Hacer un uso anecdótico de la bici en la acera no representa un problema. Sin embargo, el uso de la bici como medio de transporte por la acera se ha masificado en la mayoría de ciudades españolas, originando situaciones molestas y peligrosas que pueden solucionarse perfectamente circulando en la calzada; también para ciclistas, que cada vez más acaban siendo atropellados cruzando pasos de peatones, ya que aparecen a velocidades superiores a la de los peatones imposibilitando así que el resto de conductores los perciban en su campo visual para cederles el paso. Los conductores noveles de cualquier vehículo tienen miedo también y no por ello modificamos el Reglamento General de Circulación para que los motoristas puedan circular de forma masiva por las aceras de más de 3 metros de ancho. El número de ciclistas urbanos seguirá creciendo de forma imparable. Sin embargo, las políticas de promoción del uso de la bici basadas en carriles-bici (o en nada) tienen como resultado la invasión ciclista de las aceras debido a que los nuevos ciclistas siguen sin conocer cómo conducir su bici por el resto de calles sin carril-bici -incluso en calles 30 – y continuarán su trayectoria por la acera o posicionándose en lugares donde se multiplican los riesgos. Todo ello, mientras no se apueste por la formación para que el aspirante al ciclista conozca los riesgos, sepa evitarlos, pierda el miedo y sea autónomo con su bici por la calzada de cualquier tipo de calle.

A continuación algunos comentarios sobre la postura de ConBici sobre la circulación ciclista por las aceras (ConBici, 23 febrero 2011):
“Los usuarios representados por la Coordinadora ConBici preferimos evitar las aceras, pero transitando por ellas en condiciones adecuadas, ayudan a la promoción de la bicicleta y consideramos positiva la regulación de su uso en la reforma del Reglamento General de Circulación(…)”
Según ConBici, las aceras ayudan a promocionar la bici si se circula por ellas en condiciones adecuadas. Sin duda, les ha subido la fiebre por las infraestructuras para promocionar la bici, ahora dotan también a las aceras este carácter. ¡Un hurra por las aceras!. Pero, ¿cuáles son esas condiciones adecuadas con las que frotar a las mágicas aceras? ¿ConBici prefiere evitar las aceras porque quiere ceder el éxito del magnífico resultado de frotarlas? Y claro, como el espacio es reducido, es positivo regular este gran número de bicicletas en la acera, ya que, de lo contrario, los jueces no se sabrán a que atenerse ante las fricciones que surjan entre ciclistas y peatones.
“(…) En tanto se construyen más infraestructuras para poder diferenciar el tráfico motorizado del ciclista, como carriles bici o señalización y cumplimiento de zonas 30, creemos positivo poder pedalear en aceras suficientemente anchas o en cualquier zona no motorizada o peatonal (…)”
¿La señalización y el cumplimiento de zonas 30 son infraestructuras para poder diferenciar el tráfico motorizado del ciclista? Esto debe ser un nuevo descubrimiento de los expertos que trabajan dentro de los grupos de trabajo de ConBici. En estas condiciones, sabrán responder a la pregunta: ¿cuánto de anchas deben ser las aceras para circular en bici por ellas? ¿estrechas como un carril-bici (1.2 metros por sentido)?
“(…) En estos espacios, el ciclista deberá respetar en todo momento la preferencia del peatón, y si no puede rebasarlo a velocidad de viandante en condiciones de plena seguridad, respetando una distancia de 1 m. del peatón y de la fachada, deberá desistir de intentarlo hasta que se den las condiciones óptimas. Con esta norma no sería ni molesto ni mucho menos peligroso para ningún ciudadano mientras ejerce de peatón. Más bien ayuda al fomento de la bicicleta.(…)”
Ah, parece que se deciden a describir las condiciones con las que hacer que las aceras multipliquen el número de bicicletas. Teniendo en cuenta estas condiciones de circulación por las aceras y el gran número de ciclistas que la acera va a reproducir, podemos asegurar que se van a producir grandes colapsos de tráfico ciclista bien diferenciado del tráfico a motor. Umm… parece que este fomento de ciclistas no sirve para desplazarse muy cómodamente ni en bici, ni caminando.
