¿Necesitamos realmente carrileslbici para poder cambiar nuestras vidas? ¿son necesarios para que la gente pueda moverse autónomamente en bicicleta en nuestras ciudades?

España es ese lugar del planeta en el que, hace cuatro días, nuestros mayores pasaban hambre y llevaban la ropa remendada.

Y en el que, últimamente, nos hemos permitimos tener a concejales de pueblo fardando en plan faltón con motivo de la inaguración del carrilbici local, algunas veces con argumentos de nuevo rico rayanos en la xenofobia (como, por ejemplo, los de este palurdo de Aranda del Duero, que se sobraba así poco antes de mandar al otro barrio a una trabajadora inmigrante sudamericana (D.E.P), víctima de un accidente de manual prefabricado por la necedad carrilbicista: “quienes critican el carrilbici quieren ponernos a la altura de Sudamérica“.)

¿Se nos ha ido colectivamente un poco/bastante la pinza con la manía de los carrilesbici?

With my own two wheels – Con mi propia bicicleta, con mis propias dos ruedas - es una película que cuenta la historia de Fred, un enfermero voluntario de  Zambia que utiliza la bicicleta para poder visitar a más enfermos. De Bharati, una adolescente de la India que puede seguir yendo al instituto gracias a una bicicleta. De Mirrian, una chica de Ghana con diversidad funcional, que ha podido escapar de ser estigmatizada como minusválida trabajando como mecánico de bicicletas. De Carlos, un granjero de Guatemala que inventa máquinas movidas con fuerza motriz humana y pedales para mejorar las condiciones de su comunidad. De Sharkey, un chaval de California, para quien la bicicleta es una vía de escape del mundo marginal de las bandas juveniles.

With my own two wheels” integra esas cinco historias y nos recuerda el potencial de la bicicleta para cambiar la vida de las personas.

Desde esta atalaya bicicletera de Ciudad Ciclista, “With my own two wheels” nos recuerda también, con su sencillez, hasta qué punto el concepto “carrilbici” resulta altamente ininteligible fuera de un contexto ideológico muy concreto y determinado de primer mundo ultra-motorizado.

Este es el trailer.

 

With My Own Two Wheels Trailer from Jacob SB on Vimeo.

Esta es una de las historias, la de Bharati.

Y esta es la película completa, de 44 minutos.

COPIADO DE: ABC (2 abril 2012)

Foto de José Alfonso

Un taller organizado por el Ayuntamiento de Madrid enseña a circular en bicicleta por la ciudad. El curso se encuentra dentro del programa de actividades que ha organizado el área de Medio Ambiente para esta primavera. Todas las actividades son gratuitas, aunque es necesario apuntarse previamente.

Este taller en concreto está dirigido a las personas que ya sepan montar en bicicleta, pero quieran comenzar a utilizarla como medio de transporte por la ciudad, y hacerlo de forma segura. Habrá sesiones teóricas y prácticas, y es imprescindible tener bicicleta propia para participar en él.

El uso de bicicleta como medio de transporte está siendo promovido por el Ayuntamiento madrileño, que recientemente editó una Guía, en colaboración con la asociación En bici por Madrid, en la que recoge un mapa de calles tranquilas por las que es más sencillo utilizar este medio de transporte. Esta asociación también tiene un servicio que ayuda a quien lo solicita a recorrer el camino entre su domicilio y su lugar de trabajo por la ruta más segura y acompañado de expertos ciclistas, que le enseñan cómo actuar ante los obstáculos.

Visto en: Corpus Fixie

 

Es la novena edición Zoobomb, un festival en Portland donde la gente desfasa con sus engendros en una orgía ciclista de tres días con sus noches a lo bike kill.

Antes de que empiece la acción unos pocos cientos de personas empiezan cual londinenses encocados a amontonarse en el norte de Portland para un brunch (frescos y elaborados papitas fritas y tocino).

