En Valencia, tras dos recientes atropellos a ciclistas con resultado, desgraciadamente, de muerte:
- 18 de noviembre 2009, en la acera bici que cruza la Ronda Norte.
- 22 de enero 2010, en un paso de peatones en la Avd. Vicente Blasco Ibáñez
los colectivos ciclistas de Valencia reivindican más carriles bici. Una red y concretamente en la ronda interior: Colón – Xàtiva – Guillem de Castro:

<<El considerable aumento del uso de la bicicleta, previsiblemente mayor cuando se ponga en marcha el servicio de Bicis Públicas del Ayuntamiento, la inexperiencia de una buena parte de los nuevos usuarios de la bici, que ha llevado en muchos casos a que se circule sobre las aceras y no siempre con el debido respeto a los peatones, los recientes atropellos de ciclistas en aceras bici (pasos de peatones/bici), la necesidad de reducir la contaminación atmosférica y sonora producida por el tráfico motorizado y la necesidad de recuperar espacios ciudadanos para otros usos que no sea la circulación o el aparcamiento… Nos lleva una vez más a reivindicar una red carril bici en las calles y avenidas de tráfico denso, y un apaciguamiento (calles 30, ciclocalles) del resto de las calles de la ciudad>>. (Lista de correo EnBici)
¿A caso el carril bici salvó al primer ciclista?, ¿a caso la segunda ciclista se hubiera salvado con un carril bici? Si en carril bici siguen habiendo atropellos. Entonces, ¿por qué pedir carriles bici urbanos, cuando éstos hacen creer al nuevo ciclista que los riesgos desaparecen?
Se sabe que en las grandes zonas urbanas el aumento del tráfico motorizado, mayormente, se debe al crecimiento urbanístico y sus autovías (Un planeta de metrópolis, Ramón Fdez. Durán). En este sentido, si los carriles bici no son un impedimento a este crecimiento (aunque puedan aumentar el número de ciclistas, no significa que se reduzca el uso del coche), ¿por qué se sigue justificando su construcción como forma para reducir el aumento del tráfico motorizado?
Reivindicar el carril bici es una forma de eximir al resto de conductores de su responsabilidad a respetarnos y aceptarnos en la calzada, así como, una forma de eximir a los ciclistas de su responsabilidad a aprender a cicular en bici. Un camino totalmente opuesto a la desada convivencia.
Que la gente no pueda disfrutar del espacio público con tranquilidad y libre de riesgos es un problema mucho más profundo que no tiene que ver en absoluto con la existencia o no de carriles bici urbanos, más bien, tiene relación con que, en el entorno y sistema en el que vivimos, la movilidad es, por encima del resto, la actividad de mayor prioridad.
Circular en bici es fácil, al alcance de cualquier persona con capacidad de responsabilidad y control sobre su vehículo. Sin embargo, se empeñan en hacer difícil algo tan simple: repiten sin cesar la necesidad de infraestructuras específicas para poder circular en bici. Mientras, a esperar. “¡Circula en bici ya!”, tendría que ser el mensaje.
Al parecer, entre las reivindicaciones no aparece la necesidad de formación ciclista, el aprendizaje para circular en bici de forma responsable y segura. Como si los ciclistas no necesitaran aprender a conducir el vehículo con el que se transportan, igual que el resto de conductores. Pero, claro, dentro de la lógica excepcionalista del ciclismo urbano, ni falta que les hace: “¿tienes miedo?, no te preocupes, vamos a ponerte un carril bici. Mientras, espera o utiliza las aceras”. Los miedos de los conductores novatos existen para todos los vehículos, los peligros del tráfico afectan a todos los usuarios de la calle: motoristas, peatones, otros conductores de coche… ¿hacemos un carril específico para cada vehículo, o para cada persona?. “Sres. conductores, ya no tienen que aprender a circular, a respetar a los demás, a convivir… les vamos a poner una calzada mecanizada específica para cada cual, no tendrán que ni mirarse unos a otros”.
<<Será una muy mala imagen para el Ayuntamiento que estas bicicletas vayan por las aceras y reciban críticas de los peatones. La única solución es ampliar la red de carriles-bici>>. (Las provincias 25-01-10)
Al parecer, no saben dónde está la calzada y, parecer ser, comparten con el ayuntamiento que el lugar de las bicicletas está en los “itinerarios” ciclistas:
FOTO: Calle Colón (Fernando Mafe en lista de correo enbici)
Y es que claro, si les dan a elegir entre el carril bici prohibiendo la circulación por la calzada adyacente o no hacer carril bici manteniendo los derechos de los ciclistas a circular por la calzada eligen la primera opción:
La ronda interior es parte del recorrido mensual de la Masa Crítica de Valencia. Una vez esté construido el carril bici, ésta deberá circular por él, egún la reciente aprobación inicial de la Modificación Parcial de la Ordenanza de Circulación y O.R.A. (publicada en el BOP de Valencia el 19 de noviembre pág. 86 ) y el artículo 36.1 del Reglamento General de Circulación que prohíbe la circulación de bicicletas por la calzada de calles con vía ciclista.
En la foto de abajo, una mujer en bici resolviendo la situación circulando por la calzada en la calle Nou d´Octubre, pese a ello, circulando de forma ilegal:

Todos conocemos qué es una calzada, las normas que la rigen, las prioridades de paso, etc. que sirven para todas las situaciones, es decir, son homogéneas y universales. Característica principal para la seguridad vial y el respeto mutuo. Sin embargo, cualquier cosa es un carril bici, es decir, su implantación en ciertos lugares ofrece una interacción hacia el resto de conductores que dista mucho de ser homogénea, ni universal para todas las calles ni para todas las ciudades. Es decir, introducen una anomalía en la ordenación del tráfico que, como hemos visto antes, debería ser homogénea y universal. Ante esto, los colectivos ciclistas de Valencia, se aventuran a pedir una red de carriles bici, sin justificar ni especificar todas las características técnicas necesarias. De momento, nadie sabe cómo los ciclistas que circulen por el nuevo carril bici interactuarán en los cruces con el resto del tráfico, ni cómo podrán salir del carril bici para incorporarse a las calles perpendiculares hacia la derecha de la Ronda Interior. Solo se sabe que será bidireccional, es decir, que, entre otras cosas, su anchura no será la suficiente como para respetar la zona de incertidumbre de los ciclistas.
Diapositiva 6
Todos conocemos el diseño de las calzadas, su diseño, las normas las rigen, las prioridades de paso, etc. que sirven para todas las situaciones, es decir, son homogéneas y universales. Característica que se plantea primaria para la seguridad vial y el respeto mutuo.
Sin embargo, todos hemos visto la gran variedad de tipos de carriles bici que existen en cada ciudad. Y, como consecuencia, su implantación en ciertos lugares ofrece una interacción hacia el resto de conductores que dista mucho de ser homogénea e universal para todas las calles. Es decir, introducen una anomalía en la ordenación del tráfico que, como hemos visto antes, es homogénea y universal para todas las situaciones: prioridades de paso, etc…