En noviembre de 2008 el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía fue taxativo: “los itinerarios ciclistas señalizados en zonas peatonales vulneran la Ley de Tráfico”. La ley, en efecto, prohíbe de manera expresa la circulación de toda clase de vehículos, incluidas las bicicletas, en las zonas reservadas a los peatones (artículo 121.5 del Reglamento general de circulación). Las matizaciones introducidas por el Ayuntamiento de Sevilla sobre la velocidad reducida que deberían mantener los ciclistas y la distancia de seguridad con los viandantes en los espacios peatonales no son suficientes, a tenor de la sentencia, para cumplir la Ley de Tráfico en este punto concreto. De esta manera, el TSJA declaraba ilegal la red de aceras-bici de Sevilla.

Sin embargo, el Tribunal Supremo, tras avalar la ordenanza de peatones y ciclistas que tumbó parcialmente el TSJA, anuncia que repartirá gratuitamente retrovisores y alfombras mágicas para levitar sobre el suelo a todos los viandantes. Los magistrados recuerdan que la ordenanza se aprobó “en atención a los cambios que se han producido en la ciudad en materia de movilidad con la ejecución de las vías ciclistas” y su finalidad fue “evitar las posibles fricciones que pudieran producirse entre usuarios de los carriles bici y peatones, delimitando así, los derechos y obligaciones de ambos” (nov. 2010: 1, 2, 3 y 4 ).

Seguimos enquistados en una batalla interesada que enfrenta a ciclistas y peatones en todos los ámbitos y foros. Como si la clave para mejorar las opciones de la bicicleta en la ciudad dependieran de dilucidar si ésta puede circular o no por zonas peatonales (5, copiado de Bicicletas, viajes y ciudades…).

El Supremo ha considerado que eliminar y reducir el espacio de las aceras para ser ocupadas por vías ciclistas no es quebrantar una ley, una obligación adquirida o un principio ético o moral, ya que cuando la alfombra roja aparece en la acera ésta deja de ser acera. Así es, una manera muy sutil de destruir aceras sin responsabilidad para el Ayuntamiento de Sevilla y A Contramano.

al acotar un espacio lateral o parte de las aceras que antes era del exclusivo uso de los peatones para que puedan circular por un nuevo pasillo las bicicletas, no se conculcó con esta delimitación la zona peatonal, pues, aunque pueda quedar un poco reducida, en modo alguno significa que se deba compartir el paso de los peatones y el de los ciclistas, ya que para ello, se establece en los artículos anulados una zona específica para el carril-bici, que por ello, necesariamente deja de ser peatonal” (6)

De esta manera definen que dicha ordenanza (y en este caso, la red de aceras-bici de Sevilla) no se opone, altera o desvirtúa al artículo 121.5 del Reglamento general de circulación (La circulación de toda clase de vehículos en ningún caso deberá efectuarse por las aceras y demás zonas peatonales). Y se quedan tan a gusto porque la industria del calzado no va a verse afectada después de esta reducción de la anchura de las aceras.

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Y sin embargo nuestros activistas recalcitrantes y los hacedores de uno de los mayores agravios peatonales metropolitanos de la historia reciente de la ciclabilidad, orgullosos, se regocijan del fallo del Tribunal Supremo que da carta de naturalidad a la bicicleta en aceras y zonas peatonales (7, 8 y 9). Al final se va a conseguir normalizar la circulación de las bicicletas fuera de la calzada (con jurisprudencia incluida). Ya sólo queda un peldaño en esta escalada demencial: hacerlo obligatorio. Esto va a tener unas consecuencias determinantes (10, copiado de Bicicletas, viajes y ciudades…).

