COPIADO DE: Un albaceteño en bici (14 julio 2011)

Algunos quizás os estéis preguntando qué es un cicleatón. Es fácil, puesto que es el resultado de la unión de las palabras ciclista + peatón, es decir, el tipo de ciclista que circula ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE por las aceras, molestando a los peatones, quitándoles su espacio vital y creando un serio perjuicio a los ciclistas que circulamos respetando las normas.

Lamentablemente, en todo nuestro país, y obviamente nuestra ciudad no es una excepción, este fenómeno parece estar en auge ante la falta de educación cívica y social existente en toda nuestra sociedad y por el mero hecho de que más de un nuevo ciclista se piensa, por los roles carrilbicistas de la sociedad, que el lugar ideal para ir en bici es CUALQUIERA QUE NO SEA LA CALZADA, creando un problema intrínseco que afecta de manera subyugada (por avasalladora) a los verdaderos ciclistas urbanos, es decir, a aquéllos que circulamos siempre por la calzada respetando absolutamente todas las normas, como mencionaba en el primer párrafo.

Raro es el día de la semana, del mes, del año, que no veo un ciclista por la acera, por la razón que sea. Y siempre, SIEMPRE, les digo: “¿es que no sabe(n) que ESTÁ PROHIBIDO CIRCULAR EN BICI POR LA ACERA?” (es decir, la realidad pura y dura, por mucho que la DGT quiera empeñarse ahora en permitir el uso de las aceras por parte de los ciclistas, y no en forma de acera-bici). A tal comentario, como cabía esperar, respuestas de todo tipo, desde el “yo voy por donde me da la gana (o dicho con peor educación)” hasta el que reconoce su error y se baja a la calzada. Pero queda muchísimo por hacer. Sin educación ciclista básica, y ante la imposibilidad de controlar a todos y cada uno de los ciclistas que circulan por nuestra ciudad, a los verdaderos ciclistas urbanos no nos queda sino seguir “regañando” a aquellos ciclistas que incumplen la normativa. Si por mí fuera, sería yo el que pondría los multazos…

Por cierto, merece la pena destacar un dato cuando menos curioso, por no decir absurdo. Las bicicletas NO PUEDEN CRUZAR POR PASOS DE PEATONES con la persona montada en ellos, porque son para peatones y las bicicletas son vehículos. Sin embargo, en nuestra ciudad, cuando una bici con alguien montado va a cruzar ILEGALMENTE por un paso de peatones… LOS COCHES SE PARAN, mientras que cuando lo va a cruzar un peatón (a quien está destinada dicha infraestructura) PARECE QUE LES CUESTA pararse. El colmo de la estupidez humana.

Os dejo con un vídeo muy esclarecedor del tipo de accidentes que pueden ocurrir por culpa de los cicleatones (que pasan a diario, pero que no trascienden a los medios de comunicación):

Hace un mes publicamos nuestra satisfacción porque el colectivo Valencia en Bici daba algunas señales de madurez (Valencia en Bici empieza a madurar): observaban que la multiplicación de ciclistas debido al servicio municipal de préstamo de bicicletas y a las aceras-bici y carriles-bici no había significado una mejora de la convivencia en el espacio público, sino una invasión de las aceras por parte de los ciclistas y un mayor dominio del automóvil sobre la ciudad.

En los comentarios que recibimos pudimos observar, por una parte, su adoración por un modelo de ciclista dependiente de políticos y técnicos y, por otra,  la falta de democracia interna de este colectivo, así como su incapacidad para ser autocríticos ante el fracaso evidente de las estrategias que han llevado a cabo durante 20 años. Quizá esto también sea un síntoma más de la situación en la que se ven inmersos ahora: ¿multa o carril-bici? (Las provincias 27/11/11).  La policía llevará a cabo una campaña de multas a los ciclistas (por no llevar luces y por circular por las aceras) a petición de la Federación de Asociaciones de Vecinos, y Valencia en Bici lo considera inoportuno y pide más carriles-bici.

En julio de 2010 ya observamos la ardua tarea a la que se enfrenta el carrilbicismo en esta ciudad (El carrilbicismo se enfrenta a una ardua tarea) al haber propiciado la invasión masiva de ciclistas circulando por las aceras a través del fomento del miedo a circular en bici por la calzada.

