El gobierno británico ha dado el visto bueno a una prueba piloto en Londres que permitirá a los ciclistas girar a la izquierda (el equivalente al giro a la derecha en el continente) con el semáforo en rojo.
Un ciclista londinense, acercandose a un cruce.
El Ayuntamiento de Londres espera con este experimento reducir los accidentes de ciclistas con grandes vehículos en cruces.
El portavoz del Departamento de Transporte, Lord Faulkner, dijo en la Cámar de los Lores que el gobierno apoyaba el proyecto piloto: “Pensamos que hay razones que justifican un experimento de este tipo, pero no queremos dar a los ciclistas la impresión de que se les permite saltarse los semáforos en rojo y hacer los giros a su antojo. Esto debe estar regulado apropiadamente.”
Actualmente un ciclista que se salta un semáforo en rojo enfrenta una multa de 30 libras esterlinas.
Este vídeo de youtube ilustra por qué algunos ciclistas queremos seguir yendo en bici por la calzada.
Dos pequeños detalles.
El primero, que los mitos del “problema de diseño” y del “problema de calidad” de la infraestructura ciclista no son un producto de la chapuza nacional. Forman parte esencial del día a día del carrilbici en buena parte del mundo.
El segundo, las dos escenas de este video son legales conforme a la legislación de tráfico aplicable en Richmond, Londres. Conforme a la legislación británica, los carriles bici no son de uso obligatorio para los ciclistas, que pueden legalmente elegir si les conviene o no usar una determinada “infraestructura ciclista”.
La realización de una prueba similar en una ciudad española podría ser, sin embargo, ilegal para el ciclista que va por la calzada. La tendencia en las nuevas ordenanzas ciclistas de muchas ciudades españolas (como Barcelona, Sevilla, San Sebastián, Gijón…) está siendo la de imponer el uso obligatorio del carril-bici.
Hace muy pocos años los ciclistas británicos tuvieron que movilizarse (unánimemente, incluidos grupos favorables a las “infraestructuras ciclistas”) y hacer una intensa campaña para defender su derecho fundalmental a circular legalmente en bici por la calzada, ante el intento de los lobbies del automóvil y de las aseguradoras de cambiar las leyes para conseguir que las calzadas fueran de uso exclusivo para el tráfico motorizado (un “espacio propio” en la jerga carrilbicista) allí donde existiera “infraestructura ciclista” segregada.
¿Qué está pasando en España? ¿Qué están haciendo a día de hoy los grupos ciclistas españoles para exigir (¡ya!) que se respete nuestro derecho como usuarios de la bicicleta a movernos y usar legalmente la calzada, toda la calzada, siempre que lo consideremos conveniente?
El concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Alicante, Jorge Espí, ha escrito en su blog un artículo criticando el caos circulatorio provocado por el carril-bici en el centro de Alicante:
El grupo municipal del PSOE se sumó ayer a las críticas sobre el caos de tráfico generado en la avenida de la Estación y sus alrededores a raíz de la restricción ocasionada por la creación de un carril-bici. El concejal socialista Jorge Espí responsabiliza a la alcaldesa, Sonia Castedo, de la situación creada.
«En vez de buscar soluciones, la señora Castedo ha adoptado una serie de decisiones que afectan negativamente a la circulación de vehículos por toda la zona», señala Espí. En su opinión, «los alicantinos nos hemos desayunado con un carril bus (necesario para la ciudad) en la avenida de la Estación y con un carril bici inconexo que, en cuanto llegas a la Plaza de los Luceros, ya se ha terminado».
El concejal recuerda que el carril-bici de esta avenida se ha realizado por la calzada y no por la acera, y, al ser inconexo, «hay un grave riesgo de accidentes para los ciclistas».
Espí señala que según la concejalía de Tráfico, estos 300 metros de carril-bici son los primeros de un total de 35 kilómetros. «Tenían mil sitios por donde empezar, como por ejemplo la avenida de Denia, pero es evidente que la alcaldesa buscaba ocasionar un buen atasco diario a los alicantinos».
