Para escucharlo pincha El frenopàtic – 174: 02/05/12 en este enlace (en catalá)
http://crusty.jcomas.net/arxiu/node/1419
Para los que seáis de Madrid esta estupenda iniciativa, según se definen es un taller pensado para adaptar, experimentar, crear…. ropa y complementos que faciliten y embellezcan nuestra vida en bicicleta.
Aunque cada vez hay más marcas que hacen complementos y prendas específicas para ir en bici quién no ha echado manos de tijeras, aguja e hilo para adaptar nuestro vestuario a nuestro modo de uso de la bici. Mis primeras alforjas para la bici me las hice hace casi 30 años y tuve que hacerme varias hasta que conseguí hacerme unas verdaderamente fuertes y funcionales para soportar un viaje de varias semanas, en este taller nos lo ponen más fácil, con tutoriales en su web o clases presenciales donde poder hacernos complementos, aprender y aportar nuestra experiencia. Os animo a participar.
El taller de ciclocostura es un taller pensado para adaptar, experimentar, crear…. ropa y complementos que faciliten y embellezcan nuestra vida en bicicleta.
La Bicicleta Café, en Malasaña, es nuestra sede. Además de maquinas de coser, buena luz y mesas de trabajo, tenemos abundante materia prima, como retales y trozos de tela donados.
Lo único que necesitáis traer es vuestra prenda o idea, los complementos que le queráis poner (cremalleras, velcro, reflectantes… etc) unas tijeras, aguja e hilo.
Más info en su web, http://ciclocostura.wordpress.com/
Y en su Facebook: http://www.facebook.com/pages/Ciclocostura/440530482690297
La ciudad de Valencia, otro ejemplo de la política de promoción de la bicicleta basada en vías ciclistas y bicicletas públicas, cuyas consecuencias evidentes son: invasión masiva de ciclistas circulando por las aceras y multiplicación del número de ciclistas accidentados (mayoritariamente en incorporaciones desde la acera y en cruces de carriles-bici y aceras-bici, con fallecidos incluídos). Valencia también es un ejemplo de grupo activista (Valencia en Bici) obsoleto y anclado en continuar con las políticas basadas en el miedo a conducir la bicicleta por la calzada y que no solo no es capaz de reconocer sus errores y su responsabilidad compartida en el desastroso panorama ciclista de esta ciudad, sino que continúa con la misma dinámica. Más detalles sobre Valencia AQUÍ
Hasta aquí podríamos pensar que la ciudad de Valencia está perdida, sin embargo me encuentro con la sorpresa de que acaba de nacer Biciescuela Valencia. En qué mejor lugar que aquel que más urgentemente lo necesita.
BICIESCUELA VALENCIA EN FACEBOOK
“Biciescuela Valencia es un grupo sin ánimo de lucro de ciclistas urbanos de Valencia
Nuestros objetivos son mantener el pleno derecho de los ciclistas a conducir su vehículo por la calzada y ofrecer a las personas que lo deseen los conocimientos necesarios para desplazarse en bicicleta por la calzada de forma autónoma, segura y eficiente.
La bicicleta no es un estorbo para el tráfico que hay que segregar a un espacio limitado (acera-bici o carril-bici urbano). Conducimos un vehículo y tenemos pleno derecho para circular por la calzada. Somos parte del tráfico. No somos el problema somos la solución”.
Periódicamente realizan talleres gratuitos de conducción de la bicicleta por la calzada:
“Aprender a circular por Valencia en bicicleta. Dirigido a aquellas personas que saben montar en bicicleta y quieren comenzar a utilizarla como medio de transporte por la ciudad de forma segura.
Durante la primera parte de la actividad se desarrollarán contenidos relacionados con la normativa de circulación en bicicleta, sistemas de seguridad activa y pasiva de la conducción, procedimientos para la circulación segura, mecánica y mantenimiento de la bicicleta. Seguidamente se realizará un recorrido guiado por tramo urbano en el que se aplicará todo lo aprendido previamente”
Una de las actividades que se nos ha ocurrido a la gente que participamos en la asociación de ciclistas Biciescuela Granada para animar a la gente a ser autónoma con la bicicleta y evitar que invadan las aceras es ofrecerles cursos para circular en bici por la calzada. Así, cuando vemos algún ciclista por la acera nos acercamos y le contamos lo de los cursos o les damos un folleto donde se explica su contenido, objetivo, etc.
