COPIADO DE: El Blog de Alcorcón (27 oct. 2011)

Estimada señora:

La circulación de bicicletas por las aceras ha ido en aumento en los últimos meses. En efecto, resulta ya muy frecuente el que vaya uno andando y vea venir una bicicleta de frente —o no se percate de ello hasta que no le pasa a su lado rozándole la oreja—, unas veces más lenta —pero nunca a paso de peatón, porque es absurdo pensar que una bicicleta no vaya a superar la velocidad de un peatón— y otras veces a toda pastilla. O que lo rebase desde atrás: ¡¡¡ziuuu!!! O que al doblar una esquina se encuentre con alguna. O que le toquen el timbre: “a ver, insolente peatón”, deben de pensar, “¿qué haces andando por la acera? Apártate para que pase yo”. En fin, mil situaciones en las que hay que ir pendientes, atemorizados, de la circulación ciclista y todo por empeñarse el peatón en ir andando por la acera. La acera tiene que ser el sitio natural del peatón: reservado, exclusivo, inviolable y respetado sin excusa ninguna.

A la ocupación propiamente dicha de las aceras se han venido a añadir los problemas que a los peatones causan los mal llamados “carriles-bici” (“mal llamados” porque, en efecto, no son tales sino aceras-bici en tanto que están construidos en las aceras y no en la calzada: la diferencia es bien clara, y basta con pensar en lo que se llama, con exactitud en ese caso, carril-bus, integrado en la calzada, con semáforos y pasos de peatones que afectan a los autobuses en la misma forma que afectan al resto de vehículos), es decir que se ha venido a añadir la circulación por las aceras aunque sea por carril. Este tipo de “vías ciclistas” da lugar, entre otras agresiones al peatón, a: recortes en el ancho de las aceras; infames intersecciones entre la acera propiamente dicha —la parte que se ha librado para el peatón— y la acera-bici; división por mitades de los pasos de peatones: mitad para las bicis y la otra mitad para los peatones; etc.

Quizás, señora, llegada usted a este punto de la lectura, confundida por los tópicos al uso que haya podido leer u oír, pensará lo que alegan muchos: que lo que pasa es que los carriles no están bien hechos (¿?), una especie de defecto de forma, y que cuando se hagan bien y además los ciclistas circulen por la acera como es debido (¡¿?!) —pero es una contradicción en los términos: circular por la acera es hacer algo indebido—, pero aún así, si así fuera, ¡ah!, ¡entonces todo sería pura armonía entre peatones y ciclistas!, como, según aseguran gentes probablemente más viajadas que yo, ocurre en países más progresados que el nuestro y que tienen cultura de la bicicleta. Pues no, bájense de la bici quienes así piensen: no es una cuestión de que los carriles estén bien o mal hechos ni del buen o mal comportamiento de los ciclistas —que sí, que ya sé que el de algunos es el de auténticos tarados mentales—, sino de que los carriles, como aceras-bici, es decir, como vías ciclistas integradas en las aceras, o séase espacios arrebatados al peatón, son intrínsecamente perversos, injustamente perjudiciales sin remedio para él.

Los problemas causados a los peatones por la invasión de su espacio natural suelen ser negados como inexistentes, enredos de gentes intolerantes o cosas por el estilo, o, en el mejor de los casos, solucionables mediante un absurdo al que llaman ‘convivencia entre ciclistas y peatones’ —velocidad moderada (¿?) y respetando al peatón, vienen a decir—. Sí, muy bonito lo de la convivencia entre peatones y ciclistas en la acera. A los peatones nadie les pregunta, y si alguno, espontáneamente, se muestra disconforme, es que es un retrógrado que se opone al progreso y a la mo-vi-li-dad-sos-te-ni-ble que suponen las aceras-bici. Una convivencia, en definitiva, que no puede ser sino a costa de los peatones, a costa de que estos se resignen y acostumbren.

Otro factor que ha contribuido al aumento de las bicis por las aceras ha sido, precisamente, la construcción de las aceras-bici —me niego a denominarlos carriles-bici—. Podría parecer esto una contradicción pero no lo es. Cuando el ciclista circula por un carril y éste se termina o no le conviene seguir por él, lo hace por la acera, como una especie de derecho inducido que el ciclista se arroga: no hay carril, luego sigo por la acera. Es decir, se siente legitimado, y hasta envalentonado, para ir por la acera precisamente por la no-existencia de carril.

Me parece claro que la circulación de bicicletas por las aceras es inaceptable y que el Ayuntamiento tiene que erradicarla. Para ello propuse el día 18/10/2011 en un imeil dirigido al concejal de Circulación dos cosas:

1. Devolución a los peatones del espacio que se les arrebató con la construcción de las aceras-bici. No que se desmantelen éstas —con el pastón que debió de costar la monada— sino que queden como aceras, sin cambiar el pavimento —que, por cierto es más cómodo que el que habitualmente se utiliza para las aceras— tras las obras necesarias para ello, que no tienen por qué ser ni muchas ni muy costosas, obras tales como la eliminación de las señales verticales y de las señales pintadas en el suelo. Esto incluiría la restauración de los pasos de peatones íntegros para los peatones, quienes recuperaríamos la mitad perdida. Y

2. Vigilancia policial suficiente para evitar la circulación ciclista por las aceras, con las sanciones que correspondan en caso de incumplimiento.

No hace falta decir que no me han respondido del ¡¡¡Ay!!!untamiento, supongo que para seguir siendo fieles a su estilo de dar la callada por respuesta cuando ésta les pueda resultar incómoda, aunque sólo sea mínimamente. Y aquí es donde quiero que intervenga usted, señora Defensora, para que haga suya mi solicitud y la traslade al Ayuntamiento a fin de que éste repare una clara injusticia que se está cometiendo contra los peatones. Me parece un caso de manual para el cargo de defensor del ciudadano.

Atentamente,

Dionisio García

4 Responses to “Carta abierta a la Defensora del Ciudadano (sobre las bicis en las aceras)”

  1. maullante says:

    Hay que joderse, escribir a la defensora del pueblo pidiendo más represión policial. Di que sí ¡¡arriba España y viva Franco!! ¿también querrás expulsar de la acera a las sillas de ruedas y los carritos de bebés?
    Por cierto, hay muchas calles en muchas ciudades donde las aceras son enormes y el tránsito peatonal es mínimo.

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  2. JTP says:

    ¿también querrás expulsar de la acera a las sillas de ruedas y los carritos de bebés?

    No. Te voy a meter de ostias a ti, o a los que van haciendo el gilipollas como tu, cuando te acerques al carrito de mi bebé montado en tu puñetera bici por la acera!

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  3. maullante says:

    ¿Por qué no quedamos? A ver si en persona eres tan valiente como detrás de un teclado. PAYASO.

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  4. JTP says:

    Cuando vayas en bici por la acera y veas mi puño en tu puta cara, sabrás quién soy. Estate atento. Voy a ser más peligroso que los conductores de coche a los que tanto temes. Cobarde!

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