Todo ello, cerrando los ojos ante el número creciente de ciclistas urbanos que están siendo atropellados por circular como cicleatones

Por su parte, la asociación Peatones de Sevilla defendiéndose y buscando facilitar la circulación de bicis con los vehículos a motor está trabajando en un borrador para una nueva ordenanza municipal de peatones y ciclistas que “introduzca normas claras que favorezcan la correcta convivencia entre ambos usuarios de la vía pública”. Los promotores de la iniciativa aseguran que la actual ordenanza ofrece una información “en ocasiones ambigua”, lo que provoca que muchos ciclistas terminen valorando que pueden circular por las aceras con carácter general (que  en la vía no exista carril-bici, que la anchura de la acera sea superior a cinco metros tres de ellos libres -muchas de las aceras-bici nisiquiera respetan estas medidas-, circular a menos de 10 km/h, respetar la prioridad de los peatones, no realizar maniobras bruscas ni circular a menos de 1 metro de las fachadas y peatones)(11). El borrador introduce normas que especifican los itinerarios peatonales accesibles que debe respetar la construcción de cualquier carril bici  y la prohibición de circulación de bicicletas y ciclomotores en las aceras, plazas y el resto de espacios reservados a los peatones. La asociación plantea dos excepciones a esa prohibición: los niños menores de cierta edad y los espacios y plazas en los que esté específicamente permitida la circulación de bicis mediante una señalización clara que advierta de la necesidad de respetar la prioridad de los peatones y de mantener una velocidad moderada (12).

Me temo que lo peor está aún por llegar si tal y como ha anunciado la directora del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT, Anna Ferrer, la incorporación de la bicicleta al código de circulación esté lista para el 2011 (como si la bicicleta ya no estuviera incluida). Según anunció el pasado 8 de noviembre, se trataría de la homologación de las normativas de movilidad de las bicicletas que han implantado las diferentes ciudades españolas. Por ejemplo, regular las aceras por las que podrán circular. En la elaboración de la nueva normativa se tendrán en cuenta las experiencias de las ciudades que, como Barcelona, han implantado reglas propias para estos vehículos (es decir, prohibir el uso de la bici por la calzada en calles con carril bici, ocupar las aceras con vías ciclistas y permitir la circulación ciclista por las aceras).

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COPIADO DE: Prismas Hispalenses (24 nov. 2010)

Diario de Sevilla hizo pública ayer la sentencia del Tribunal Supremo en la que se da cobertura legal a la totalidad de la Ordenanza de Peatones y Ciclistas elaborada por el Ayuntamiento de Sevilla. Ello tras la sentencia previa del TSJA que anulaba el anexo y varios artículos de la citada norma a partir de los recursos judiciales presentados por diversas entidades de la ciudad, en los que, entre otros temas, se recurría que los ciclistas pudieran circular por espacios peatonales.

La sentencia me parece sorprendente, ya que a pesar de los titulares que hemos podido leer en distintos medios digitales, no puede deducirse de la misma que peatones y ciclistas deban compartir espacios, dicho de otra manera, el TS no considera que la ordenanza municipal vulnere la normativa estatal de tráfico en la que se prohíbe la circulación de cualquier clase de vehículo (la bicicleta lo es) por espacios peatonales.

El siguiente párrafo de la sentencia del Supremo resulta esclarecedor:

De esta forma, al acotar un espacio lateral o parte de las aceras que antes era del exclusivo uso de los peatones para que puedan circular por un nuevo pasillo las bicicletas, no se conculcó con esta delimitación la zona peatonal, pues, aunque pueda quedar un poco reducida, en modo alguno significa que se deba compartir el paso de los peatones y el de los ciclistas, ya que para ello, se establece en los artículos anulados una zona específica para el carril-bici, que por ello, necesariamente deja de ser peatonal.

Es decir, lo que la sentencia permite es que una acera se modifique para convertir parte de ella en carril bici, con lo que el tramo modificado ya no tendría consideración de espacio peatonal. Sin embargo, en los puntos de la ordenanza objeto de disputa se habla bien a las claras de que peatón y ciclista compartan aceras de más de cinco metros de ancho y otros espacios peatonales.

