En las calles un ciclista puede mezclar su bicicleta con los carros que cargan motoristas o, al contrario, puede estorbar a la gente que camina con los pies. Uno decide qué clase de ciclista es.
(…)
– Como manejando auto, como si tuvieras el mismo derecho que ellos a ir por la calle, a usar la calle.
– ¿Por la calle?
– Claro. ¿Dónde si no; por la acera, que es de la gente a pie; en la ciclovía, que no lleva a ningún lado; por el ciclocarril de la Blanco Galindo, que es más peligroso que la misma avenida? Por la calzada, hombre, mezclado con los carros, haciendo que te respeten, soportando los intentos de abuso de los motoristas, que habitualmente no pasan de la amenaza;
La revista Momentum publica un desapasionado análisis de cómo no es oro todo lo que reluce en la Masa Crítica.
La Masa Crítica ha llegado muy lejos en poco tiempo. Lo que empezó en 1992 con unas docenas de ciclistas en San Francisco ahora es un fenómeno global. Grandes ciudades como Vancouver tienen cientos de ciclistas participando (…)
Pero con el crecimiento de un acto diseñado para subrayar las ventajas de las bicis llegan, irónicamente, atascos. Y cuando esos atascos son causados por ciclistas celebrando su modo favorito de transporte, algunos piensan que la Masa Crítica hace más daño que beneficio en sus esfuerzos por sacar a la gente de sus coches.
“Sabes, me gusta la bici. Pero esto no tiene ningún sentido. Yo apoyaría totalmente una iniciativa para que la policía persiguiese automovilistas que se portan de modo inseguro para los ciclistas [...] [esta gente] puede hacer lo que quiera, pero esto no ayuda a la causa de la bici. ¿Ahora resulta que un pequeño grupo de radicales representa a todo el mundo a quien le gusta la bici? [...] Pero hay que promocionar la bici de un modo positivo, no con negatividad hacia la gente a la que estás lanzando tu mensaje. Seguramente no llegaré a casa hasta las 8:15 o así, tendré suerte si consigo estar media hora con mi hijo antes de llevarlo a dormir. ¿Es esto el tipo de acción que me va a animar a apoyar a los ciclistas?”
Los incidentes y conflictos son parte característica de todas las Masas Críticas que se sienten autorizadas a acaparar, obstaculizar y cortar el trafico. ¿El futuro también de la Bicicritica madrileña y de otras Masas Críticas en España?
Un reportaje fotográfico sobre chicas en bici en Santiago de Chile presenta por casualidad, aparte de fotos estupendas y detalles de la vida de las chicas, una anécdota reveladora ocurrida mientras una de las chicas circulaba por el carril-bici:
El 14 de febrero de este año le pasó algo parecido: iba llegando a su casa por la cilclovía de calle Curicó cuando su bicicleta se atascó con una piedra. Cayó a la calle y casi la atropellan. Resultado: todos los huesos del empeine quebrados y cuatro semanas de yeso, más el susto de la vida con el frenazo a un par de centímetros de su cabeza.
Su madre, naturalmente, ha cogido miedo a la bicicleta:
Su mamá le dice que después del accidente ya es hora de que se deshaga de su bici
Pero ella se muestra decidida:
tomará un poco más de precaución “andar con casco, menos rápido y atenta a cada detalle aunque vaya por la ciclovía, porque es una ciudad peligrosa para los ciclistas”.
Quizá haga falta insistir: el peligro no está en la bici, sino en el carril-bici. ¡Chicas, salid del carril-bici! ¡Estais mucho más seguras circulando sensatamente en la calzada!
Una entrevista en el semanario “La calle de Córdoba” a uno de los participantes en la masa crítica de la ciudad revela unos cuantos puntos de sentido común sobre el uso de la bicicleta:
- ¿Por qué se opone al carril bici?
- Principalmente porque pienso que la bici es un vehículo más y, como tal, es mejor circular por el carril habilitado para los vehículos. Normalmente los carriles bicis se hacen fuera de la calzada, y lo que hacen es molestar a los peatones. Se le quita espacio al peatón, que ya tiene bastante poco, y prefiero adaptarme a la carretera y circular como cualquier otro vehículo, respetando las normas del tráfico.
- ¿Y no es una postura insegura?
- Yo me siento más seguro usando la bici así, porque me guío por la lógica del tráfico, mientras que el carril bici está exento de esa lógica. En él, a veces vas por la acera, otras por la calzada, y esa interferencia entre calzada y acera puede desconcertar e incluso llegar a ser bastante más peligroso, pues tienes muchas cosas que no controlas.
Michael Christensen comenzó hace unos años un experimento personal de sacar el automóvil de su vida y ha estado escribiendo sobre ello en su blog. Él describe así la idea:
Estoy cansado del coche. Quiero dejarlo. Tengo algunas razones muy simples y otras muy complejas para hacerlo (…)
Por el momento, el modo de comenzar es: “Voy a dejar de usar el coche.” Pero no es tan sencillo. El automóvil es una herramienta útil que hace posibles algunas actividades muy importantes en mi vida. Tengo una esposa y dos hijos pequeños en mi vida que necesitar ir a sitios y ver y hacer cosas. No hay modo de que yo pueda decidir que nunca voy a volver a usar un coche, así que, ¿qué es lo que en realidad estoy considerando hacer?
