Zaragoza, 2 feb (EFE).- Una ciclista que circulaba por el carril-bici del Camino de las Torres ha atropellado hoy a una pasajera de un autobús urbano cuando se apeaba del vehículo en la parada señalizada.

Otra infraestructura que se suma al catálogo de carriles-bici a eliminar.

Como ejemplo de esta malévola infraestructura, la existente en Pulianas (Granada):

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (18 enero 2012)

Un día cualquiera, andando por una calle de una ciudad cualquiera, de noche, cansado pero no derrotado, vuelves al sitio donde has pensado en descansar y vas y te topas con una de esas personas a las que la vida precisamente no le ha sonreído, que anda rebuscando en las basuras algo a lo que sacar provecho de lo que los demás han desechado. Te sorprende porque lleva una bicicleta cargada hasta las cartolas, unas cartolas que él mismo ha construido con maderas, a modo de armario, con llave y todo, donde guarda sus efectos personales y las cosas que va recogiendo. Te gusta, es simbólica, representa la supervivencia.

Le propones retratarla. Rehúsa cortésmente pero con algo de resentimiento.

- Déjame tranquilo. Yo no molesto a nadie. He acabado así pero no me quejo. Prefiero que no se me conozca, pasar desapercibido. Sólo así podré seguir haciendo esto. – te explica enseñándote una tijera con la que se dispone a abrir una bolsa de basura.

Te disculpas y le explicas que lo único que te movía a hacer la foto es que para ti las bicis son el sentido de tu vida. Que escribes sobre ello. Que trabajas en ello. Que tú también has cargado extraordinariamente una bicicleta y has vivido con ella meses, años por esos mundos de dios, y que te había gustado. Nada más. Te vuelves a disculpar.
Y entonces surge la conversación. Una conversación densa, profunda, armada de sentido común, de conocimiento de causa, una conversación sobre la bicicleta y la ciudad y lo que ha pasado estos últimos años y sobre lo que tiene que pasar. Es increíble. Tú sólo escuchas.

- Ha habido mucha locura con esto de la bici en los últimos años. Tantos carriles bici, tantas bicicletas públicas ¿para qué? ¿Para que al final todo el mundo ande como un loco por las aceras sin ningún respeto?

 No contestas, no rebates, sólo asientes, no quieres cortarle.

- Esto es un despilfarro, créeme. No sé de cuántos millones. De muchos. Mejor no saber. Y no se ha hecho lo que se tenía que haber hecho hace muchos años. Yo ando en bici desde siempre. Antes utilizaba otra, la misma con la que mi padre había ido a la huerta desde siempre. Esa me la robaron. Se roban demasiadas bicis. Demasiadas. Y nadie hace nada por pararlo. No interesa. Son bicis. Es penoso.

 Se queda pensativo, melancólico.

- Y lo que había que haber hecho es parar un poco más a los coches y enseñar a la gente a andar con respeto, porque la calle es de todos y en ella cabemos todos, y nos tenemos que entender. Si sólo hacemos carriles lo único que hacemos es enfrentar a la gente y que peleen en una estúpida guerra por el espacio. Y sólo aumenta la violencia. Y no se consigue nada.

La conversación continúa por espacio de más de una hora. Es un hombre realmente ameno, que desborda dignidad y entereza, que sabe de lo que habla y que dice las cosas sin revueltas, sin miramientos, sin tapujos. El no se juega nada, sólo se juega la vida. Lo ha perdido todo, todo menos la personalidad, pero no guarda rencor. Es realmente admirable.
Nos despedimos con un fuerte apretón de manos y con los mejores deseos mutuos.

- Mira chaval, la verdad es que no me habías pillado en un buen día, estaba yo un poco amargadillo hoy y encima me vienes tú con la historia esa de sacarle una foto a la bici y tal… pero mira tú por dónde que después de este rato que hemos estado hablando se me ha cambiado un poco el humor y hoy me voy a dormir un poco más tranquilo. No sé…

Me he emocionado.

 

COPIADO DE: No a la acera-bici en Málaga

Los coches no sólo contaminan sino que crean un ambiente urbano hostil y agresivo. Por ello, y en la medida de lo posible, hay que fometar el uso de la bicicleta como medio de transporte en las ciudades. Esto implica, necesariamete, un cambio en la cultura urbana; la bicicleta ha de integrarse en la ciudad. Sin embargo, carriles y aceras-bici únicamente logran segregarla, y lejos queda el objetivo ideal de ciudades amigables. Así, las ideas principales sobre las que se contruye este blog son:

- La acera es para los peatones.

