Nuestro amigo Andrés Moreno, como hace habitualmente, nos trae noticias recientes sobre el ciclismo urbano en Colonia (Alemania), ciudad donde las autoridades se han visto en la obligación moral de eliminar más de 70 Km de carril-bici en favor de la seguridad de los ciclistas (Jürgen Möller, coordinador de ciclismo urbano: “(…) los ciclistas se ven mejor si no circulan por el carril-bici. Los ciclistas fantasma deben dejar de existir” Koeln, 17 julio 2009).
La última noticia que nos trae es la siguiente:
“Llega el verano con retraso a Alemania, pero ya se van atestando los carriles bici de personas que van a una velocidad muy reducida por ellos y son muy estrechos (aunque más anchos que los que hay en muchas ciudades españolas, que parecen que los diseñan para jugar al excalectrix) El problema de la saturación va a ser peor dentro de un par de años, porque el número de ciclistas está creciendo. Hay un gran número de ciclistas que se rebelan y no utilizan el carril bici bajo pena de multa” (Andrés Moreno, 27 junio 2011).
Conforme iba creciendo la densidad de ciclistas circulando por los carriles-bici o las aceras-bici que iban apareciendo en España (vías bidireccionales de 1.2 metros por sentido como máximo, tal y como se definen en los manuales para su diseño), yo iba sintiendo la asfixia de ver a los ciclistas circulando por vías obligatorias y tan estrechas.
Si la densidad de ciclistas sigue creciendo en estas infraesturcturas de 1.2 metros por sentido (como máximo), la circulación ciclista está condenada al colapso de por vida. Estas vías no pueden albergar más de una determinada densidad de ciclistas circulando. No permite adelantar a otros ciclistas de forma óptima a velocidades mayores de 5 Km/h ó 10 Km/h debido a las distancias laterales insuficientes respecto a otros ciclistas, a peatones, al mobiliario urbano, a los vehículos estacionados y a los vehículos que adelantan a los ciclistas por la calzada. Fomentar la bici de esta manera, no es más que estrangular la circulación ciclista, sustituyendo obligatoriamente (social o legalmente) la actual calzada por una vía estrecha de 1.2 metros y con distancias laterales insuficientes para circular de forma óptima a más de 10 Km/h, salvo que seas un inconsciente (que entre los ciclistas también hay muchos).
Pero, lamentablemente, para uno de los líderes del ciclismo urbano español con responsabilidad en la expansión de estas infraestructuras estrechas, las matemáticas no le valen, quizá así pretenda protegerse ante lo evidente. El Sr. Gerardo Pedrós (ConBici y Plataforma Carril-bici Córdoba) escribió un comentario el martes 28 de junio en mi muro de facebook respondiendo a mi “predicción” de colapso ciclista en relación a la promoción de la bici a través de aceras-bici de 1.2 metros por sentido, para lo que usé uno de los carteles de Getafe en bici contra la expansión de la acera bici en esa localidad:
“Juan Carlos he estado en Amsterdam en mayo y hay muchos carriles en acera y tu predicción de colapso no se cumple”
Ja, ja, ja… Parece un chiste. ¿Habrá cambiado el panorama en 6 meses?:
Los holandeses también tienen problemas con las bicis (La Haya, 8 diciembre 2010 -AFP-). Y graves. Tienen atascos, problemas de aparcamiento, robos, chatarra, conflictos de convivencia entre ciclistas, accidentes, muertes, juicios… Y, en contra de lo que nos pudiera parecer, las cifras no decrecen pese a que el número de ciclistas hace años que se ha estabilizado (ENEKO ASTIGARRAGA, Todo funciona cuando hay pocos, 8 diciembre 2010)
Los ideólogos dominantes del ciclismo urbano español actual están llevando al ciclismo urbano español a un callejón sin salida a un estrangulamiento, al colapso asegurado de por vida.
(Conbici satisfecha de obligar a los ciclistas a circular por una acera-bici de 1.2m por sentido, 14 marzo 2011)Y lo hacen satisfechos de su gran labor que se extiende por todo el territorio:
Necesitarán buenos matemáticos para calcular dónde meter al millón de ciclistas urbanos… Ah, se me olvidaba… ya sé donde: que si no hay carril-bici… ¿para qué está la acera? Todo resuelto.

Ciclistas españoles felices de haber visto estrangulada su circulación: Semos europeos!