“(…) Ante todo queremos decir alto y claro que nuestra lucha prioritaria es la seguridad de los ciclistas y de otros modos de transporte incluidos los peatones. Lo que ConBici reclama con mayor énfasis son más espacios para las bicicletas en la calzada o mayor seguridad ya sea mediante carriles bici o zonas 20, 30, residenciales, etc. y más zonas peatonales para reducir la presión del automóvil en la ciudad (…)”
Uff, cada vez me confunden más. Parece el mundo al revés: las aceras suficientemente anchas, los carriles-bici no son estrechos y la calzada no tiene espacios….. No puede ser. ¿Dónde viven? Las calzadas que conozco son bastante anchas donde un ciclista que sabe posicionarse puede esquivar obstáculos perfectamente, sin embargo, las aceras y carriles-bici por donde he visto a ciclistas me parecen muy estrechos como para alcanzar 15Km/h y esquivar obstáculos. También he visto en las zonas 30 a ciclistas circulando pegados a la derecha (en la zona de apertura de puertas de los coches aparcados). Los miembros de ConBici deberían comenzar a estudiar lo que significa la zona de incertidumbre de un ciclista.
“(…)Pero si apoyamos y alentamos más espacios peatonales, no es a costa de reducirnos nuestro espacio vital. Es para que la ciudad sea más limpia y despejada de malos humos. Afortunadamente las tendencias urbanisticas van en ese camino, pero por falta de hábito se olvida la bicicleta en los paises como el nuestro, donde no existe la cultura de utilizarla y se tiende a verla como una amenaza en vez de como una oportunidad (…)”
¡Pero bueno, qué manera de dar la vuelta a la tortilla!. Estamos hablando de la amenaza que supone la circulación masiva de ciclistas por las aceras y le dan la vuelta al asunto presentándose como víctimas que sufren un acoso sobre la reducción de su espacio por parte del creciente espacio peatonal que está ocupando por completo nuestras ciudades….¡Socorro!
“(…) Los ciclistas, no queremos circular normalmente por las aceras. Es más incómodo también para nosotros por no ser nuestro espacio natural. Pero la prebenda de poder hacerlo es legítima en cuanto a que colaboramos con el medio ambiente y la calidad del aire que todos respiramos (…)”
Ah, claro. Ahora lo entiendo: la acera es incómoda para los peatones (¿no acabo de leer en el tercer párrafo que no sería ni molesto ni mucho menos peligroso para los peatones?) y también es incómoda para circular en bici y, por eso, ayuda a promocionar el uso de la bici. Los servicios ambientalistas más experimentados de ConBici han observado que por la acera circulan personas que no echan humo… ¡ah, los ciclistas tampoco echan humo! Pues venga, a la acera también. Esto es lo que se dice un argumento de peso, si señor. Que los peatones tengan que andar con retrovisores o que tengan que salir de sus portales mirando a cada lado como si de la calzada se tratara no importa porque los ciclistas no echan humo.
“(…) En unas zonas peatonales cada vez más amplias, no podemos condenar a los ciclistas que acceden a ellas a ir caminando y tirando de la bicicleta. Tampoco a que la aparquen extramuros a esa zona y que caminen. A la bicicleta hay que incentivarla con ventajas. Puede llegar puerta a puerta. El trabajador la vigila en su calle mientras la tiene aparcada. Quien va de compras con ella la ve desde dentro del comercio y carga su compra en ella. Y esas ventajas son universales y democráticas. Es decir, para todos los que quieran ejercerla, no sólo para “los ciclistas”. En esta foto de Nantes…. ¿sería lógico parar a esta señora y sancionarla, dado que circula por una zona peatonal?. ¿A quien molesta? (…)”
¡Socorro, la marea peatonal acecha nuestras ciudades!