No soy abogado, pero me parece que algo falla en todo este asunto, da la sensación de que algo no han entendido bien los señores del TS o bien que los jueces del TSJA no han sabido hacer una defensa coherente de sus postulados, leyendo el siguiente párrafo me inclino por lo segundo:

Habida cuenta de que la sentencia recurrida para anular los artículos 16, 40, 41 y 44 de la Ordenanza impugnada y parte del Anexo de ésta que define los itinerarios ciclistas señalizados en zonas peatonales como: “Espacio acondicionado para la circulación de bicicletas en una zona peatonal y que debe de disponer de señalización horizontal o vertical o ambas. En estos itinerarios tiene preferencia el peatón…”, por considerar que tales itinerarios contradicen la definición del Anexo 56 del Real Decreto Legislativo 339/1990, “Zona peatonal: Parte de la vía, elevada o delimitada de otra forma, reservada a la circulación de peatones. Se incluye en esta definición la acera, el andén y el paseo.”

Nuevamente la misma reflexión, el TS considera que el TSJA parte de una premisa errónea, ya que si dichos espacios están acondicionados para la circulación de bicicletas pierden la consideración de zona peatonal.

En cualquier caso habrá nuevas sentencias del TS para responder a los distintos recursos, es de esperar que en ellas se aclare esta ambigüedad, no resulta muy lógico que se legalice la totalidad de la ordenanza y al mismo tiempo el TS afirme con claridad que peatones y ciclistas en modo alguno tengan que compartir espacios.

Resulta lamentable lo que está sucediendo en nuestra ciudad, nuestro Ayuntamiento no parece conforme con haber construido la intemerata de kilómetros de carriles bici (en muchos casos chapuceros y con recorridos aberrantes) sino que además quiere que los ciclistas puedan circular por aceras y calles peatonales subidos a sus bicicletas, así que en nombre de todos los sevillanos (ciclistas o no) decidió presentar un recurso de casación ante el Supremo tras las sentencias del TSJA.

En esta sección sobre la Sevilla Peatonal he hablado varias veces de este tema, estoy absolutamente a favor de potenciar el uso de transportes no contaminantes como es la bicicleta, es más, me encanta la bicicleta. Con lo que en ningún caso estoy de acuerdo es que esto tenga que hacerse a costa de los peatones, ni en los recorridos de los carriles bici ni mucho menos con el uso de las aceras. No olvidemos que peatones somos todos. Pienso que lo adecuado hubiera sido mediante una discriminación positiva del ciclista en la calzada, reequilibrando el espacio público dedicado al transporte, ya que en toda esta historia se presenta a la bici como alternativa al transporte motorizado, no al peatón:

Es más razonable que las ciudades integren a los ciclistas en el tráfico. La bicicleta es legalmente un vehículo y tiene derecho a su espacio en la calzada. Ciclistas y demás conductores tienen derechos y obligaciones similares y deben convivir civilizadamente. No agradecemos que se nos segregue en carriles-bici para darnos falsas sensaciones de seguridad y para eximir a los automovilistas de su obligación de circular por debajo de los límites de velocidad y de aceptarnos con naturalidad en la calzada. No es una utopía, ideas similares triunfan en ciudades como Londres y están marcando la tendencia ciclista en la red. (Ciudad Ciclista)

Caminar y pasear tranquilamente por Sevilla cada vez es más complicado, a los habituales problemas de coches y motos aparcados en las aceras, contenedores desparramados, cacas de perros y aceras destrozadas, ha venido a sumarse otra dificultad: una bicicleta puede cruzarse en nuestro camino del modo más insospechado, porque gracias a los que mandan en el Ayuntamiento los ciclistas tienen barra libre para hacer lo que les dé la real gana (realidad de una normativa que no se hace cumplir). Ya no es sólo el hecho de tener un encontronazo con un ciclista, sino el continuo estado de alerta que suscita en el peatón esta posibilidad, ¿es esta la ciudad de las personas? ¿por qué hay que promocionar el uso de la bici a costa de los peatones? ¿cuál es el imperioso motivo que lo exige?