- La bicicleta es un vehículo y su lugar es la calzada.

- La acera-bici quita espacio al peatón y dificulta la convivencia entre peatones y ciclistas. También genera un conflicto entre conductores y ciclistas ya que quita el derecho a la bicicleta a ir por la calzada.

- Tanto el carril-bici como la acera-bici dificultan la señalización de las vías y generan situaciones de peligro antes inexitentes. La tensión entre conductores, peatones y ciclistas se incrementa.

- El carril-bici y la acera-bici sirven, en todo caso, para pasear, y siempre a una velocidad adecuada al ritmo peatonal (pero ver el siguiente punto). Carriles y aceras-bici no sirven para usar la bicileta como vehículo diario de desplazamiento en la ciudad.

- Una conducción RESPONSABLE  de la bicicleta por una acera es más cómoda y segura (para peatones y ciclistas) si la acera NO cuenta con una zona especialmente reservada para la circulación de las bicicletas (= acera-bici).

- Antes que la construcción de carriles y aceras-bici es preciso realizar labor de educación para que los conductures sean respetuosos con los ciclistas (y los ciclistas con los peatones).

- Es paradójico que la acera esté llena de obstáculos que dificultan el tránsito de personas con minusvalías, ancianos o gente con carritos para bebés, por ejemplo, y se gaste tanto dinero en construir carriles y aceras-bici. Simplemente desde un punto de vista ético, los colectivos de peatones con dificultades de movilidad tienen todo el derecho a usar las aceras-bici, con prioridad sobre los ciclistas.

- Los ciclistas urbanos deberíamos negarnos a usar las aceras-bici (especialmente cuando casi no han dejado acera para uso peatonal) y evitar los carriles-bici allí donde circular por ellos pueda generar situaciones de peligro (por ejemplo, cruces en T, intersecciones con aceras sin visibilidad, etc.). En caso de usar la acera-bici, debemos dar prioridad al peatón y conducir despacio y evitando maniobras peligrosas; tratar de reducir al mínimo cualquier situación de conflicto peatón-ciclista.

- En la calzada, circula por el centro del carril. Hazte respetar, hazte visible. Obliga a los conductores a cambiar de carril para pasarte, así tendrán que mantener la distancia lateral de seguridad contigo. No te pegues a la derecha del carril, es un suicidio (conductores que te adelantarán sin mantener una mínima distancia, alcantarillado, puertas que se abren, bla, bla, bla).

- Este blog pretende denunciar los conflictos generados por el carril-bici y la acera-bici en Málaga.

¡LA BICICLETA A LA CALZADA!

Ayer, a las 9h de la mañana, vi a un ciclista circulando por la estrecha acera de la izquierda de la calle Manuel Gómez Moreno (Granada).

Se trata de una acera, ya de por sí, bastante incómoda para andar porque el morro de los coches aparcados en batería sobresalen de la calzada y ocupan casi media acera. A esto le añadimos un ciclista a bastante velocidad y gente caminando por la acera.


Ver mapa más grande

Naturalmente, ante tal situación llamo la atención de este ciclista:

- ¿Pero qué haces en la acera? ¡Vas a atropellar a alguien!
- Si el Auntamiento hiciera carriles-bici… -me responde-
- ¿En esta calle? Pero qué carril-bici ni leches. ¡Bájate a la calzada que es mucho más ancha!
- Déjame en paz… a estas horas de la mañana…

No nos engañemos, semejante energúmeno ha construido su concepto de bicicleta urbana como instrumento para circular en cualquier tipo de calle por carril-bici y, en su ausencia, por la acera. Y esto se lo tenemos que agradecer al trabajo realizado durante décadas por los ciclistas y las asociaciones de ciclistas urbanos que han inyectado el miedo entre los aspirantes a ciclistas, para después venderles el antídoto hacia el cual les hacen dependientes: el carril-bici y la acera.

Estamos en un momento clave en el cual será difícil volver atrás. Tales esquemas mentales pueden ser irreversibles. Tal y como está creciendo el número de ciclistas por las aceras, estamos llegando al nivel en el cual la bicicleta se está convirtiendo en una silla de ruedas para personas a las que no se les ofrece la posibilidad de ser autónomos para conducir su vehículo, sino que se les trata como inútiles.