Donde  ”clubs” de ciclismo atípicos de  Los Angeles  ”Midnight Ridazz club” o los  ”Team Salt” de Salt Lake City, Utahy los “Dead Babies” de Seattle… empiezan a calentar el ambiente junto com los chicos de clubes de  Portland , por supuesto, fueron también los ”The Dropouts,” “North Freak, y los amables anfitriones  ”Zoobombers”… y todo ¿para que?

Pues para divertirse como locos al hacer carreras a lo Ben Hurt, justas medievales en bicicletas, carreras de Tall-bikes, minibikes y todo lo que acabe en bike…


Más info en Bikeportland

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (27 febrero 2012)

… ni los van a poder conseguir al paso que van

Nos gusta ver estos videos en los que se nos relata cómo consiguieron los holandeses esas ciclovías de las que tanto presumen y que tanto ansía el resto del mundo. Es interesante todo ese proceso social y esa oportunidad económica que ahora todo el mundo está viendo reproducida en esta gran crisis que nos azota, con el petróleo marcando máximos históricos y este descontento social generalizado.

Sin embargo, parece mentira que esa misma gente que aboga por una ciudad mejor deje pasar por alto algo que no es cuestión menor cuando, más allá de la pura ciclabilidad y de esa gran ciclabilización social, ponemos el objetivo en construir ciudades más habitables y su relación con el uso abusivo del coche.

El que ha visitado y el que ha vivido en esas ciudades ciclistas se habrá dado cuenta que, es tal la masa crítica, que lo que se convierte en un reto es caminar más allá de los centros urbanos, que básicamente se reducen a media docena de calles peatonalizadas aisladas.

Obviar este asunto no es ninguna menudencia, tratar de equiparar ciclistas y peatones es ya una cuestión que reviste una gravedad fundamental porque, mientras las bicicletas siguen siendo vehículos y siguen, en escala, reproduciendo los problemas propios de la circulación (velocidades, capacidad de las vías, aparcamiento, accidentabilidad, robos, etc.) los peatones son absolutamente inocuos al resto de ciudadanos. De hecho, los peatones no son otra cosa que ciudadanos que para sus desplazamientos no utilizan ningún vehículo o que no lo hacen en su tramo terminal.

Comprender esto es vital para valorar los condicionantes que aportan unos y otros. Así, mientras los ciclistas necesitan facilidades para circular y aparcar y cuando tratan de hacerlo en espacios compartidos con los peatones, estos salen claramente perjudicados y su libertad de movimientos queda cercenada, los espacios puramente peatonales son espacios tranquilos, discrecionales, donde la gente discurre a su libre albedrío y donde niños y mayores pueden campar a sus anchas. Dichos espacios son idóneos para ejercer la actividad comercial, para pasear sin sobresaltos, son verdaderos puntos de encuentro, de socialización.

A los que habéis visitado o vivido en estas capitales ciclabilizadas no os resultará extraña la labor policial de desmontar a los ciclistas en los espacios peatonales. Aquí parece una afrenta.

Todo esto sería discutible si, en esas conquistas históricas en esos países modélicos, hubieran conseguido reducir notablemente el uso del coche privado. Sin embargo, analizando la utilización porcentual en dichas ciudades y comparándola con nuestras denostadas poblaciones, lo que podemos observar es que, lejos de tener mejores distribuciones, en nuestras ciudades se usa, en general, menos el coche privado que en las suyas y, lo que es más importante, el porcentaje de viajes a pie o en bici es mucho mayor aquí que allá.

Y cómo nosotros podemos reducir a nuestros peatones tratando de fomentar la bici…

Entonces ¿por qué esa insistencia por tratar de conseguir lo que allá han conseguido con las bicis en unas ciudades mucho más dispersas y más planas cuando aquí lo hemos conseguido con los peatones en unas ciudades mucho más compactas y de orografías más complicadas? ¿Qué hace más deseables a los ciclistas que a los que caminan? ¿Que llevan bicicletas? ¿Que se las podríamos vender? ¿Que ganaríamos adeptos para nuestra causa?