Porque no creo que sea sólo un problema de educación, sino de adecuación, y a mi modo de ver carece de sentido que un vehículo (que como tal requiere otra velocidad distinta a la del peatón) utilice los mismos espacios para desplazarse. Ni siquiera planteándolo como algo excepcional y en determinados casos (casuística absurda a mi modo de ver), está evitando que la conducta de subirse a las aceras (cualquier acera independientemente de su tamaño) se generalice. Sinceramente, no me parece una convivencia posible ni deseable, pensemos en los niños (imprevisibles), en las personas mayores y en aquellas con alguna discapacidad. En suma, en cualquiera de nosotros que quiera pasear relajadamente. El ciclista tenderá siempre a optimizar el uso de su vehículo, la experiencia y la realidad del día a día en nuestra ciudad resulta bastante terca…

Sin embargo, y en un alarde de “coherencia”, nuestros munícipes han firmado la Carta Internacional del Caminar, en la que podemos leer lo siguiente:

Asegurarse de que las facilidades para ciclistas y otros modos de transporte autónomo sostenibles no comprometan la seguridad o comodidad de los peatones.

Los poderes públicos deben atender primero al elemento más frágil, que al mismo tiempo es el más numeroso en las ciudades, el peatón. Dar facilidades para desplazarse andando y disfrutar de nuestra ciudad. Las aceras, plazas y demás zonas peatonales no son sólo espacios circulatorios o de tránsito, sino que su principal virtud es ser espacios de convivencia y socialización que este tipo de políticas está deteriorando. Es una lástima que las asociaciones ciclistas de Sevilla carezcan de la mentalidad que puede apreciarse en lugares como Melilla o Granada, por poner dos ejemplos de muchos otros, y no sólo en España…

Poner carriles bici a troche y moche y encima permitir que los ciclistas vayan por las aceras ha dado pie a una situación de auténtica anarquía, donde la educación vial de los ciclistas brilla por su ausencia en la mayoría de las ocasiones, destrozando la imagen del ciclista urbano de Sevilla. Además hay que hacer notar que toda esta parafernalia no ha servido para disminuir significativamente el uso del vehículo privado como podemos leer en este análisis. Ni servirá en un futuro mientras los crecimientos urbanísticos y la construcción de nuevas vías para el tráfico motorizado sigan formando parte de las políticas del territorio.

Sirva como consuelo, y a pesar de todo, saber que en Sevilla existen ciclistas urbanos que no han perdido el norte y pueden considerarse como tales. Valga como ejemplo el siguiente comentario en un medio digital, nada más objetivo que la opinión de quien lo sufre subido a una bicicleta. Ojalá cunda el ejemplo.

En invierno y en verano llevo mi casco y mi chaleco amarillo, mis luces y mi timbre. No me salto un semáforo, sobre todo los que afectan al carril, y hago el stop de la Puerta de Córdoba -San Hermenegildo (el que casi nadie hace). Miro a los otros, demasiados, que circulan por donde quieren, como quieren y se saltan lo que les viene en gana. ¿La culpa? De los infractores, por supuesto, pero también de la Polícia Local que no multa sin piedad a estos ciclistas incívicos que nos dejan a los ciclistas clásicos en un pésimo lugar.

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COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (27 nov 2010)

La brecha entre la realidad y la imaginación cada vez es más profunda. Cualquier despropósito imaginable, por más desorbitado que nos pudiera parecer, es mejorado por las decisiones y acciones que se llevan a cabo, realmente.

Ahondando en el tema de la ciclabilidad, los últimos acontecimientos nos hacen mirar a Sevilla y a lo que allí se está perpetrando. Hace unos años el Ayuntamiento de Sevilla decidió ponerse manos a la obra y hacer, en tiempo record, la mayor operación de ciclabilidad jamás vista. ¡Y vaya si lo hicieron! Y lo hicieron fundamentalmente dotando a la ciudad de una red de aceras bici bidireccionales realmente impresionante y de un sistema de bicicletas públicas de última generación. Por supuesto que hicieron otras acciones entre las que cabe destacar un programa educativo dirigido a colegios e institutos para reforzar la educación vial en bicicleta, pero lo más visible fueron las infraestructuras. Algo realmente ambicioso.

