Se denomina “acera”.

El credo oficial de Conbici sobre la funcionalidad de la acera es el siguiente:
“Creemos positivo poder pedalear en aceras suficientemente anchas o en cualquier zona no motorizada o peatonal.”
La homilía prosigue con esta sensata admonición:
“En estos espacios, el ciclista deberá respetar en todo momento la preferencia del peatón, y si no puede rebasarlo a velocidad de viandante en condiciones de plena seguridad, respetando una distancia de 1 m. del peatón y de la fachada, deberá desistir de intentarlo hasta que se den las condiciones óptimas.”
En opinión de Conbici, esto es genial y “no sería ni molesto ni mucho menos peligroso para ningún ciudadano mientras ejerce de peatón. Más bien ayuda al fomento de la bicicleta.”
Afortunadamente, Conbici nos avisa de que este órdago tendrá solamente, para alivio de todos, un carácter transitorio. Parece que se trata de una medida de fuerza provisional mientras se avanza en el tema central de la agenda de Conbici, es decir, “en tanto se construyen más infraestructuras para poder diferenciar el tráfico motorizado del ciclista, como carriles bici.”

Cada vez tengo más claro que los que fomentan la bicicleta en las aceras (sean disfrazado con la excusa de la acera bici o sin rodeos, sobre “acera-acera”) son manejados/estan infiltrados por los que prefieren mantener el status actual del transporte (no quiero decir que todos sen conscientes, basta con controlar a lirigentes): sus propuestas no solo provocan el enfrentamiento entre dos aliados naturales a la hora de mejorar la calidad de las calles (peatones y ciclistas) sino que mantienen entretenidos a las asociaciones ciclistas con el “palo y la zanahoria” de una “solución” que no cambiará para nada la raiz del gran problema del trasnporte urbano.
roceño(Quote)