“(…) O veamos las metrópolis: el horrible, hermoso, repugnante y magnífico desparramamiento de la gran ciudad. Para muchas personas de tendencia progresista, su solución personal del “problema de la ciudad” es tener un carril-bici enlazando la puerta de su casa con su centro de trabajo y quizá otros puntos de su interés personal. En este ambiente controlado -Con asfalto rojo o verde, señalización específica y elementos de protección respecto a la calzada y los peatones-, la mayor parte de las personas resolvería quizá muchos de los problemas de desplazamiento personal causados por los hechos de la ciudad. Pero todo esto, aunque espléndido, no resuelve los problemas públicos que el hecho estructural de la ciudad plantea. ¿Qué habría que hacer con este maravilloso monstruo? (…)”
Adaptado de C. Wright Mills: “La imaginación sociológica”. Fondo de Cultura Económica 1996.
La bicicleta es un ejemplo perfecto de lo que el ingenio humano es capaz de hacer para mejorar la vida: ha ideado un vehículo eficiente, no contaminante, manso y seguro. Es verdaderamente una injusticia que las personas que quieren utilizarla no puedan por miedo a los coches y a las motos.La bicicleta es el vehículo ágil y flexible por excelencia. No le hacen falta raíles como a un tranvía, y puede pasar por el mismo espacio prácticamente que ocupa un peatón.Pensemos en algún pueblo o ciudad agradables. Seguro que no hay mucho tráfico, ni siquiera de transporte público. Los autobuses también ocupan espacio y son peligrosos, en los sitios en donde se vive mejor es donde hay menos transporte, de cualquier tipo. ¿Hacen falta carriles bici allí?Una ciudad donde no se puede circular en bicicleta con tranquilidad es una ciudad inhumana. El impedimento de ir en bici no es un problema concreto a resolver, es el síntoma de otro problema mucho más sangrante: que hemos perdido nuestras calles como espacio de convivencia, que sacrificamos diariamente nuestra seguridad y el aire que respiramos en aras de la movilidad.
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1. ES PELIGROSO por su propia naturaleza. El carril bici urbano es una VÍA CICLISTA SEGREGADA DEL TRÁFICO, es decir, una vía para la circulación (obligatoria o no) de ciclistas al margen del resto del tráfico (con separación física o no). En numerosos momentos el ciclista que circule por ella tendrá que interactuar con el resto del tráfico (intersecciones, incorporaciones, giros, etc). En cada uno de estos cruces, tal segregación no permite al ciclista interactuar con el resto de vehículos que circulan por los carriles “normales” según las normas básicas de tráfico. Lo que la convierte en una vía peligrosa y poco recomendable para niños y ciclistas inexpertos.
2. NO REDUCE LOS DESPLAZAMIENTOS EN COCHE O MOTO ya que no frena las causas del incremento estructural del tráfico: el crecimiento urbanístico y sus infraestructuras de transporte asociadas.
3. contribuye a la SEGREGACIÓN y a la NO CONVIVENCIA en el ya deteriorado ESPACIO PÚBLICO.
Existe una medida técnica más segura para minimizar la VIOLENCIA DEL TRÁFICO. La PACIFICACIÓN DEL TRÁFICO trata de impedir, mediante obstáculos físicos, que los vehículos motorizados puedan alcanzar velocidades que el cuerpo humano no puede soportar en impactos inevitables. No es una medida exclusivamente ciclista sino para todos los usuarios de la calle, incluso para el conductor del vehículo motorizado.
Sin embargo, por muy buena que sea la cosmética que sean capaces de aplicar los políticos y técnicos en la aglomeración urbana en crecimiento de Granada, lo peor está por llegar con la construcción de la segunda circunvalación y el cierre de la primera que junto a la expansión urbanística asociada a éstas van a multiplicar las necesidades de desplazamiento motorizado en un circuito de carreteras y autovías cuyo resultado es un entorno completamente saturado y un tráfico colapsado por largo tiempo en toda la inhabitable área metropolitana.
Desde el año 2002 (del 16 al 22 de septiembre) se celebra la Semana Europea de la Movilidad, establecida por la Comisión Europea de Medio Ambiente en el año 2000. “La nueva burocracia ecológica apoyada por el poder político y la fuerza económica que irrumpe en los titulares de los periódicos, trata de establecer un orden del día ecológico, recomendando programas de “ajuste ecológico” a todos los países y ciudadanos”. (1) En concreto, el objetivo de esta semana se centra en concienciar e informar a la ciudadanía sobre cómo reducir los efectos del transporte, haciéndolo más eficiente en relación al consumo de recursos energéticos y las emisiones contaminantes.Como ha venido siendo habitual desde que se comenzó a hablar del calentamiento global, asistiremos a una saturación de información caracterizada por su vacío y poco interés en cuestionar, ni siquiera mencionar y, menos aún, eliminar, las causas que amenazan la propia existencia de la especie humana.“Como si de un problema de mala gestión se tratase” (2), políticos, funcionarios, expertos, tecnócratas, ecologistas… -justificando, al mismo tiempo, su propia existencia para diseñar las estrategias defensivas que neutralicen esta gran amenaza hacia nuestro modo de vida y “bienestar”-, se manifestarán sobre la necesidad de planificar y gestionar de forma “más humana” el caos y la nocividad de la sociedad de consumo -en este caso, gestionar la nocividad del transporte-. Sin embargo, “nadie en su sano juicio pensaría que es posible encontrar una solución sin afectar todo lo que es esencial al funcionamiento económico del planeta”. (3)
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Una reinterpretación radical del lema y el logo de la semana de la movilidad en el blog Bicilibre: un peatón y un ciclista tiran un pedazo de carril-bici a un bidón de basura para contribuir a una ciudad más límpia y humana.
Ciclistas urbanos impulsando la bicicleta como parte integral (e integrada) de la movilidad urbana, como un vehículo conducido por usuarios responsables con derecho a toda la calle y no como un juguetito encerrado en el apartheid de las vias segregadas, tambien llamadas "carriles-bici".