
No es la primera vez que pillamos a Mario Ortega, portavoz de Los Verdes en Granada, ahuyentado a los vecinos de usar la bicicleta.
Ni corto, ni perezoso, saca su alfombra verde de menos de 1 metro de anchura (a todas luces de tamaño insuficiente como para respetar la zona de incertidumbre a ambos lados de la bicicleta necesaria para circular con seguridad ante cualquier obstáculo a esquivar que se presente imprevisiblemente en su camino), lo planta en un bulevard peatonal donde a ciertas horas está repleto de peatones, incitando a realizar slalom entre éstos y se da un paseito ridículo, sin tener en cuenta que se puede circular en bici perfectamente por la calzada.
Sin incitar lo más mínimo a la gente a usar la bici, a aprender a circular con seguridad, que es posible hacerlo.
Tiene la poca vergüenza de decirle a la gente que guarde sus intenciones de usar la bici, que se espere hasta que pongan carriles bici. Quizá en su tiempo libre vaya casa por casa evitando que los ciclistas salgan a la calle a circular por la calzada o, al menos, señalizándoles dónde está el carril bici, indicándoles el camino más fácil para posicionarse en el lugar más peligroso y fácil de recibir un atropello.
En sus sueños nocturnos siempre vio a miles de ciclistas apelotonados en los carriles bici granadinos… mientras le dan las gracias, porque sin él, no podrían haber sacado la bici en su vida. También ve en sus rostros una necesidad imperiosa de legislar aquellos tremendos conflictos generados por el carril bici, debido a los atascos ciclistas cuando las calzadas permanecen vacías.
Habla de itinerarios seguros para los ciclistas y tan solo se limita a exhibir un mapa de lineas de colores que cualquier niño podría haber realizado, sin salirse de las líneas blancas que son las calles. No menciona en ningún momento cómo va a realizar los cruces de los carriles bici con las calzadas (que son los lugares de mayor conflicto), ni siquiera dice por dónde quiere los 50 km de carril bici. Ah, sí, perdón. Dice en todas las calles.
Al parecer, no tiene conocimiento del goteo de ciclistas que vienen siendo atropellados por circular por la aceras y las aceras bici en todas las ciudades españolas. Ni cómo los carriles bici introducen en cada cruce anomlías en el tráfico que posicionan al ciclista en un lugar de mayor riesgo que circular en la calzada de forma vehicular. Pero eso le da lo mismo, no le importa. Lo importante es que haya carril bici. Que todo el mundo coja la bici, sin importar la calidad de sus itinerarios, ya que el objetivo es otro: ganar las elecciones, ser legitimada su función administradora, hacer creer en la ilusión que así se van a acabar los coches (¡maldito engaño mitológico!). Que aunque la gran mayoría de personas en Granada se mueva en pie o en bus, abandone estos medios para usar la bici, eso sí, por la acera, que los pobrecicos no tienen por donde ir. La calidad de estos itinerarios no le importa. Tan solo le importa sacar rédito político metiédole miedo a la gente, que no usen las bicis que pueden morir en el intento. Podría decir lo mismo pero para las motos o los coches, que no los usen que pueden morir en el intento.
Al parecer, tampoco tiene conocimiento del número creciente de ciclistas urbanos por la ciudad de Granada que utilizan la calzada. Nisiquiera sabe dónde está la calzada, ¿la bici es un vehículo? Quizá debería recibir unas clases para que se le quitaran las ganas de esquivar peatones.
![[foto: criticona roja]](http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f0/F_ww2_sov16.jpg)

![[foto: Berasategui]](http://estaticos.20minutos.es/img/2010/02/16/1046822.jpg)

![[foto: destroce de acera en valencia]](http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/noticias/200906/26/fotos/450662.jpg)