Llama la atención cómo el carril-bici es un medio excelente para que tanto los que lo promueven como los que se oponen a él hagan demagogia excitando los más bajos instintos políticos de sus respectivas clientelas políticas: los que los promueven pueden hacer cualquier barbaridad y justificarla en nombre de la “sostenibilidad” y otros términos de moda. Los que se oponen pueden pasarselo estupendamente denunciando los daños reales y arbitrarios que el engendro provoca en el tráfico normal, a la vez que (sin sentir ninguna contradicción) hacen guiños a las tribus más progres denunciando “lo inconexo” y lo “deficientemente protegido” que es el carril-bici, que va por la calzada y no por la acera, que es por donde, como todo el mundo sabe, debería ir.
Y lo único que queda claro es que ni los que lo ponen ni los que lo critican tienen ni la menor idea de lo que están hablando realmente, ni tienen ni la menor intención de cuestionar el status-quo motorizado que gangrena la ciudad, ni tienen tampoco la menor preocupación ni por la seguridad de los ciclistas ni por la comodidad de los peatones.
El Concejal Espí, primero por la izquierda. Parece improbable que haya venido a la comida en bici.
Y, entretanto, los colectivos ciclistas, los mismos que llevan cantando el mantra de “carril-bici ya, a cualquier precio”, haciendo todo lo posible por subirse al carro de la demagogia o guardando un vergonzoso silencio ante el desastre que se perpetra en su nombre.
Parece que ni los sapos están seguros debido a la construcción de carriles-bici, como demuestra este artículo de El País.
Cientos de sapos mueren atropellados debido a que el muro que separa el carril-bici que va a San Martín de Valdeiglesias impide que los éstos acudan a su cita anual con la reproducción.
Vecinos de San Martín de la Vega han denunciado esta semana el atropello de cientos de sapos en un tramo de la M-301 por culpa de una barrera instalada para proteger a los ciclistas, en el carril bici.
Ese murete de hormigón, de una pulgada (25,4 mm) de alto, es un obstáculo infranqueable para los anfibios que tratan de atravesar la carretera para aparearse
El muro del carril-bici supone una barrera superior a la carretera vecina:
el muro de hormigón, de una pulgada de alto, incorporado para la protección del carril bici, es “una barrera infranqueable para los sapos”. “El hecho es que decenas de ellos consiguen pasar por el otro lado, pero al llegar al carril bici se quedan bloqueados y no pueden saltar”, agregó.
En realidad, el muro “infranqueable” no es de una pulgada de alto, sino de metro y medio medio metro*, como decía el mismo diario tiempo atrás en esta otra noticia.
Una de las posibles soluciones, según la noticia, es la construcción de un túnel por debajo de la calzada que permita el paso de los sapos. Lo que no aclara la noticia sobre este carril-sapo es el tipo de señalización que tendrá y si los sapos deberán compartir el espacio con otros animales.
*Gracias a Marisa por la corrección (en los comentarios).
Andaba yo ojeando “El Giraldillo” (para quien no la conozca, mítica guía del ocio mensual andaluza) el domingo en la mañana, con ganas de encontrar alguna actividad que durante este mes me sacara de casa y me hiciese estirar por fin las piernas después de este mes y medio tan lluvioso. La idea, como digo, era encontrar alguna obra de teatro, algún espectáculo callejero, algún concierto, cuando, oh sorpresa, ¡la Compañía Los Ulen en Sevilla!. Inmediatamente, rebusco la sala donde actuarían, y leo: HYTASA C/ Raso 3, SEVILLA · BUS 26 · Carril Bici Directo. Impresionante. El “Carril Bici Directo” como reclamo publicitario. Claro, como ando yo “infectado” por las ideas de este blog, ya me puse emberrenchinado diciendo: ¿pero es que esto puede ser un reclamo? ¿irá la gente más por pensar que hay un carril bici? ¿por qué no hay nadie que ponga “puedes venir por la calzada directa”?… Y mientras seguía y seguía, un hilillo de risa me surgía de mis adentros que poco a poco iba comprendiendo… No, la mayor estupidez no era poner el carril-bici como reclamo, la mayor estupidez era eso de “directo”. Y claro, ya me decía yo: ¿es que hay carriles bicis indirectos?, ¿directo desde dónde? ¿hacia dónde? ¿acabaría el carril bici justo al lado del asiento que me correspondería en la sala? ¿quiere decir directo desde la propia puerta de mi casa? ¿sin cruces?… En fin, y cuantas más preguntas se me ocurrían, más gracia yo me hacía, y más feliz yo anduve en este dominguillo tan poco soleadillo…
El Plan E ha servido para muchísimas cosas durante el año 2009, entre otras para que muchas ciudades cometiesen auténticas barbaridades en el área de infraestructuras ciclistas, construyendo atropelladamente un buen número de kilómetros de carril-bici sin ninguna planificación previa real, y sin ningún criterio de necesidad ni de calidad, con el simple objetivo de gastar sin pensar mucho un dinero fácil que la Administración central ponía a disposición de los Ayuntamientos.
