Nuevo poster de Arribaelachancha:
Nuevo poster de Arribaelachancha:
Dirán que este país está quebrado, sin embargo a Sevilla todavía le alcanza para ser una ciudad líder mundial en cuanto a número de representantes en el sarao ciclista del Velocity 2010 de Copenhague.
De acuerdo con el listado de participantes en el evento (al que se puede llegar desde aquí), los siguientes coleguitas de Sevilla se irán a Copenhague:
Antonio Torrijos (Ayuntamiento de Sevilla)
Antonio Miguel Ruiz Carmona (Ayuntamiento de Sevilla)
Belén Toribio (Ayuntamiento de Sevilla – Gerencia de Urbanismo)
Francisco Manuel Roales Iglesias (Giralda TV Sevilla (sic))
Gabriel Báez (Ayuntamiento de Sevilla – Gerencia de Urbanismo)
Ignacio Toro Sánchez-Blanco (Asociación para la promoción exterior de Sevilla (sic))
Israel Camacho González (Giralda TV Sevilla (sic))
José Antonio García Cebrián (Ayuntamiento de Sevilla)
José Antonio Salido Pérez (Ayuntamiento de Sevilla)
José David Muñoz de la Torre (Ayuntamiento de Sevilla)
Mª Del Mar Mancheño Lupiañez (Giralda TV Sevilla (sic))
Ricardo Marques (Universidad de Sevilla)
Vicente Hernández (Universidad de Sevilla)
Este video del Velocity 2010 ilustra bien, en mi opinión, la imagen subordinada de la bicicleta en la ciudad que promueve el paradigma carrilbicista.
Copenhagen is getting ready from Velo-city Global 2010 on Vimeo.
Para mí ser ciclista urbano significa, entre otras cosas, poder hacer real una maravillosa libertad individual, la de poder desplazarme por mí mismo, a cualquier parte de mi ciudad, de forma rápida, eficiente, gozosa.
Es la misma libertad que ya practicamos con naturalidad, cada día, las personas que ya hemos decidido movernos en bicicleta por ciudad (y que por tanto nos tenemos que preocupar, por ejemplo, primero, de preparar nuestro vehículo ligero, llueva o haga sol, y luego de aprender cómo ya podemos compartir con él la calzada con seguridad y comodidad y cómo decidir nuestra ruta).
En el paradigma carrilbicista que refleja este video, el ciclismo urbano aparece sobre todo como una concesión tolerada por el sistema, posibilitada y condicionada por algo externo y superior a nosotros, la Autoridad.
Así, vemos cómo en la idealizada realidad carrilbicista un ejército de operarios municipales pintan y repeina el gueto azul (el carrilbici), trazan con pintura las “rutas ciclistas” (y definen por tanto el resto espacio como “no ciclista”), proveen a la ciudad de repulidas bicis públicas “de diseño”, etc.
Hace poco empecé en mi nuevo trabajo. Viviendo en una ciudad al sur de Madrid y teniendo el trabajo en otra al norte de Madrid, mi primera opción fue ir a trabajar en coche. Me veía (y me veo, claro está) incapaz de hacer 100 km diarios, por mucho que me gustaría tener unas piernas de ciclista robustas como encinas de 60 años.
Antes de nada, decir que, aunque sea ciclista, me encanta conducir. Me gustan las carreteras pequeñas que llevan a pueblos, carreteras de montaña por las que no pasa nadie. Me gusta conducir de forma relajada por ciudad. Es decir, conducir sin las aparentes prisas y acelerones que se suelen dar al conducir.
Sin embargo, lo que me tocaba a mi todos los días no era conducir. En condiciones normales, es un trayecto que se podría hacer en, aproximadamente, una hora. Y yo tardaba el doble. Llegaba a trabajar de mal humor y, al irme, tocaba otra ración de lo mismo.
Así que empecé a pensar en cómo ir a trabajar en bici. Con mi bici “normal” (una de montaña) el tema estaba descartado: la RENFE tiene unas restricciones horarias excesivas. Por lo que me decidí por una plegable. Una bici plegable plegada cuenta, en Cercanías, como equipaje de mano.
¿Qué tal la experiencia? Genial. Primero, porque desde mi casa a la estación, y de la estación de destino a mi lugar de trabajo es todo cuesta abajo. Y a la vuelta no tengo tanta prisa, puedo ir paseando tranquilamente. Segundo, porque en el tren puedo hacer muchas cosas: leer, jugar a algún videojuego, dormir… Y tercero, porque el paseo en bici me pone de buen humor, me despierta el aire fresco de la mañana y la gente te sonríe cuando les dejas pasar en los pasos de peatones.
Ni una sola vez he recibido un bocinazo, ningún coche me ha adelantado demasiado cerca (y paso por alguna calle en la que, por unos momentos, “ralentizo” el tráfico). Y varios de mis compañeros de empresa están pensando hacer lo mismo.
Anímate a ir en bicicleta a trabajar, aprovecha las opciones de intermodalidad (aunque son mejorables). Ya sea por hacer deporte, por ecologismo, por comodidad o, simplemente, porque te guste ir en bici.
FUENTE: Lista de correo de Ciudad Ciclista (8 junio 2010).
A veces me da la impresión de que aquellos que están en contra de espacios compatidos y solo aceptan vías segregadas tienen la mentalidad imperante en estos últimos tiempos: la del miedo. Es más no es necesario que el riesgo sea mayor para que el miedo sea mayor. No sirve de nada argumentarles que los accidentes son menos compartiendo espacios, que son menos estando alerta y vigilante al tráfico. Es quizás una pincelada de una forma de ser que se observa mucho hoy en día: “yo quiero ir por ahí sin preocuparme de nada”. Resulta que eso es imposible.
Calle mayor de Haren (Holanda): eliminación de los carriles bici tras la reforma. (EL PAÍS)
Celia y Manu, visto en ombramaifubh.
El propósito del presente proyecto es dotar a 508 niñas estudiantes de secundaria de 87 aldeas de las aéreas de Gorantla, B.K Samudram, Pathikonda y Settur, en los distritos de Anantapur y Kurnool, estado de Andhra Pradesh, La India, de bicicletas que utilizarán para acudir a las escuelas de secundaria, normalmente alejadas de las aldeas donde las niñas residen.
| “Bilbao – Anantapur Biraldia” |
Este dibujo de Cuttlas ejemplifica muy bien el mito ecológico del carril bici urbano. Cualquier persona con un mínimo de lucidez comprenderá que el carril bici urbano no resuelve, ni elimina, las aglomaraciones del tráfico motorizado, ni la contaminación que afecta a las ciudades. El dibujo muestra, irónicamente, que al circular por el carril bici urbano (o la reivindicación de éste) resuelve todos estos problemas; incluso, gracias al carril bici urbano, hace un día estupendo y soleado.
Pero lo más gracioso es que los partidarios del carril bici urbano escogen este chiste como bandera. Quedando en ridículo por méritos propios.