores.”

Pero, en definitiva, es reconfortante observar cómo el discurso pro-carril-bici, que no hace tanto parecía marginal, está siendo perfectamente asimilado por el PP:

Pablo Fernández ve fundamental limar los inconvenientes de este carril para ciclistas si se quiere seguir apostando en la ciudad por el uso de la bicicleta.

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