… si seguimos el camino que hemos iniciado

No podemos ser tan necios y tan miopes que persiguiendo incrementar el número de ciclistas lo que consigamos sea reducir el número de peatones y de usuarios del transporte público. Tenemos que ser cautos a la hora de promocionar la bicicleta así porque sí, y mucho más de hacerlo en espacios peatonales porque sólo estaremos consiguiendo penalizar los tránsitos peatonales y estaremos disuadiendo a los viandantes pero no a los automovilistas.

Así pues, hay que tener bien claro cuáles son los objetivos que perseguimos y dejar de hacernos componendas con eso de que más ciclistas significa inevitablemente menos coches aunque sea, como dijo aquél, por la increíble carambola de restar usuarios del transporte público y que éste se haga más atractivo para los usuarios del coche. Si queremos ciudades amables, entonces necesitamos peatones. Cuantos más mejor. Lo demás son cuentos.

No te pierdas esta animación. Entra en la página y activa la animación para ver todos los riesgos que encuentra un ciclista cuando circula pegado a la derecha. Toma el carril, circula de forma asertiva.

Visto en CORPUS FIXIE

 

En 1997, en San Andrés Itzapa, en Guatemala, la Asociación Maya Pedal comenzó a reciclar restos de bicicletas para convertirlas  en bicimaquinas.

Las Bicimaquinas son”electrodomésticos”  accionados por  sus usuarios mediante pedales tipo licuadoras, lavadoras y máquinas trilladoras, eliminando la necesidad de combustible y electricidad.

Las bombas también son posibles, y son capaces de extraer hasta 30 litros de agua por minuto en los pozos profundos a más de 30 metros de profundidad (las bombas electrónicas alcanzan sólo a 12 metros).

La idea de estos artefactos ingeniosos surgió del deseo de ayudar a las familias campesinas de la comunidad de San Andrés. La cuestión que dio lugar a Maya Pedal fue el gasto y la escasez de electricidad y combustible en el pueblo.

Carlos y César, los creadores de Maya Pedal, han logrado un resultado extraordinario: un proyecto digno de que no contamina y es muy fascinante en su participación de voluntarios de todo el mundo que están construyendo una revolución a golpe de pedal.

 

 

Tan buena idea que incluso el MIT les brinda su apoyo. Bravo!

Más info en  Maya Pedal

COPIADO DE: Ciclismo Urbano (2 mar. 2008)

Mujer ciclista mirando hacia atrás mientras pedalea

¿Cómo mirar hacia atrás sin perder nuestra linea de conducción? En distintas situaciones de tránsito debemos hacerlo, principalmente cuando iniciamos una maniobra de cambio de pista o virajes. Debemos ser capaces de saber que sucede a nuestras espaldas aplicando en equipo, el trabajo de nuestro oído y nuestra visión.

Un ciclista experimentado y precavido está en constante atención del entorno. Tiene una idea clara de lo que sucede alrededor. Sabe de quienes va acompañado en la ruta y percibe las maniobras que los demás conductores pueden hacer.

Al pedalear vamos mirando hacia adelante, por lo que sabemos que nos espera en nuestro camino. Pero muchas veces debemos saber que es lo que sucede a nuestras espaldas, especialmente cuando iniciamos maniobras de cambio de pista o virajes. En ese momento es cuando nos vemos obligados a mirar hacia atrás. La vista es uno de los sentidos a través del cual podemos obtener la mayor información de nuestro entorno y es importante que trabaje en equipo con el oído.

Oír

Si ponemos atención, con el oído podemos sentir los motores de los vehículos que se nos aproximan por la espalda y escuchar que es lo que sucede atrás. Corresponde al primer paso que debemos dar antes de girar la cabeza. Hacerlo sin haber puesto el oído atento, no es una buena decisión.

Recuerda que no sólo motorizados circulan en las calles. Los ciclistas somos silenciosos y cada día somos más. La ausencia de ruido de motores no significa en ningún caso, ausencia de conductores. Si vas a delantar a un ciclista, recuerda tocar tu campanilla o silbar.