Hemos tenido diversidad de respuestas, pero la que quiero contar aquí son las negativas. Por ejemplo:
1. Yendo en el autobús (me jodí los dos cuadriceps jugando al fútbol) veo que circula en paralelo y a la misma velocidad un ciclista que desciende por la Ctra. de Alfacar (Granada), una calle de gran desnivel, y circulando por una acera bici de 1 metro de ancho. Al finalizar la acera bici el ciclista, de unos 20 años, continúa su itienrario por la acera, de 1,5 metros de ancho. Curiosamente, él y yo vamos al mismo destino. Me lo encuentro atando su bici a un poste y me acerco a él: “¿Quizá te interese este curso?”. Su respuesta: ja,ja,ja… no lo creo.
2. Bajo del autobús en la Avd. Andalucía (Granada) y conmigo una masa considerable de personas que ocupa una acera bici mientras el semáforo está en rojo para los peatones. Se acerca una ciclista que tiene que pararse por completo para poder pasar. Me acerco y le comento que si le interesa este tipo de cursos. Su respuesta: “Ya tengo carril-bici”
COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (18 oct. 2011)
Cuando muchas personas consideran a priori que la relación entre ciclistas y automovilistas en la calzada es imposible ¿qué es lo que realmente están significando? ¿Que los automovilistas son seres despiadados dispuestos a acabar con la integridad de los ciclistas como si fueran conejos? ¿Que los ciclistas son una pandilla de inútiles incapaces de hacerse respetar en el tráfico? ¿Que hablan lenguajes distintos sólo porque unos van protegidos por carrocerías y son capaces de desarrollar velocidades muy superiores?
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| Por favor señor conductor tenga cuidado de mi de Carlton Reid |
Hay otras muchas personas que se desplazan con naturalidad por la carretera en bicicleta entre coches y no son precisamente superdotadas, temerarias o aventuradas, como mucha gente se empeña en hacer ver de una manera vaga e interesada. Son simplemente conductores de sus vehículos, de acuerdo con sus condiciones, haciendo valer sus derechos, exigiendo el mismo respeto que son capaces de reconocer a los demás, como personas, como ciudadanos.
Después de unos años de fomento insistente de la separación de las circulaciones motorizada y ciclista como única vía para promocionar el uso de la bicicleta, hoy hemos llegado a un punto en que parece mucho más natural que los ciclistas circulen por las aceras que que lo hagan por las carreteras. Simplemente porque unos cuantos interesados se han dedicado a repetir hasta la saciedad que esto es peligrosísimo y aquello es un mal menor que los peatones ya sabrán entender, o con el más demagógico de “¿no serás capaz de mandar a niños y personas mayores entre camiones y autobuses a jugarse la vida?”.
No merece la pena volver a insistir en rebatir la lógica que lo alimenta. Hay que trabajar en positivo. Para ello quiero hacerme eco de un fabuloso artículo que he leído en el no menos fabuloso blog Ciclismo Urbano, que habla de una persona que monta en bicicleta y que ha empezado a entablar relaciones con automovilistas a base de señalizar sus maniobras, de interactuar con ellos, de buscar sus miradas y de responder con decisión, con seguridad y con respeto, y ha descubierto que detrás de esas temibles carrocerías hay personas como él, como cualquiera. Ni más ni menos. Todo un descubrimiento para muchos.
Esta obviedad parece que se les escapa a muchos. Gente que tiene sus vidas, gente que tiene sus ocupaciones, gente que también camina y anda en bici, gente que tiene prisa y problemas y descuidos y preocupaciones, pero que también tiene ilusiones y objetivos y proyectos y consciencia y valoran a los demás. Por supuesto que conducir un automóvil transforma a muchas personas y las envilece un poco, o mucho, y las hace más agresivas, más violentas, más engreídas y más arrogantes, pero esos sólo son una minoría que hay que detectar para evitarlos. Y eso, por suerte, es muy fácil. Pero luego están todos los demás, que no merecen esa fama porque están dispuestos a cumplir las normas, a respetar a los demás, a ser prudentes, a ser amables y a llevarse bien.
Resulta imprescindible recuperar el espacio y el tiempo perdidos en esta esquizofrenia colectiva que nos ha querido hacer ver que las bicicletas lejos del tráfico eran convenientes y recuperar la cordura que las devuelva a su lugar, la calzada, el carril. No sólo es posible, sino que es necesario y además fácil.
Así pues hay que desterrar las malas maneras, al menos desde los ciclistas. Aunque muchas veces nos veamos tentados de responder con la misma violencia con la que se dirigen a nosotros, es imprescindible demostrar que en bici se vive mejor, más tranquilos, más serenos, más conscientes, más amables, más felices. Eso es mucho más definitivo que el estúpido ojo por ojo de la réplica.
Un saludo al que nos pita, que igual nos conoce y, para el que nos grita, ahí van algunas opciones.
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| Comic tomado de aquí |