Me temo que Valencia en Bici no va a tener nunca el coraje de reconocer que la existencia de una amplia red de carriles-bici, la expectativa de que hagan más y la inexistente apuesta por la autonomía del ciclista (con la mitad del gasto público en carriles-bici podrían haber formado a cientos de miles de ciclistas para circular en condiciones de seguridad por la calzada) es lo que ha ocasionado que al finalizar el carril-bici, al escoger otro itinerario o al no existir esta vía, el ciclista opta a circular por la acera. Es decir, los cicistas no han aprendido lo más básico para conducir su bici con total autonomía: no han superado sus miedos y desconocen cómo ubicarse en la calzada, cómo señalizar, cómo gestionar su espacio… en cualquier tipo de calle. Los ciclistas han sido tratados como seres inútiles y, por ello, han acabado convirtiéndose en pseudopeatones, miedosos y dependientes de carriles-bici (y en su defecto, circulan por la acera)

La responsabilidad de Valencia en Bici en este asunto es demasida, no pueden traicionar a su parroquia, huyen hacia delante. No pueden responsabilizar al ciclista irresponsable y dependiente que han creado. No reconocerán nunca que estas infraestructuras fomentan el uso de la acera y no evitan los accidentes (nisiquiera un goteo de ciclistas muertos que circulaban por ellas les hará cambiar su postura en público: Atropello por goteo a ciclistas que circulan por las aceras (Valencia); Tras dos muertes de ciclistas fuera de la calzada, reivindican más carriles bici (Valencia); Ciclista muerto en una acera bici (Valencia))

Charla-debate sobre el carril-bici

Martes 29 noviembre de 18h a 20h

Aula 101 de la ETS ingeniería Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Granada

Durante las últimas décadas el fomento de la bicicleta como medio de transporte en España se ha vinculado exclusivamente al carril-bici urbano, haciendo de esta infraestructura algo “incuestionable” y, por lo tanto, al margen de la agenda para el debate. Sin embargo, analizando exhaustivamente los manuales existentes para su diseño se hace imprescindible abrir un debate sobre su supuesta seguridad, así como, sobre la necesidad de mantener el derecho de los ciclistas a circular integrados en la calzada

La charla consistirá en la presentación del documento La Falsa Seguridad del Carril-Bici Urbano a cargo de la asociación de ciclistas Biciescuela Granada. Posteriormente se realizará un debate sobre el tema.

Esperamos vuestra asistencia.

Convoca: Grupo de Medio Ambiente de la Asamblea 15 M de Granada

Colabora: Seminario Otro Pensamiento Es Posible – Vicerrectorado de Extensión Universitaria

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (18 abril 2011)

Tiempo al tiempo. Si hacemos que andar en bicicleta se canalice sólo a través de carriles bici acabaremos pensando en la bicicleta como en cualquier sistema de transporte público. Con las mismas limitaciones, con los mismos condicionantes.

¿Y dónde puedo hacer un transbordo?

Con una política temerosa y terriblemente amanerada de promocionar la bicicleta sólo a través de reordenar la circulación y de confinar a los que quieren utilizarla a circuitos improbables, deficientes, lentos y peligrosos, queremos convertir a la bicicleta en un tranvía que sólo nos permita ir a los lugares donde haya vías habilitadas, perdiendo así dos de las principales características que le dan a la bicicleta una ventaja como vehículo en la ciudad: la libertad, la rapidez y el viaje puerta a puerta. Lento pero seguro. O al menos eso es lo que se ha vendido.

Así de fácil. Así de difícil. Un plano con unas líneas dibujadas y ¡a navegar! Sin riesgos, sin incertidumbres… sin libertad.Y si no llegan a donde yo quería ir, pues a esperar a que lo hagan.

¿Y que tal un si no para en las estaciones?

Ahora bien, si en lo que viajamos es en bicicleta pública por carril bici, lo que podemos conseguir es un tranvía que no pare en la parada bien porque vaya completo o bien porque esté vacío. ¿Inaudito? La realidad siempre superará cualquier listón que le marque la imaginación.

Hoy se cumple el 20 aniversario de la muerte de Freddie Mercury

La falsa seguridad del carril bici urbano

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Fuck!

COPIADO DE: Sólo GNU, y otras cosas (31 agosto 2011)

Como ya he comentado, he aprendido a montar en bicicleta a los veintiocho años. No aprendí en su tiempo, y bueno, es algo que deseaba aprender.

Para mi no es una humillación. Es un incentivo para que muchos adultos se animen y para dejar claro que es fácil. Ahora bien, la habilidad para conducirla como es debido, la parecía, se obtiene con el día a día. Lo principal es saber guardar el equilibrio con una buena trayectoria recta. Necesario es, por ejemplo, soltar una mano del manillar para avisar maniobras de giro, parada, frenada para los otros usuarios o saber mirar atrás sin caerte para cambiar de carril.

