La inevitable interacción con el tráfico nos obliga a aprender a circular en bici como un vehículo más. Así que la ensoñación de un camino sin peligro donde puedan ir felizmente niños, padres, todo el mundo de paseo rebosando felicidad, dentro de la ciudad, para un cuento de caperucita roja está bien, pero es inapropiado para personas con capacidad de distinguir la realidad de la ficción. No ocultemos que las calles de las ciudades han sido rediseñadas en sus centros y creadas a propósito en sus barrios periféricos para la circulación de coches. Por éste motivo, extender un parche rojo por donde buenamente quepa, lo único que hace es disimular u obviar la violencia que acogen nuestras ciudades en su seno.

Sin embargo, es posible circular en bici con seguridad, de forma vehicular y responsable por la calzada (manual urbano de seguridad ciclista). Si bien es cierto que queda fuera de nuestras manos el que cualquier conductor de un vehículo motorizado (sin necesidad de ir bebido o tener una mente asesina) pueda tener un simple despiste provocando una desgracia para sí mismo y para los demás. Aunque, hay que tener en cuenta que los automovilistas pueden y tratan de evitar choques con objetos grandes (como los ciclistas) que se mueven por la calzada de modo visible, predecible y según las normas establecidas: no desean lastimarle, no desean dañar su propio coche.

A CONTINUACIÓN TEXTO COPIADO Y TRADUCIDO DE: BIKE TECH S.L.

“(…) Actualmente, las políticas sostenibles están buscando pactos de coexistencia entre el automóvil y el resto de usuarios de la vía pública. Una operación fallida y poco franca, con mucha visibilidad y resultado político, que ensancha aceras y crea carriles-bici en favor de la seguridad de los peatones y ciclistas, pero que no cuestiona en profundidad o, cuando menos, lo hace de forma cosmética, la peligrosidad del automóvil. No podemos ni queremos creer en estos espacios, porque representan espacios de reserva, zonas de exclusión de exilio forzado; áreas de reclusión, en definitiva, de los usuarios inocentes e inofensivos del espacio público. Un proceso de paz construido nuevamente a base de muros de la discordia, que recuerdan episodios como los de Berlín o Cisjordania, porque el coche no tolera la convivencia, reclama la exclusividad y segrega. Todo un sutil sistema penitenciario, una curiosa lógica judicial que encierra a los inocentes y deja vía libre al elemento peligroso (…)”.

Fragmento del texto escrito por Eliseu T. Climent, en relación a la muerte de un compañero ciclista en una vía interurbana.

Otros documentos al respecto:

- GRANADA VÍA VERDE, Sometimiento del entorno a la lógica del tráfico. Granada, marzo 2008

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