Y esto es solo un pequeño ejemplo, entre los miles que se dan cotidianamente en cualquier ciudad española.

COPIADO DE: Biciescuela Granada (21 dic. 2011)

La asociación de ciclistas Biciescuela Granada quiere expresar su preocupación debido a la construcción de una nueva acera-bici de doble sentido en el Distribuidor Norte.

La acera de uno de los lados de este vial presenta 3 metros de anchura: 1 metro para los peatones y 2 metros para la circulación obligatoria de ciclistas en ambos sentidos. De esta manera no solo se limita y restringe la movilidad, la seguridad y el confort de los peatones, sino que se obliga a los ciclista a circular por aceras extremadamente estrechas perjudicando gravemente su seguridad y la de los peatones:

-No existe distancia lateral de seguridad entre ciclistas y peatones.
-No existe distancia lateral de seguridad entre ciclistas y el resto de vehículos que circulan por la calzada.
-Impide a los ciclistas gestionar su espacio en condiciones de seguridad para esquivar obstáculos o adelantar a otros ciclistas.

La acera-bici incumple el artículo 121.5 del Reglamento de Circulación (que prohíbe la circulación de todo vehículo por las aceras) y los artículos 25 y 27 de la Ordenanza Municipal de Circulación de Peatones y Ciclistas de Granada (que tan solo permite la circulación en bici por aceras de más de 4 metros de anchura que estén señalizadas y guardando 1 metro de distancia lateral respecto a los peatones, así como prohíbe los adelantamientos a los ciclistas a menos de 1,5 metros de distancia lateral)

El Distribuidor Norte, con dos carriles por sentido y limitado a una velocidad máxima de 50 Km/h, presenta unas condiciones urbanas y, por lo tanto, óptimas para la circulación ciclista por la calzada. La Consejería de Obras Públicas, en lugar de apostar por el respeto, la convivencia y la formación que ofrezca a los ciclistas los conocimientos necesarios para circular con total autonomía por la calzada de cualquier calle, utiliza el dinero público para para marginar a los ciclistas (que también pagamos este vial), perjudicar su seguridad y la de los peatones, fomentar su circulación por la acera e impedirles su derecho a usar la calzada.

LA BICICLETA NO ES UN ESTORBO QUE HAY QUE SEGREGAR A UN ESPACIO LIMITADO Y REDUCIDO. CONDUCIMOS UN VEHÍCULO CON PLENO DERECHO PARA CIRCULAR POR LA CALZADA. SOMOS PARTE DEL TRÁFICO:

-No a la construcción de aceras-bici y carriles-bici urbanos
-Sí a la formación de los ciclistas y del resto de conductores
-Sí a la circulación natural de las bicicletas por la calzada en condiciones de igualdad

Granada, 21 diciembre 2011

COPIADO DE: Getafe en Bici (19 dic. 2011)

Es habitual encontrar en la justificación de las inversiones en infraestructuras ciclistas las ventajas ecológicas y sociales de la bicicleta. En la justificación de las millonarias inversiones en carriles bici se apela a su “contribución” a la reducción de emisión de gases contaminantes en la ciudad.“El nuevo carril bici evitará la emisión de 3.400 toneladas de CO2 al año”. Ocurre lo mismo con la denominada bicicleta publica o publibicicleta que es el otro pozo donde se vierten las inversiones hechas en nombre de la bicicleta.

Este otro artículo de reciente publicación insiste en los lugares comunes. Los europeos deberían montar en bici como los daneses para reducir la emision de gases toxicos un 26%. Empieza como es norma repasando las evidentes ventajas del uso de la bicicleta y luego extrapola las ventajas en nuestro medio ambiente, si determinados viajes realizados en coche se hicieran en bicicleta. Para finalmente poner “como ejemplo positivo a la ciudad de Sevilla, donde la enorme ampliación del carril bici y otras medidas (bicicleta publica) han multiplicado por 10 el uso de este vehículo. De hecho, la ciudad andaluza fue la elegida este 2011 para celebrar la conferencia Velo-City, que organiza dicho organismo para debatir y promover el uso de las bicicletas en entornos urbanos.”

