La bici urbana es mucho menos peligrosa, por ejemplo, que el ciclomotor. Sin embargo, la concepción de la bici de forma segregada del tráfico considera que circular en bici es tan peligroso que necesita de infraestructuras exclusivas.

En lugar de encaminarse hacia una convivencia real, el respeto mutuo y considerar a la bicicleta como un vehículo con pleno derecho de usar la calzada, con sus obligaciones y responsabilidades correspondientes. La segregación ciclista, al presentar al carril bici (de modo general) como solución al “problema”, se eliminan otros mecanismos de pensamiento y de reflexión sobre ese “problema”. Así, se excluye a la integración ciclista en la calzada de la lista de opciones pensables e imaginables, o incluso, se llega a entender a ésta como el “problema”.

Uno de los conflictos generados por la concepción bicicleta de forma segregada del tráfico es: ciclista vs. peatón. Unas veces, por la propia concepción de la bici de forma segregada, otras, por el propio diseño de la vía segregada y, otras, por la inexistencia de vía segregada (por la creencia de que sin ellas no se puede circular por la calzada).

Cada día, vemos cómo el número de ciclistas urbanos está creciendo. Sin embargo, muchas veces, en lugar de usar la calzada, invaden las aceras. Los peatones no tienen interiorizado, y (según él orden actual) no tienen por qué tenerlo, la presencia de ciclistas en las aceras. Un niño que corre hacia una esquina, un camarero que sale a servir a una terraza, una anciana que sale del portal de su casa, etc. no tienen en mente que una bicicleta (inesperadamente) se interponga en su camino….

Muchos ciclistas que “huyen” de la calzada porque (entre otras cosas) tienen que prestar antención como para conducir un vehículo, en las aceras siguen sin prestar esta debida antención. Sin embargo, esta atención es más necesaria en la acera que en la calzada, porque, en la calzada, los movimientos de los vehículos (sus zonas de incertidumbre) son más predecibles que los comportamientos de los peatones, cuya zona de incertidumbre es mucho más amplia (un peatón, de repente gira noventa grados y sale corriendo en milisegundos)

5 Responses to “Conflicto ciclista vs. peatón”

  1. Mane says:

    Muy de acuerdo… y muy bien explicado. ¡Gracias!

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  2. Txarli says:

    Como ejemplo que viene al pelo, este comentario impagable de un chaval en Sevilla:

    MONTONES DE VALLAS ESTRATEGICAMENTE APILADAS ENCIMA DEL CARRIL BICI, OBLIGANDOME A CIRCULAR POR LA ACERA…

    Es lo que hace el tener los carriles-bici…

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  3. Txarli says:

    … o la propia expectativa de que hagan carriles-bici.

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  4. Sevalber says:

    Muy de acuerdo con estas reflexiones. En Sevilla el Ayuntamiento se ha sacado de la manga una ordenanza que permite a los ciclistas circular por aceras de más de cinco metros de ancho en aquellas calles donde no exista carril bici, pero que en absoluto obliga a los peatones a contemplarla, baste decir que la propia norma condiciona este permiso a que no exista aglomeración de viandantes.

    No parece que tenga sentido una normativa en la que el peatón figura como un elemento independiente de la misma y que sólo afecta al ciclista, es más, ni el propio ciclista (aunque quiera) está en disposición de cumplirla porque a su vez depende del comportamiento del peatón. Porque yo me pregunto: ¿puede el ciclista asegurar que cuando adelante a un peatón podrá mantener la distancia mínima de un metro respecto a él? ya que como bien dices el peatón puede realizar un giro inesperado.

    Las aceras no son sólo espacios circulatorios, sino también de convivencia, y esta absurda normativa atenta contra la seguridad y la certidumbre del peatón, que de esta manera adquiere un estrés inducido por la posible presencia de ciclistas, lo cual no creo que sea la mejor forma de cumplir el slogan municipal: Sevilla, la ciudad de las personas…

    Un saludo.

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