Mirar

Si percibimos con el oído, que no hay vehículos en las cercanías, es posible comenzar el movimiento de la cabeza para mirar. Para poder ejecutarlo correctamente, sin desviarnos, hay que procurar mantener la línea de los hombros derecha, lo que hará que todo tu torso quede apuntando perfectamente hacia adelante. Eso mantendrá tus brazos derechos, no girarás el manubrio y mantendras la bici recta.

El movimiento debe ser rápido y suave. Obtén la mayor información en el menor tiempo posible y antes de efectuarlo, debes fijarte muy bien que tengas el camino despejado.

El acto de mirar está dividido en dos etapas. La primera consiste en el uso de la visión periférica, el movimiento de la cabeza es parcíal y sacamos partido a lo que comúnmente se le denomina “mirar con el rabillo del ojo”. Utilizando la visión periférica no vamos a obtener detalles, si no que a prestar atención al contraste y velocidad. Sabremos si hay vehículos en nuestro radio mas cercano, obtendremos información acerca de la dirección, velocidad, tamaño y ubicación.

La segunda etapa, comienza una vez que en la primera etapa de visión, mas somera, confirmamos que no hay conductores en un radio cercano. Ahí es cuando podemos ver en detalle el entorno y saber que sucede en un radio mas amplio.

Toda la maniobra toma un máximo de dos segundos.

Pasos a seguir

  1. Fijarte que tengas el camino despejado, sin conductores, peatones, hoyos, etc. en tu camino.
  2. Antes de girar la cabeza, utiliza el oído para percibir tu entorno (se lo más jedi que puedas, siente…)
  3. Al girar la cabeza recuerda tener el torso apuntando perfectamente hacia adelante
  4. Si con el oído no detectaste cercanía de conductores, pasa a la visión periférica, girando parcialmente la cabeza
  5. Si necesitas obtener información detallada para efectuar tu maniobra, mira en detalle el entorno. Gira la cabeza hasta puedas mirar con claridad.
  6. La maniobra debe ser rápida y suave.

Este tipo de habilidades se van adquiriendo con la experiencia. Lo expresado aquí no es una receta infalible para mirar hacia atrás, pero si entrega elementos que te ayudarán a perfeccionar este movimiento, para obtener el máximo de información, sin desviar el camino.

¿Espejos retrovisores?

El sentido que mayor información nos entrega es la vista y un espejo retrovisor entrega información parcial, distorsionada y de mala calidad. Por lo general, para confirmar, igual debes mirar hacia atrás.

Esa falta de calidad en la entrega de información visual, no justifica montar en el casco o en la bicicleta, un elemento extra, que puede resultar nefasto en caso de una caída.

COPIADO DE: Ciclismo urbano (13 sept. 2011)

Mas que una actividad fríamente normada por leyes, el tránsito tiene un gran componente social. La educación de tránsito no debiera ser sólo conocer la ley de memoria, si no tener la habilidad y el criterio para comunicarnos y sobretodo tener empatía y respeto por el otro mientras nos desplazamos. El tránsito trata de encuentros, comunicación, convivencia, negociación. Cuando hacemos partícipe a los demás de nuestras intenciones, les entregamos información que les permite tomar decisiones. Y en la medida que nos comunicamos y entendemos, seguro que evitamos muchas situaciones de conflicto.

Hace unos meses que me estoy obligando a señalizar con las manos cuando voy en bici. Y no me ha sido del todo fácil, reconozco que me dio vergüenza, pero esa emoción está quedando atrás a medida que voy incorporando la señalización como un hábito.

Señal de mano para cambio de pista

La señalización con las manos no es un acto cotidiano en muchas ciudades. Cuando vamos en bici, debido a las condiciones del tráfico, preferimos estar el mayor tiempo posible con ambas manos en el manubrio o simplemente no lo integramos como herramienta porque lo encontramos ñoño, perno, bobo, o de “buenitos”.