Ciclista arrastrando su bici, como si fuera Cristo arrastrando su cruz

Ciclista arrastrando su bici, como si fuera Cristo arrastrando su cruz
Ambas fotos copiadas de Aprendido a andar con la bicicleta… en la mano, Bicicletas, ciudades, viajes… (3 enero 2011)
“(…) Estamos de acuerdo en diferenciar zonas peatonales (o zonas no motorizadas) y aceras. Pero ese es otro caballo de batalla. (…)”
Pues no lo parece, ya que para justificar la circulación por aceras no hacen más que presentar ejemplos de calles peatonales o no motorizadas.
“(…) En un medio nacional de comunicación, en el enfrentamiento al que nos sometieron pensamos que forzadamente con el representante de la Asociación de peatones Andando, este dijo: “Nosotros tememos que se entienda que los ciclistas pueden ir por cualquier acera…”. Y ese temor lo tenemos nosotros pero al revés, que el titular se simplifique a: “Los ciclisitas podrán ir por las aceras”, con el consiguiente revuelo entre los que nunca montan en bicicleta (lo que ha sudecido tras las Jornadas de Córdoba de Febrero de 2011). La educación necesaria para poder hacerlo en adecuadas condiciones, es una de las asignaturas pendientes, pero también llegará con la práctica y con adecuadas campañas de concienciación y educación estatales, autonómicas y municipales (…)”
Las condiciones adecuadas para circular en bici por las aceras (aunque sea incómodo) y que logran que la acera promocione el uso de la bici serán el contenido que deberá enseñarse a los ciclistas para que se comporten adecuadamente en las transitadas aceras. Aunque esta necesidad todavía es una asignatura pendiente… ¡Maldita sea! No pasa nada, con la práctica los peatones terminarán por acostumbrarse a la fuerza y las campañas de concienciación de todas las administraciones: “Acostúmbrese peatón, lo hacemos por la sostenibilidad”
“(…) En realidad las aceras (y sólo las anchas, habitualmente en avenidas principales y con mayor número de carriles y tráfico motorizado más veloz), no las queremos para realizar los grandes trayectos, más bien en trayectos cortos para llegar a lugares concretos y por qué no, para que los ciclistas menos avezados o los niños empiecen a coger, apartados del tráfico motorizado, la confianza necesaria para mezclarse posteriormente con él. Todo esto sin menoscabo de que en aceras con suficiente espacio o en cualquier zona no motorizada donde el ciclista deberá respetar en todo momento la preferencia del peatón, y si no puede rebasarlo en condiciones de plena seguridad y a la velocidad propia de un viandante y una distancia de 1 m. del peatón y de la fachada, deberá desistir de intentarlo hasta que se den las condiciones óptimas (…)”
No hay quien se aclare. En el primer párrafo dicen que ellos prefieren evitar las aceras, en el sexto párrafo dicen que son incómodas, y ahora dicen que las quieren para trayectos cortos. ¿Con anchas se refieren a 3 metros?
“(…) Bajo nuestro criterio, los niños menores de 12 años podrían ir siempre por las aceras, solos o acompañados de un adulto, como en otros países en los que a los niños les está prohibido ir por la calzada en cualquier situación (…)”
Otro pedazo de argumento: como en otros países prohíben a los menores de 12 años circular por la calzada en bici…. ¿No sería más lógico decir que no comparten tampoco que en otros países se prohíba la circulación en bici por la calzada a los menores de 12 años? ¿El permiso que desean para circular por las aceras es para los menores de 12 años o para los adultos irresponsables que siguen comportándose como menores de 12 años mal criados que quieren seguir siendo seres absolutamente dependientes que denigran a la especie humana rechazando su propia autonomía, negándose a aprender a conducir su vehículo y a conocer y saber evitar los riesgos intrínsecos del tráfico? Así es, prefieren vivir en su burbuja sostenible en la acera molestando a peatones, pese a quien le pese, mientras el papá estado no le haga la alfombra roja merecida por no echar humo: ¡una bici más, un peatón menos!