En tan solo 5 años consiguieron multiplicar el número de ciclistas. No era difícil porque partían de unas cifras realmente modestas, pero se puede catalogar como “un éxito sin precedentes”. Todos estaban exultantes. Hasta aquí todo bien.

El problema esta aquí. ¿Qué ocurre cuando esto sucede? En Sevilla (y en muchas otras ciudades “modernas”) se ha planteado todo este desarrollo de facilidades para la bicicleta en espacios naturalmente peatonales, en aceras, en paseos, en parques y en plazas. Aunque muchas veces para ello han necesitado tomar parte de la superficie de la calzada, siempre se ha realizado la actuación a la altura de los peatones. Esta es la cuestión. Parece una nimiedad pero no lo es. Al plantear todos los desarrollos y las normativas que les dan soporte en escenarios peatonales se han cambiado el espacio y las reglas de juego.

El resultado: con la excusa de defender la integridad de los ciclistas se ha damnificado de una manera determinante a los peatones. Peatones que, más allá de la mera categoría, somos todos antes, después y durante. Peatones que hasta entonces podían desplazarse tranquilos, despreocupados, ocupados en sus pensamientos, ahora se han visto invadidos, usurpados, condicionados. No es sorprendente observar peatones que se giran y miran hacia atrás antes de girar. ¿Tienen manía persecutoria? ¿Es alguna especie de esquizofrenia? No. Es la realidad. Son las bicicletas, son los ciclistas que circulan en las aceras, son los “cicleatones”.

Y los peatones tratan de defenderse. Y se organizan. Se asocian. Resulta extraño que la mayoría se tenga que asociar. Es contradictorio, pero es así. Y reclaman sus derechos. Pero desde los distintos poderes se les recuerda que esta cruzada en favor de la bicicleta es más fuerte. Mucho más.

Si con esto no tenían suficiente, el Tribunal Supremo sentencia a favor de la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas de Sevilla, habilitando a los ciclistas en aceras y zonas peatonales incluso sin la necesidad de contar con una “acera bici”. Con determinadas condiciones, claro, pero ahí queda.

¿El colmo? No. El colmo de todo este desaguisado es que los peatones, asociados, salgan a defender las condiciones de convivencia entre ciclistas y automovilistas en la calzada. Calmado del tráfico, respeto a los ciclistas… ¡Inaudito! No sé qué más vamos a tener que presenciar en este absurdo teatro de la ciclabilidad compulsiva y chulesca, que sigue defendiendo la discriminación del peatón en defensa de los deseados ciclistas hasta en los casos más descabellados.

¿Una vergüenza?
Tampoco. Todo lo contrario. Las asociaciones ciclistas y los políticos encausados se congratulan de ello.

¿Se han vuelto todos locos? ¿O el loco soy yo? No sé. Yo prefiero estar loco y seguir creyendo que esto se puede cambiar y es fácil. Y creo que voy a formar parte de una asociación de peatones que reclame la calzada para los ciclistas… o un carril peatón. Ya lo decía Alfonso Sanz…

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El Correo de Álava.

Un carril bici híbrido hasta Armentia

El paseo más emblemático de la ciudad (…) ya tiene carril bici. (…) con un carácter híbrido (…): se comparte espacio con los peatones en los amplios paseos, y con los vehículos en las calzadas.

El artículo intenta suavizar la presencia actual de un conflicto entre ciclistas y peatones:

Hay quien cuestiona su necesidad porque el amplio paseo peatonal permite en teoría una convivencia amable, casi siempre, entre ciclos y paseantes, pero también existen quienes lo demandan porque algunos ciclistas circulan a la carrera y crean inseguridad entre unos paseantes en los que predomina la gente mayor.