Guadalajara no ha sido una excepción, y el Ayuntamiento empleó unos 800.000 euros provenientes del Plan E en preparar a toda prisa un engendro que, según a quien quisieran confundir, lo llamaban “anillo verde” o “anillo ciclista”. En este caso, como en tantos otros, “a toda prisa” quiere decir realmente “a toda prisa”: el “anillo ciclista” no había sido pedido por nadie, y no existía ni en el programa electoral ni en la mente de los políticos del PP en las elecciones de 2007, pero cuando el Plan E se desencadenó a finales de 2009, el Ayuntamiento preparó en apenas unas semanas un proyecto completamente improvisado cuyo sinsentido el grupo ciclista local, GuadaENBICI, advirtió con toda claridad en la prensa local y en su blog, además de preparar un informe demoledor que tuvo un impacto significativo, en el que mostraba algunos de los graves problemas que esa infraestructura iba a acarrear para la ciudad, los espacios verdes, los peatones y la propia seguridad de los ciclistas.
Alentados por la oposición del propio colectivo ciclista a una infraestructura que manifiestamente no tenía razón alguna de ser, otras asociaciones, como los clubs de atletismo (que veían que el carril- bici iba a deteriorar algunos de sus circuitos de entrenamiento) y los ecologistas (que preveían que el carril-bici iba a asfaltar caminos que estaban muy bien tal como estaban, con tierra) se sumaron a la protesta, y plantearon incluso otras alternativas para emplear ese dinero en algo útil: los atletas querían que se iluminasen y adecentasen algunos tramos de parques, y los ecologistas que se abriesen, señalizasen y adecentasen también algunas de las salidas de la ciudad hacia el campo, para favorecer el accesso a la naturaleza a todos: a peatones, corredores y ciclistas.
Pero el Ayuntamiento, aparentemente seguro de que podía hacer lo que se le antojase y sacar rédito político de cualquier chapuza o despropósito, simplemente repitiendo la habitual palabrería de “modernidad” y “sostenibilidad”, siguió adelante con el proyecto. El “anillo ciclista” se ejecutó, por supuesto, y apenas acaba de ser inaugurado cuando (a pesar de que ni siquiera ha llegado la primavera, cuando de verdad empiezan a salir a la calle las bicis), algunos de los problemas de los que GuadaENBICI advirtió en su informe preliminar ya se están haciendo evidentes, el descontento en varios sectores de la población (barrios por los que pasa, colegios cercanos) ya está empezando a emerger, la oposición está utilizando los cuatro ases que el Ayuntamiento le ha puesto en la mano para hacer picadillo político con él (artículo del responsable de prensa del PSOE), y el Ayuntamiento se ha visto obligado a embarcarse en una frenética campaña de relaciones públicas (artículo del responsable de prensa del PP) (”cara a cara“) y de intoxicación política para controlar los daños que el desatino está causando a su reputación, campaña que ha requerido la implicación directa del propio alcalde (que aparentemente no tiene otra cosa más importante de que ocuparse que el carril-bici), que de hecho no se atreve ni siquiera a recorrer completamente, a pesar de que la prensa diga que lo ha hecho, y que ha alcanzado su punto más grotesco con una “carta al director” en la que el concejal responsable del espanto, Jaime Carnicero, rubrica una cadena ya continuada de falsedades e infundios, y se muestra condescendientemente insultante con los que se oponen al desaguisado.