Sobre el velocity encuentro que “Velo-city es a la promoción de la bicicleta urbana lo que unos Juegos Olímpicos son para el deporte. Para la ciudad organizadora representa, por tanto, un gran acontecimiento por lo que significa de reconocimiento a los avances realizados en nuestra ciudad en tan sólo dos años y porque reúne a todo lo que se nuclea en torno a la bicicleta urbana: fabricantes, comercializadores, minoristas, talleres, accesorios, publicistas, empresas de alquiler, administraciones públicas, empresas constructoras, entidades y colectivos de usuarios, todos ellos en los distintos niveles de articulación organizativa.”

Imagino que también se podría decir que es a la promoción de la bicicleta urbana lo que la Expo a la cultura. Ejemplo que se entendería mucho mejor en Sevilla. Inversión, constructores, multinacionales, subvenciones, especulaciones… y a presumir de lo invertido. Kilómetros de carril bici, numero de estaciones de bicicletas de alquiler, proyección de la ciudad…  Sevilla es la joya de la corona de este modelo de promoción de la bicicleta: Carriles bici por el centro, bicicletas en la acera y bicicleta publica.

Sin embargo a pesar de las bienintencionadas declaraciones de superestructuras creadas para alimentar esta nueva burbuja, la realidad se muestra tozuda. A pesar de la modélica la aplicación de las recetas del ¿lobby? y sus premios suspenden en cuanto a contaminación se refiere. Ya nos referimos hace tiempo en el artículo “La contaminación en Sevilla pone en evidencia que las aceras bicis no reducen las emisiones de los coches ” Hay muchas denuncias al respecto Contaminación en Sevilla pero nadie se cuestiona la receta. A lo más se plantean aumentar la dosis: mas carril bici y mas estaciones de alquiler.

Parece un enigma que nadie está interesado en resolver pero cuya respuesta es evidente. ¿por que si la bicicleta no contamina y se invierte y aumenta el numero de bicicletas no mejoran los datos de contaminación? ¿por que si hay mas bicicletas no se reduce la contaminación? por que hay los mismos coches, o más.

¿Qué es lo que está pasando? ¿como puede ser esto? Ya lo señalamos en lo referente a la bicicleta pública en “Getafe se apunta a la Publibicicleta en plena crisis del modelo “  La Bicicleta pública está orientada a captar usuarios entre los peatones y usuarios del transporte público yendo asociado en la mayoría de los casos a la permisividad del uso de la bici en la acera o incluso su fomento mediante la construcción, también subvencionada, de los mencionados carriles bici. … “Los puntos de préstamo se encuentran junto a todas las estaciones de metro y cercanías de nuestra ciudad y el usuario dispondrá de un tiempo máximo de 3 horas para su utilización.” Eliminando la ventaja de tener que andar menos hasta o desde la bicicleta aparcada que si fuera un coche. En muchos casos el transporte sustituido es el metrosur o el cercanías y no el coche.

El propio informe sobre la bicicleta en Sevilla resume la receta de la denominada apuesta por la bicicleta “La puesta en marcha del Plan Director para el Fomento de la Bicicleta en Sevilla 2007-2010 ha supuesto un auténtico revulsivo en las pautas de la movilidad y ha provocado un cambio modal efectivo hacia la bicicleta. En total se han construido 80 kms de carril bici distribuidos en 8 itinerarios y se encuentra en ejecución una red complementaria con 30 kms adicionales con lo que la red bici de Sevilla sobrepasará los 100 kms.” Para posteriormente reconocer que “Esto implica que la bicicleta ha detraído del resto de modos de transporte: COCHE – 13.700 viajes (-2,8%) AUTOBÚS – 19.500 viajes (-7,6%) A PIE – 14.200 viajes (-3,0%)” Es decir que los nuevos ciclistas conseguidos tras todo el plan de inversiones no eran conductores. Posteriormente conocimos el informe de la OMS que registraba el aumento de la contaminación en Sevilla y algunos se sorprendieron porque no sabían lo poco que se había reducido el uso del coche en Sevilla.

Sevilla aupada como modelo de la campaña 1 millón suspende en contaminación por que no se cuestiona el modelo de movilidad basado en el coche. Simplemente transfiere usuarios entre los modos menos contaminantes. Particularmente la bicicleta publica es la que menos conductores ha cambiado.