A medida que he ido comunicando mis maniobras con las manos, noto que el conflicto baja y particularmente con los motorizados. Al comunicar mis maniobras de viraje o cambio de pista, entrego información para que ellos se transformen en cómplices. Incluso es común ver como la “señalización humana” es una especie de lenguaje diplomático entre automovilistas, en especial cuando piden “como un favor”, el paso para virar en segunda fila.

No es cómodo que se nos tome por sorpresa. Cuando sucede se reacciona con molestia y/o incomodidad. Ahí viene el bocinazo, el grito y también ayuda al proceso de generar bronca contra quienes pedaleamos. Cuesta poco ganar aliados y la señalización y comunicación de nuestras maniobras es un buena práctica para lograrlo. Además que nos hacemos visibles, nos hacemos notar.

Como señalizamos

Aún no existe en el mundo un lenguaje estandarizado para señalizar virajes y detenciones. Hay varias alternativas, una especie de borrador donde cada lugar, incluso ciudades y estados, tienen su propio “alfabeto”.

Lenguaje señalización bicicletas

La reglamentación, por lo general, indica que la señalización a la izquierda debe hacerse extendiendo completamente el brazo de dicho costado. Para señalizar a la derecha hay mas alternativas. La menos evidente y a la vez mas confusa, consiste en levantar el antebrazo izquierdo formando un ángulo recto con el codo. Más simple y más lógica resulta la extensión del brazo derecho (avisando que voy rumbo a la derecha, obvio), señal que ha comenzado a ser aceptada legalmente en varios lugares.

La señal de detención consiste en apuntar con la mano hacia abajo y en algunas partes debe ser hecha colocando el codo en ángulo recto, lo que resulta incómodo y poco natural de hacer cuando se va en bici. Personalmente considero que el brazo extendido hacia abajo es poco visible, no genera una excepción o un movimiento especial que llame la atención. Es muy normal ver gente con el brazo colgando abajo sin hacer nada, incluso lo dejamos caer sólo para descansar.

En Dinamarca, la señal de detención se hace levantando el brazo, como quien va a saludar, movimiento que es más cómodo, natural y evidente, que apuntar con el brazo recto hacia abajo.

Avisando la detención

A modo personal, creo que lo que aquí debe mandar es la lógica y la naturalidad en el acto de señalizar o avisar detención. Mientras más simple sea el código, más fácil de entender y aceptar. Me quedo con la extensión de los brazos al lado correspondiente con la maniobra (derecha-izquierda) y la detención con el antebrazo arriba. 3 señales y listo.

Mientras encontramos ese código socialmente aceptado, partir con la señalización derecha-izquierda será un buen comienzo para notar cierto cambio en las reacciones de los demas conductores y peatones.

Nota aparte: La mayoría de estas señales originalmente fueron pensadas para ser hechas con el brazo izquierdo, el único utilmente visible que tiene el conductor de un auto. ¿Será evidencia de cómo las leyes van siendo construidas sólo para ese modo de transporte?

A medida que crece el uso de la bici en las ciudades, estas señales comienzan a ser necesarias para comunicarnos entre quienes la usamos. No es necesario complejizar nuestro vehículo colocando señalizadores artificiales. Nosotros mismos vamos en contacto con los demás y no necesitamos una interfaz para comunicarnos.

Aparte de las señales manuales, no debemos olvidar el contacto visual y los movimientos de nuestra cabeza, como cuando miramos hacia atrás. Mirando a los ojos transmitimos un montón de información y también obtenemos de regreso otra buena parte. El poder de negociación no es exclusivo del habla. Las miradas son poderosas y con ellas podemos llegar a acuerdo en el uso de la vía, para pedir o ceder paso, para lograr complicidad y apoyo o en señal de desaprobación. Utilizadas para comunicar nuestras maniobras y dar las gracias, la señales manuales y miradas son en si mismas una poderosa herramienta que podemos usar en beneficio de la buena convivencia en las vías.

Muévete en bici hoy, será un buen día.