El siguiente vídeo muestra un paseo en bici por la atroz infraestructura creada por el Ayuntamiento (Aviso: aunque el vídeo ha sido filmado por miembros del Club Maratón de Guadalajara, entre ellos se encuentra un concejal del PSOE (en la oposición), que está rentabilizando la locura y el autismo político del Ayuntamiento. Por tanto el vídeo está contaminado con algunos mensajes políticos improcedentes, lo que no es óbice para que en toda la descripción que hace del “Anillo Ciclista” sea escrupulosamente exacto e incluso se quede corto y pase por alto algunos detalles espantosos):
Cabe mencionar, especialmente, algunas configuraciones documentadas como de extrema peligrosidad, como las “rotondas ciclistas” alrededor de rotondas de tráfico. En una de esas configuraciones murio hace apenas tres meses un ciclista en Valencia:
Un joven de 22 años y nacionalidad francesa, que circulaba en bicicleta, falleció ayer tras ser arrollado por un turismo cuando cruzaba la Ronda Norte de Valencia. Al parecer, el conductor del vehículo implicado en el atropello, también joven, no pudo evitar la colisión ya que “al entrar en la vía se lo vio encima” (…) el conductor del turismo regresaba de hacer deporte en unas instalaciones cercanas y dio negativo en la prueba de alcoholemia. Estaba desolado tras la sucedido y explicó a los agentes que no había visto al ciclista.
La muerte de un joven universitario francés atropellado por un turismo cuando circulaba por el carril bici de la gigantesca rotonda de la avenida de Cataluña en la tarde del miércoles ha provocado numerosas reacciones (…)
Vale la pena comparar la imagen del lugar donde murió el chaval:
… con una imagen de uno de los puntos más intolerablemente peligrosos del flamante “Anillo Ciclista” de Guadalajara:
… para constatar que el Ayuntamiento de guadalajara ha ignorado los más elementales criterios de seguridad en su empeño por crear un “anillo ciclista” que nadie le había pedido y que nadie necesitaba.
Guadalajara es, en el aspecto ciclista, una ciudad curiosa: es una de las pocas ciudades españolas en las que la posición predominante entre el colectivo ciclista es que no quieren carriles-bici segregados, y que no quieren obtener ventajas a cambio de la calidad de los espacios verdes o de la seguridad de los peatones. Hasta ahora, en la mayor parte de las ciudades, los Ayuntamientos han podido cometer con toda desfachatez cualquier tipo de tropelía si la llamaban “carril-bici”, porque podían contar con que los ciclistas no se iban a oponer jamás a ella, y porque todos los otros colectivos (ecologistas, atletas, asociaciones de vecinos, etc…) se arriesgaban a parecer unos retrógrados si ponían objeciones a una infraestructura que se hacía en nombre de “promover el uso de la bicicleta”. La aparición en una ciudad de una situación en la que el Ayuntamiento local se empeña en crear no cualquier tipo de infraestructuras ciclistas (que podrían construirse infraestructuras sensatas y de calidad) sino específicamente carriles-bici de pésima calidad y nítidamente dañinos para los espacios públicos y para la seguridad de todos los usuarios, posiciona el carril-bici como lo que siempre ha sido en realidad: una herramienta de demagogia política completamente retrógrada, que no tiene conexión alguna con ninguna necesidad de los usuarios ni de la ciudad, que ha sido siempre ejecutada estrictamente para servir a los intereses de grupos políticos de todo pelaje (incluidos los intereses políticos de colectivos nominalmente ciclistas) y que hasta ahora ha contado con el apoyo sonámbulo de la mayoría de los colectivos genuinamente ciclistas, que ahora están empezando a darse cuenta de la encerrona que el carril-bici supone.