En ecomotriz destacaban  “En las pasadas III jornadas de la bicicleta pública se mostraron los resultados de una encuesta sobre la bicicleta pública en España realizada por el IDAE el pasado mes de septiembre. Realizada en Barcelona, Sevilla, Valencia y Zaragoza, un total de 400 usuarios del servicio de alquiler de bicicletas fueron encuestados. En esta se demostró que la mayoría de la gente que usa este servicio ha sustituido el transporte público o a pie.”

Un artículo de Cenas a Pedal  destaca el problema. España y Portugal usan menos la bici pero usan mas el transporte público y a pie resultando, según el eurobarómetro de 2011 que usan menos el coche que las todavía mas emblemáticas Holanda o Dinamarca. Toma ya, se podria decir igualmente que  son el resto de europeos los que deberían realizar los desplazamientos a pie o en transporte público que hacemos en España o Portugal. Aumentar las bicicletas a costa de peatones o usuarios del Transporte Publico no afecta a la cuenta global de gases contaminantes.

La única cuenta que mejora la situación con respecto a los gases contaminantes es la reducción de uso del coche. Es falaz utilizar las ventajas de la bicicleta frente al coche si lo que se va a hacer es fomentar la bicicleta entre los peatones y los usuarios del transporte público con el único objetivo de aumentar el número de bicicletas. Si realmente se pretende empezar a dejar de aumentar la emisión de gases contaminantes deberían preguntarse por qué el modelo de fomento de la bicicleta aplicado no reduce el uso del vehículo motorizado privado.

Cuando se hace una acera bici se perjudican las condiciones de los peatones y mejoran las condiciones del coche, sin embargo no está tan claro que mejoren las de la bicicleta.  Ni desde el punto de vista de la seguridad (La falsa seguridad del carril bici.) ni obviamente de la movilidad. Por la acera con o sin carril, por lógica u ordenanza, se puede ir solo ligeramente mas rápido que los peatones. Por la calzada se puede ir ligeramente mas lento que los coches. No es extraño que sean los peatones los que cambien y no los conductores cuando se hacen aceras bici.

Si se quiere reducir la contaminación aumentando las bicicletas, los esfuerzos deberían considerar que el objetivo del cambio ya sabe conducir y que lo hace habitualmente. Usar las mismas normas y los mismos espacios parece lo mas lógico. Hacer que las condiciones en ese espacio sean mejores para la bicicleta que para el coche parece también lógico. Bajar el límite de velocidad en el casco urbano reduce a la vez la “ventaja” del coche frente a la bici y el peatón a la vez que reduce el riesgo y peligro de accidentes y atropellos y sus consecuencias. Dejar de intentar resolver el problema de la demanda infinita de aparcamiento en el centro con aparcamientos municipales también promueve modos desplazamiento alternativos al coche, dejar de subvencionar el cambio de coche para tener uno mas grande que consume menos en mas kilómetros, dejar de gastar dinero en infraestructuras que expulsan a la bicicleta del sitio rápido de la calle… Increíblemente queda mucho por hacer para promover la bicicleta como medio de transporte, pero sobre todo queda mucho por dejar de hacer para permitir que la bicicleta ocupe su espacio como medio de transporte eficaz y capaz de competir con el coche en el medio urbano.

El aumento de la contaminación en las ciudades que mas invierten en carriles o aceras bici y en bicicleta pública o el aumento de la mortandad en los accidentes en estos  no es algo mas que estudiar a largo plazo. Exige rectificar el modo, la receta, para promover la bicicleta como medio de transporte atractivo para los que hoy conducen coches en nuestras ciudades. Fomentar su eficacia frente al coche parece mejor estrategia que lastrarla con prejuicios e infraestructuras que lo más que hacen es crear una percepción de seguridad en un entorno en el que previamente se ha creado una percepción de inseguridad.

En otras palabras: La bicicleta, mejor por la calzada.

COPIADO DE Bicicletas, ciudades, viajes… (7 noviembre 2011)

Hemos dado tantas vueltas al asunto de circular por la ciudad que ya empezamos a estar un poco mareados o mucho. Tanto que ya hemos perdido el norte y, lo más importante, estamos empezando a perder la perspectiva.

