La verdad es que la ausencia de comentarios en el vídeo resalta aún más si cabe las imágenes y facilita el que hablen por sí mismas…
La creciente popularidad de la bicicleta está poniendo en la calle a un enorme número de tontainas que parecen creer que el sentido común, la disciplina, las normas del tráfico o, (ya puestos) su propia seguridad es cosa de otros. Un ciclista con un poco de seso y una cámara en el casco ha emprendido el proyecto de documentar el desastre.
… y los comentarios muestran cómo un accidente puede ser utilizado para aprender (o no), si uno abandona (o no) el rollo victimista y los clichés de ciclista-guai-combativo.
O cómo infringir la ley, hacer amigos entre los peatones, comprar repetidamente boletos para un suicidio, y a pesar de todo sobrevivir.
… demostrando que la bici en Madrid es infinitamente más segura de lo que todos los carril-mercaderes del miedo intentan propagar.
Resulta doloroso el mero intento de llevar la cuenta de las barbaridades que el protagonista perpetra en tan poco tiempo.