He aprendido con las bicicletas públicas del ayuntamiento de Córdoba. Decir que las bicicletas están en malas condiciones de mantenimiento, son muy pocas bicicletas y paradas. A día de hoy no es un servicio útil, faltan paradas. Otro punto muy negativo es la obligación contractual, cuando obtienes el carné de usuario, de circular por el carril bici.

En cuanto a la elección de la bicicleta he pecado de novato y he sido mal asesorado. Como dije, he pasado de la afición de tiempo libre a la necesidad de movilidad urbana. Dicho lo anterior, mi elección ha sido una bicicleta de montaña.

En la tienda, la que está al lado de la biblioteca municipal central, está muy centrado en las bicicletas de montaña y carretera. Al final, he acabado con una bicicleta de montaña. Me resulta algo incomoda, sucia y poco adecuada para el uso actual que le doy.

No tengo cesta, porta bultos, protector en la cadena, pata de cabra, guardabarros, luces y otros elementos/accesorios que trae una bicicleta urbana de serie.

Le he puesto luces, tengo unos aretes para los pantalones, llevo mochila encima y ahora mismo con las luces no me admite guardabarros. Son inconvenientes, pero bueno, los puedo sobrellevar.

En cuanto a circular por la ciudad, pues sin sorpresas y lo habitual: por el carril bici; no hay otra y lo construye para nuestra seguridad. Aquí es donde llega la mayor parte de mi desencanto con la bicicleta y su utilidad real en la bicicleta.

La infraestructura segregacionista en Córdoba es inconexa e insegura. Que sea insegura es algo nato de la segregación del resto del tráfico. Ocasiona situaciones anormales y peligrosas para el ciclista.

Por seguridad y pragmatismo he decidido, como muchos otros, circular de forma integrada en el tráfico. Cumpliendo el código de circulación, para ser respetado y respetar a los otro usuarios de la calzada.

En otra entrada voy a desarrollar este interesante y polémico tema. Dos visiones, con el mismo fin, pero muy distintas formas de entender la movilidad ciclista en la ciudad. La que exige infraestructura segregacionista del tráfico y la que propone circular de forma integrada en la calzada.

Recomiendo echar un ojo a un escrito clave, de los compañeros de Granada, y otro sitio de referencia del ciclismo urbano integrado.

La falsa seguridad del carril bici urbano.
Ciudad ciclista.

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (16 noviembre 2011)

Hay una creencia muy arraigada entre los que invaden las aceras montados en sus bicis, de que la carretera es igual a muerte o accidente grave seguro. No les falta razón. De hecho, la inmensa mayoría de los atropellos graves de ciclistas se producen precisamente cuando estos acceden desde una plataforma peatonal a la calzada, bien sea circulando por aceras, bien sea circulando por carriles bici segregados del resto del tráfico.

Sin embargo esta creencia, por más que pueda ser mayoritaria, no responde a ningún hecho o estadística evidenciable, sino, más bien, a un interés en la autojustificación de su actitud de manera generalizada, lo cual, defendido repetidamente hasta la saciedad, parece más cierto, más incuestionable y hasta más legítimo, cuando no más legal… pero a todo se llegará.

El hecho es que la mayoría, la inmensa mayoría de los conductores de automóviles no salen a la calle a ver si cazan algún ciclista o algún peatón infortunado por puro deporte o por afán ajusticiador. Siempre hay excepciones, pero todavía no he tenido noticias de nadie (miento, está aquél “kamikafre” que dió la vuelta al mundo por arremeter contra una masa crítica en Porto Alegre) que se dedique a atropellar ciclistas. Ni siquiera los energúmenos con los que te puedes topar en hora punta tienen intenciones de acabar con tu vida, como mucho hacen amagos de violencia o de lo que ellos creen que es poderío al volante.

Si revisamos los últimos atropellos graves o mortales acaecidos en nuestro país en entorno urbano, ninguno se produce por alcance, es decir, por detrás. Todos son colisiones laterales o atrapamientos porque las víctimas no son visibles o no circulan haciéndose ver y ocupando un espacio suficiente en la calzada. Así de simple. Luego está la mala suerte, pero esa no se puede evitar.

Ocupa la calzada

Así pues, basta en la práctica totalidad de los casos con ocupar un espacio suficiente en la calzada, con respeto, con dignidad y con seguridad, sin insolencia pero haciéndose valer para forzar los adelantamientos por otro carril. Basta con separarse al menos un metro de los bordillos y de los coches aparcados, no adelantar por la derecha si no tenemos absoluta certeza de que no corremos peligro, posicionarnos delante o detrás de los coches en los semáforos y stops, mantener una línea, señalizar nuestras maniobras, mantener una distancia de seguridad y circular a una velocidad adecuada.