Hemos complicado cosas que eran sencillas intentando buscar soluciones a algo que era irresoluble: el tráfico en la ciudad. Hemos ampliado las calzadas hasta límites insospechados, hemos condenado el paso de los peatones como si fueran unos apestados que molestan en el tránsito masivo, el de los coches, hemos apartado a las bicis de la circulación intentando relegarlas a pasillos imposibles porque eran lentas y débiles, hemos ninguneado al transporte público comprometiendo su eficacia, y, una vez hecho todo eso, hemos ordenado la ciudad para el coche. Grandes viales, oferta descomunal de aparcamiento, semáforos, rondas, rotondas… todo al servicio del coche.

Todo iba bien hasta que llegaron “los apocalípticos”

Nada hubiera resultado problemático si unos cuantos estúpidos visionarios atormentados por sus perspectivas apocalípticas no se hubieran dedicado a alertar al mundo con sus mensajes alarmistas hasta llegar a convencer a muchos ayuntamientos de la necesidad imperiosa de reducir el uso del coche drásticamente en las ciudades para poder salvar el planeta y para poder recuperar las ciudades para su uso y disfrute, en vez de para ser atravesadas lo más rápidamente posible. ¡Menuda idea!

El objetivo de esta banda de profetas no era otro que cambiar el orden de las cosas a base de invertir las prioridades de circulación. Para ello pusieron en lo más alto a los inútiles peatones. ¡Ja! Y detrás de ellos colocaron a los anticuados ciclistas con sus ridículas bicicletas. ¡Cómo no! Después vendrían el transporte público, las motos y al final los coches.

El problema llegó cuando intentaron poner en práctica sus teorías. Se encontraron con que la gente estaba demasiado aferrada a una forma de vida en la que el coche se había convertido en algo imprescindible, tan imprescindible que no entendían la vida sin él. Y así ocurrió que, pese a los intentos más o menos simbólicos de coartar la utilización del coche a través de la limitación de velocidades, la tarificación del aparcamiento y la peatonalización de las zonas centrales, la gente que utilizaba el coche siguió usándolo con la misma convicción.

Peor les fue a los ciclistas, que vieron como las promesas de protegerlos y mejorar sus condiciones de circulación se quedaban reducidas a unos cuantos kilómetros de carriles bici estrechos, difíciles de transitar, sin márgenes de seguridad y la mayor parte de las veces implementados en aceras o por detrás de los coches aparcados. Si andaban mal, ahora además tenían que entendérselas con los peatones. Toda una provocación. Eso además de unos cuantos aparcabicis y, en las ciudades más ambiciosas, un juego de bicicletas públicas, conformaban la oferta para esa especie que ahora tenía la categoría de ser “especie protegida”.

Los grandes beneficiarios de este nuevo orden, que iban a ser los peatones, vieron cómo sus aceras fueron invadidas de una manera prescriptiva por las bicicletas. Algunas fueron divididas con los ciclistas, el resto fueron automáticamente compartidas. Y hubo que reordenar todas las normas para intentar comprender el desaguisado. Eso y unas cuantas islas peatonales que por la mañana se llenaban de camiones y furgonetas intentando hacer llegar las mercancías a los negocios y a los residentes en esas áreas. Encantados.

La llegada de “los otros” acabó de desquiciar la cosa

Llegados a este extremo, una vez que todo esto está hecho y la gente está empezando a asumirlo como normal van y aparecen otros, mucho más estúpidos que los anteriores visionarios, y dicen que esto no sólo es insuficiente sino que es inconveniente y, para más inri, peligroso. Y reclaman sentido común. ¿Es que se han vuelto locos? ¿Sentido común a estas alturas de partida? ¿Ahora que tenemos todo este cotarro montado?

Y nos tratan de convencer de que todo hubiera sido mucho más sencillo y más natural con menos intervención sobre el terreno y más intervención sobre la circulación motorizada y con una buena dosis de educación y respeto. ¡Venga ya! ¿Ahora que nos hemos gastado un montón de millones haciéndoos cositas para que estéis contentos? Ahora no. Ahora, de hecho, nos vamos a servir de algunos de los vuestros, que han tragado, para desautorizaros y presentaros como extremistas radicales y enemigos de la promoción de la bicicleta, además de inconscientes, retrógrados y asesinos de niños y ancianos. Así se os curará un poco lo vuestro.