Es interesante que según el propio artículo, en este paseo no parece haber tráfico suficiente para justificar la segreación o la no circulación por la calzada:

También la escasa circulación de vehículos invita a usar la calzada, pero todavía no ha calado en Vitoria la cohabitación entre coches y ciclos

Diciéndolo de otro modo: el problema es estrictamente que la cultura de aceras-bici en Vitoria ha malcriado de tal manera a los ciclistas que se resisten a renunciar a sus privilegios adquiridos y a ocupar su lugar natural en la ciudad, que es la calzada.

Charles Brigham lleva desde 1997 dando la vuelta tranquilamente al mundo en bici. En este video explica porqué:

“El periódico costarricense la Teja, nos hizo una entrevista el 13 de Noviembre sobre nuestro viaje.
Después de la entrevista …. le dieron el enfoque que les dio la gana y nos llamaron gatos negros porque por donde pasamos dice que llega el mal.
Ayyyyyy amigo”

Con este pié de foto Juan Tuñon se lamenta  como han resumido el año que lleva de viaje por tierras americanas.

Para conocer los pormenores de su viaje imprescindible visitar este enlace, Panamerikana, no solo detalla como lo perdió todo en el terremoto de Chile y como se volcaron con él para que pudiera continuar su viaje también relata experiencias mas plácidas. Cruzar un continente como el americano en bici da para mucho, no solo ver la cara mas fiera de la naturaleza sino también la mas bella y amable.

Así describe Juan como gestó esta experiencia sobre tan noble y eficaz máquina que permite convertirnos en nómadas sin mas motor que nuestros músculos:

“Soy una víctima de la crisis del 2009. ;-)
Un día de octubre mi jefe me despidió porque no había proyecto para mi en esta situación actual de crisis mundial. Hasta hoy, mi profesión estos 10 últimos años ha sido la de maquetador web trabajando en diferentes ciudades, en diferentes empresas y también en diferentes proyectos. Ahora a mis 37 años, con el finiquito que me dió mi empresa y sin muchas mas obligaciones que las de ser feliz me he decidido a comenzar “un viaje largo”; uno que me llevará por: Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa rica, Nicaragua, el Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados unidos, Canada.
14 países en total cubriendo una distancia de 30.000 km por un continente totalmente desconocido para mi.”

http://www.panamerikana.org/

¡¡¡Aupa Juanaka!!!, un abrazo desde Madrid.

Ya puedes disfrutarla a toda pantalla pinchando aquí

horizonteDesde Ciudad Ciclista hemos decidido convocar a todas las fuerzas vivas del ciclismo urbano madrileño para hablar del lanzamiento de un nuevo grupo ciclista, que probablemente necesitamos para defender el futuro del ciclismo urbano en Madrid.

Hemos quedado en vernos el próximo viernes 26 de noviembre, en el Café Comercial, glorieta de Bilbao, a las 6.30 de la tarde (con puntualidad británica).

Desde esta humilde tribuna invitamos a participar a todas las personas interesadas en promover un futuro mejor para el ciclismo urbano en esta siempre maravillosa y sorprendente urbe de Madrid.

¡El futuro del ciclismo urbano en Madrid está en peligro si no hacemos nada! ¡No puedes faltar!

Este documento fue colectivamente redactado desde la lista de Ciudad ciclista hace casi 2 años (y – modestamente :) – nos situó ya entonces a la vanguardia de nuestro ciclismo urbano):

“Ciclistas por el respeto: carril-bici no”

Como usuarios/as habituales de la bicicleta expresamos nuestro descontento con la política sobre la bicicleta basada en el carril bici urbano.

El carril-bici urbano responde a un planteamiento anticuado y en entredicho: la creencia de que conviene segregar a los ciclistas del tráfico que circula por la misma vía, legitimando la inconvivencia en el espacio público y las altas velocidades del tráfico motorizado.

Es un error creer que circular por el carril-bici es más seguro que por la calzada: entre otras cosas, disminuye la atención del automovilista hacia la posible presencia de ciclistas en la calzada y elimina la percepción de los ciclistas ante el inherente riesgo del tráfico con el que inevitablemente tienen que interactuar. La segregación da una falsa sensación de seguridad al ciclista a menudo a costa de su seguridad real, a la vez que introduce nuevos peligros en cada cruce, con un resultado desastroso para la seguridad ciclista (1 y 2).