Imagen de detalle del “Anillo Ciclista” de Guadalajara. El Ayuntamiento simplemente ha pintado de rojo gran parte de la acera para convertirla en acera-bici, pero no se ha atrevido ni siquiera a poner la señalización ciclista habitual, presumiblemente para no quedar inmediatamente en evidencia ante los vecinos de la zona.
De este modo, Guadalajara, donde de pronto los políticos locales se están empeñando en una supuesta “infraestructura ciclista” que choca frontalmente con las peticiones y los criterios de los usuarios reales de bicicleta, a la vez que ignora las peticiones explícitas de éstos (baste constatar que el Ayuntamento no ha instalado ni un solo aparcabicis en todo el recorrido de su “Anillo Ciclista”) se ha convertido en un escaparate de los conflictos entre el anticuado modelo de segregación, infantilización y tivialización de la bicicleta y la tendencia moderna por su integración como vehículo con valor real, y en un laboratorio donde se están dirimiendo los problemas y las políticas que van a definir el futuro del ciclismo urbano del siglo XXI en la península y más allá. El hecho de que el “Anillo Ciclista” haya resultado tan absolutamente impresentable (incluso mucho peor que las pesimistas previsiones de GuadaENBICI) está contribuyendo a clarificar las ideas sobre el tema tanto a otros ciclistas como a la población general, y puede contribuir a que la desastrosa huída hacia adelante que ha emprendido el Ayuntamiento en el tema de la bici en esta legislatura local sea el fin de las veleidades carrilbicistas en Guadalajara y, probablemente, en otras ciudades.
Otra acera-bici creada pintando de rojo una acera existente, ocupando más de la mitad del espacio anteriormente peatonal, obligando a eliminar bancos que antes había y pasando pegada a la puerta de un colegio, creando una situación idéntica a la que dió lugar a este accidente en Sevilla.
El Ayuntamiento de Guadalajara parece no querer darse cuenta de que con la inauguración del carril-bici acaba la rentabilidad política de su delirio y empieza el pago de la factura. De hecho las primeras facturas ya las está pagando, como ha ocurrido por ejemplo con la revelación de que el Alcalde de Guadalajara, que anunció a bombo y platillo que recorrería el “Anillo Ciclista” completo para demostrar su seguridad (un poco como Fraga en tiempos fué a bañarse a Palomares, para demostrar que no había radioactividad), en realidad hizo una maniobra distractiva a la prensa para evitar recorrer las partes más problemáticas. Con el colectivo ciclista decidido a no hacer la vista gorda ante las estupideces que se perpetran en su nombre (como ha ocurrido durante tanto tiempo en tantas ciudades) el Ayuntamiento (que parece haberse embarcado en una huída hacia adelante al anunciar que prolongará el carril-bici hasta el centro mismo de la ciudad) no tiene ni excusas para hacer lo que está haciendo ni protección ante las consecuencias que le acarree su propia necedad política.
El Ayuntamiento de Valencia lanza una campaña de promoción de la bicicleta tan solo por los 150 km de “itinerarios ciclistas”… o, más bien, ¿se trata de la promoción de los itinerarios ciclistas? ¿Acaso la ciudad no es un itinerario ciclista?
Esta es la primera escena de “Quicksilver”, una película ambientada en la tribu ciclista de los bici-mensajeros urbanos.
La peli empieza con Kevin Bacon de ejecutivo agresivo. Kevin vuela tan alto que se pica hasta con el mensajero con el que se cruza una mañana mientras viaja a bordo de su coche con chófer. Irónicamente, ya que en ese momento el bueno de Kevin aún no sabe que la vida acabará bajándole al asfalto y convirtiéndole en mensaka.
PS. Al loro a cómo el mensajero va y cambia a piñón grande para esprintar…
Ciclistas urbanos impulsando la bicicleta como parte integral (e integrada) de la movilidad urbana, como un vehículo conducido por usuarios responsables con derecho a toda la calle y no como un juguetito encerrado en el apartheid de las vias segregadas, tambien llamadas "carriles-bici".