Hasta que todo dio la vuelta…

Todo perfecto y ordenado… hasta que un buen día nos desayunamos con una crisis monumental que nos deja sin fondos y empezamos a recular. Y donde dijimos infraestructuras fabulosas, lo vamos a dejar en respeto mutuo, y donde propusimos segregación ahora vamos a aventurarnos con el calmado del tráfico y promulgamos la convivencia. Así de fácil. Y vamos a ir por donde íbamos: los peatones por las aceras y los vehículos por las calzadas. Tremendo descubrimiento. Y además nos vamos a llevar bien porque no nos queda otro remedio. Y encima vamos a estar contentos con todo esto porque es lo mejor que nos puede ocurrir y, sobre todo, lo más barato. ¿Lo pilláis?

COPIADO DE: Un albaceteño en bici (14 julio 2011)

Algunos quizás os estéis preguntando qué es un cicleatón. Es fácil, puesto que es el resultado de la unión de las palabras ciclista + peatón, es decir, el tipo de ciclista que circula ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE por las aceras, molestando a los peatones, quitándoles su espacio vital y creando un serio perjuicio a los ciclistas que circulamos respetando las normas.

Lamentablemente, en todo nuestro país, y obviamente nuestra ciudad no es una excepción, este fenómeno parece estar en auge ante la falta de educación cívica y social existente en toda nuestra sociedad y por el mero hecho de que más de un nuevo ciclista se piensa, por los roles carrilbicistas de la sociedad, que el lugar ideal para ir en bici es CUALQUIERA QUE NO SEA LA CALZADA, creando un problema intrínseco que afecta de manera subyugada (por avasalladora) a los verdaderos ciclistas urbanos, es decir, a aquéllos que circulamos siempre por la calzada respetando absolutamente todas las normas, como mencionaba en el primer párrafo.

Raro es el día de la semana, del mes, del año, que no veo un ciclista por la acera, por la razón que sea. Y siempre, SIEMPRE, les digo: “¿es que no sabe(n) que ESTÁ PROHIBIDO CIRCULAR EN BICI POR LA ACERA?” (es decir, la realidad pura y dura, por mucho que la DGT quiera empeñarse ahora en permitir el uso de las aceras por parte de los ciclistas, y no en forma de acera-bici). A tal comentario, como cabía esperar, respuestas de todo tipo, desde el “yo voy por donde me da la gana (o dicho con peor educación)” hasta el que reconoce su error y se baja a la calzada. Pero queda muchísimo por hacer. Sin educación ciclista básica, y ante la imposibilidad de controlar a todos y cada uno de los ciclistas que circulan por nuestra ciudad, a los verdaderos ciclistas urbanos no nos queda sino seguir “regañando” a aquellos ciclistas que incumplen la normativa. Si por mí fuera, sería yo el que pondría los multazos…

Por cierto, merece la pena destacar un dato cuando menos curioso, por no decir absurdo. Las bicicletas NO PUEDEN CRUZAR POR PASOS DE PEATONES con la persona montada en ellos, porque son para peatones y las bicicletas son vehículos. Sin embargo, en nuestra ciudad, cuando una bici con alguien montado va a cruzar ILEGALMENTE por un paso de peatones… LOS COCHES SE PARAN, mientras que cuando lo va a cruzar un peatón (a quien está destinada dicha infraestructura) PARECE QUE LES CUESTA pararse. El colmo de la estupidez humana.

Os dejo con un vídeo muy esclarecedor del tipo de accidentes que pueden ocurrir por culpa de los cicleatones (que pasan a diario, pero que no trascienden a los medios de comunicación):

Hace un mes publicamos nuestra satisfacción porque el colectivo Valencia en Bici daba algunas señales de madurez (Valencia en Bici empieza a madurar): observaban que la multiplicación de ciclistas debido al servicio municipal de préstamo de bicicletas y a las aceras-bici y carriles-bici no había significado una mejora de la convivencia en el espacio público, sino una invasión de las aceras por parte de los ciclistas y un mayor dominio del automóvil sobre la ciudad.

En los comentarios que recibimos pudimos observar, por una parte, su adoración por un modelo de ciclista dependiente de políticos y técnicos y, por otra,  la falta de democracia interna de este colectivo, así como su incapacidad para ser autocríticos ante el fracaso evidente de las estrategias que han llevado a cabo durante 20 años. Quizá esto también sea un síntoma más de la situación en la que se ven inmersos ahora: ¿multa o carril-bici? (Las provincias 27/11/11).  La policía llevará a cabo una campaña de multas a los ciclistas (por no llevar luces y por circular por las aceras) a petición de la Federación de Asociaciones de Vecinos, y Valencia en Bici lo considera inoportuno y pide más carriles-bici.