Vemos el carril-bici como algo peligroso, incómodo, obsoleto y caro, que empeora las condiciones para el ciclismo urbano. No es sostenible ni contribuye a la disminución del uso del coche. No promueve en absoluto el cumplimiento de las normas al tráfico motorizado, reforzando cuanto menos su agresividad. En centros urbanos compactos perjudica el espacio del peatón, deteriora aceras, parques y zonas verdes, generando conflictos donde no existían. Limita nuestra libertad: en Barcelona (3), Sevilla (4) y San Sebastián (5) han prohibido que los ciclistas circulemos por la calzada en las calles donde existe un carril-bici.

Es más razonable que las ciudades integren a los ciclistas en el tráfico. La bicicleta es legalmente un vehículo y tiene derecho a su espacio en la calzada. Ciclistas y demás conductores tienen derechos y obligaciones similares y deben convivir civilizadamente. No agradecemos que se nos segregue en carriles-bici para darnos falsas sensaciones de seguridad y para eximir a los automovilistas de su obligación de circular por debajo de los límites de velocidad y de aceptarnos con naturalidad en la calzada. No es una utopía, ideas similares triunfan en ciudades como Londres (6 y 7) y están marcando la tendencia ciclista en la red.

No necesitamos “redes ciclistas”, sino calles seguras y conductores cívicos. No necesitamos carriles-bici, sino una ciudad permeable a la bicicleta. No a la violación tolerada del límite de velocidad máximo en ciudad. Sí a la formación vial basada en información objetiva sobre los beneficios de la bicicleta en lugar de fomentar un miedo injustificado a ir en bici esperando la construcción de infraestructuras. Exigimos seguridad real y respeto mutuo entre todos los conductores. No podemos y no vamos a esperar. Necesitamos libertad para usar nuestras bicis ya, dentro de la ley y con seguridad. Vamos a pedalear y a compartir el placer de pedalear. La calle y la ciudad son de todas y para todas las personas.

1) JEAN-RENÉ CARRÉ, capítulo 2 del informe Projet Éco-Mobilité. Mobilité urbaine et déplacements non motorisés, Institut National de Recherche sur les transports et leur Sécurité (INRETS). Francia, abril 1999. Traducido por Haritz Ferrando, bicicleta Club de Catalunya.

2) MARIO J. ALVES, Os peligros da segregaçao de tráfego no planteamiento para bicicletas. Enero 2006.

3) EXCMO. AYTO. BARCELONA, Ordenanza de circulación de peatones y vehículos. 27 Nov. 1998, modificada 20 jul. 2001 y 23 feb. 2007.

4) EXCMO. AYTO. SEVILLA, Ordenanza de circulación de peatones y ciclistas. 18 abr. 2008.

5) EXCMO. AYTO. SAN SEBASTIÁN, Ordenanza de circulación de peatones y vehículos de San Sebastián. 15 feb. 2006.

6) GARY CUMMINS, Hackney shows you don’t have to have lots of cycling infrastructure to get more people on bikes. Local Transport Today 16 ene. 2009.

7) MEGAN LANE, In the gutter. BBC News Magazine 10 mar. 2006.


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Gran Vía de Colón (Granada, julio 2010)

Puesto que esta pandilla de privilegiados (los ciclistas profesionales) se apuntan al carro del carrilbicismo urbano y se dejan hacer de todo, como el circuito se encuentra al norte de la ciudad de Copenhagen yo los Copenhagenizaría para que la carrera discurriera por los carriles bici que se ven en el circuito, al menos sería mas emocionante que una llegada al sprint. Igual se quejaban porque los CB están sucios, tienen baches, algún coche aparcado,… o igual no, porque bien que participan en las kermesse y en las carreras flamencas por calles estrechas, sucias, con vehículos mal aparcados, llenas de baches, con railes de tranvía…