En julio de 2010 ya observamos la ardua tarea a la que se enfrenta el carrilbicismo en esta ciudad (El carrilbicismo se enfrenta a una ardua tarea) al haber propiciado la invasión masiva de ciclistas circulando por las aceras a través del fomento del miedo a circular en bici por la calzada.

Me temo que Valencia en Bici no va a tener nunca el coraje de reconocer que la existencia de una amplia red de carriles-bici, la expectativa de que hagan más y la inexistente apuesta por la autonomía del ciclista (con la mitad del gasto público en carriles-bici podrían haber formado a cientos de miles de ciclistas para circular en condiciones de seguridad por la calzada) es lo que ha ocasionado que al finalizar el carril-bici, al escoger otro itinerario o al no existir esta vía, el ciclista opta a circular por la acera. Es decir, los cicistas no han aprendido lo más básico para conducir su bici con total autonomía: no han superado sus miedos y desconocen cómo ubicarse en la calzada, cómo señalizar, cómo gestionar su espacio… en cualquier tipo de calle. Los ciclistas han sido tratados como seres inútiles y, por ello, han acabado convirtiéndose en pseudopeatones, miedosos y dependientes de carriles-bici (y en su defecto, circulan por la acera)

La responsabilidad de Valencia en Bici en este asunto es demasida, no pueden traicionar a su parroquia, huyen hacia delante. No pueden responsabilizar al ciclista irresponsable y dependiente que han creado. No reconocerán nunca que estas infraestructuras fomentan el uso de la acera y no evitan los accidentes (nisiquiera un goteo de ciclistas muertos que circulaban por ellas les hará cambiar su postura en público: Atropello por goteo a ciclistas que circulan por las aceras (Valencia); Tras dos muertes de ciclistas fuera de la calzada, reivindican más carriles bici (Valencia); Ciclista muerto en una acera bici (Valencia))

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (16 noviembre 2011)

Hay una creencia muy arraigada entre los que invaden las aceras montados en sus bicis, de que la carretera es igual a muerte o accidente grave seguro. No les falta razón. De hecho, la inmensa mayoría de los atropellos graves de ciclistas se producen precisamente cuando estos acceden desde una plataforma peatonal a la calzada, bien sea circulando por aceras, bien sea circulando por carriles bici segregados del resto del tráfico.

Sin embargo esta creencia, por más que pueda ser mayoritaria, no responde a ningún hecho o estadística evidenciable, sino, más bien, a un interés en la autojustificación de su actitud de manera generalizada, lo cual, defendido repetidamente hasta la saciedad, parece más cierto, más incuestionable y hasta más legítimo, cuando no más legal… pero a todo se llegará.

El hecho es que la mayoría, la inmensa mayoría de los conductores de automóviles no salen a la calle a ver si cazan algún ciclista o algún peatón infortunado por puro deporte o por afán ajusticiador. Siempre hay excepciones, pero todavía no he tenido noticias de nadie (miento, está aquél “kamikafre” que dió la vuelta al mundo por arremeter contra una masa crítica en Porto Alegre) que se dedique a atropellar ciclistas. Ni siquiera los energúmenos con los que te puedes topar en hora punta tienen intenciones de acabar con tu vida, como mucho hacen amagos de violencia o de lo que ellos creen que es poderío al volante.

Si revisamos los últimos atropellos graves o mortales acaecidos en nuestro país en entorno urbano, ninguno se produce por alcance, es decir, por detrás. Todos son colisiones laterales o atrapamientos porque las víctimas no son visibles o no circulan haciéndose ver y ocupando un espacio suficiente en la calzada. Así de simple. Luego está la mala suerte, pero esa no se puede evitar.

Ocupa la calzada

Así pues, basta en la práctica totalidad de los casos con ocupar un espacio suficiente en la calzada, con respeto, con dignidad y con seguridad, sin insolencia pero haciéndose valer para forzar los adelantamientos por otro carril. Basta con separarse al menos un metro de los bordillos y de los coches aparcados, no adelantar por la derecha si no tenemos absoluta certeza de que no corremos peligro, posicionarnos delante o detrás de los coches en los semáforos y stops, mantener una línea, señalizar nuestras maniobras, mantener una distancia de seguridad y circular a una velocidad adecuada.