Zaragoza, 2 feb (EFE).- Una ciclista que circulaba por el carril-bici del Camino de las Torres ha atropellado hoy a una pasajera de un autobús urbano cuando se apeaba del vehículo en la parada señalizada.
Un día cualquiera, andando por una calle de una ciudad cualquiera, de noche, cansado pero no derrotado, vuelves al sitio donde has pensado en descansar y vas y te topas con una de esas personas a las que la vida precisamente no le ha sonreído, que anda rebuscando en las basuras algo a lo que sacar provecho de lo que los demás han desechado. Te sorprende porque lleva una bicicleta cargada hasta las cartolas, unas cartolas que él mismo ha construido con maderas, a modo de armario, con llave y todo, donde guarda sus efectos personales y las cosas que va recogiendo. Te gusta, es simbólica, representa la supervivencia.
Le propones retratarla. Rehúsa cortésmente pero con algo de resentimiento.
- Déjame tranquilo. Yo no molesto a nadie. He acabado así pero no me quejo. Prefiero que no se me conozca, pasar desapercibido. Sólo así podré seguir haciendo esto. – te explica enseñándote una tijera con la que se dispone a abrir una bolsa de basura.
Te disculpas y le explicas que lo único que te movía a hacer la foto es que para ti las bicis son el sentido de tu vida. Que escribes sobre ello. Que trabajas en ello. Que tú también has cargado extraordinariamente una bicicleta y has vivido con ella meses, años por esos mundos de dios, y que te había gustado. Nada más. Te vuelves a disculpar.
Y entonces surge la conversación. Una conversación densa, profunda, armada de sentido común, de conocimiento de causa, una conversación sobre la bicicleta y la ciudad y lo que ha pasado estos últimos años y sobre lo que tiene que pasar. Es increíble. Tú sólo escuchas.
- Ha habido mucha locura con esto de la bici en los últimos años. Tantos carriles bici, tantas bicicletas públicas ¿para qué? ¿Para que al final todo el mundo ande como un loco por las aceras sin ningún respeto?
No contestas, no rebates, sólo asientes, no quieres cortarle.
- Esto es un despilfarro, créeme. No sé de cuántos millones. De muchos. Mejor no saber. Y no se ha hecho lo que se tenía que haber hecho hace muchos años. Yo ando en bici desde siempre. Antes utilizaba otra, la misma con la que mi padre había ido a la huerta desde siempre. Esa me la robaron. Se roban demasiadas bicis. Demasiadas. Y nadie hace nada por pararlo. No interesa. Son bicis. Es penoso.
Se queda pensativo, melancólico.
- Y lo que había que haber hecho es parar un poco más a los coches y enseñar a la gente a andar con respeto, porque la calle es de todos y en ella cabemos todos, y nos tenemos que entender. Si sólo hacemos carriles lo único que hacemos es enfrentar a la gente y que peleen en una estúpida guerra por el espacio. Y sólo aumenta la violencia. Y no se consigue nada.
La conversación continúa por espacio de más de una hora. Es un hombre realmente ameno, que desborda dignidad y entereza, que sabe de lo que habla y que dice las cosas sin revueltas, sin miramientos, sin tapujos. El no se juega nada, sólo se juega la vida. Lo ha perdido todo, todo menos la personalidad, pero no guarda rencor. Es realmente admirable.
Nos despedimos con un fuerte apretón de manos y con los mejores deseos mutuos.
- Mira chaval, la verdad es que no me habías pillado en un buen día, estaba yo un poco amargadillo hoy y encima me vienes tú con la historia esa de sacarle una foto a la bici y tal… pero mira tú por dónde que después de este rato que hemos estado hablando se me ha cambiado un poco el humor y hoy me voy a dormir un poco más tranquilo. No sé…
El pasado lunes 23 el Ayuntamiento informó de que triplicaría los espacios destinados a la bicicleta. Sin embargo, los espacios para la bicicleta ya existen, se llaman calles: 615,51 Km de calzada urbana están disponibles para los ciclistas, al igual que para el resto de vehículos.
Ante el incremento de ciclistas urbanos, la intención del Ayuntamiento consiste en eliminar el derecho de estos ciclistas a circular por las calzadas de las calles principales (rápidas y directas) sustituyéndolas por vías estrechas y peligrosas, llamadas carriles-bici, o por itinerarios tortuosos y de pavimento adoquinado que han bautizado como “bici-calles”. Por ejemplo: prevé prohibir el paso de los ciclistas por Gran Vía y canalizar toda su circulación por Santa Paula y/o Elvira.
Según el consistorio los ciclistas son los culpables de la ralentización del transporte público en Gran Vía. Sin embargo, este colapso circulatorio es debido a la mala planificación de las líneas del transporte público que convierte a esta vía en un cuello de botella (la velocidad media de los ciclistas es igual o superior a la del transporte público).
La Gran Vía es una arteria de acceso directo y rápido para los ciclistas, por donde miles circulan cada día, número que (aunque disguste al Ayuntamiento) seguirá creciendo de forma imparable. La prohibición de circular en bici por la Gran Vía nos impide realizar nuestro trayecto de forma rápida, confortable y en igualdad de condiciones que el resto de vehículos.
Los ciclistas no necesitamos itinerarios alternativos señalizados. Todas las calzadas de las calles de la ciudad son aptas para la circulación de bicicletas. Los ciclistas somos autónomos para escoger el itinerario que más nos convenga.La bicicleta no es un estorbo que hay que segregar a un espacio limitado. Conducimos un vehículo con pleno derecho para circular por la calzada. Somos parte del tráfico. Los ciclistas seguiremos circulando por la Gran Vía, pese a cualquier prohibición.
El lunes 23 de enero el periódico digital andalucianoticias.es titulaba una noticia así:
El Consistorio granadino pretende triplicar los espacios para las bicicletas en Granada.
Los espacios para las bicicletas en la ciudad ya existen: se llaman calles. Entonces, ¿qué quiere decir?, ¿construirán nuevas calles en las que solo permitirán el paso a los ciclistas? Pues no, el mensaje es, tal y como nos tienen acostumbrados, que el único lugar existente para la bici en la ciudad es aquella infraestructura que se construya específicamente para ella:
“(…) aumentar los 37 kilómetros destinados para estos vehículos en la actualidad a un total de 94 (…)”
Según estas declaraciones, los ciclistas actualmente tan solo tenemos 37 Km disponibles para circular en la ciudad (los carriles-bici) y nos permitirán circular en el futuro por tan solo 94 Km. Es decir, restringen nuestro derecho a circular, ya que actualmente los ciclistas urbanos de Granada podemos circular por la calzada de cualquier calle (es decir, 615,51 Km). Los ciclistas conducimos un vehículo con el que tenemos el pleno derecho de circular por la calzada de todas las calles de la ciudad.
¿Se trata de un error de la periodista o de la Delegada de Movilidad? No lo sabemos. Tan solo comprobamos que están transmitiendo los siguientes mensajes:
-”la bicicleta no es un vehículo para circular por la calzada”
-”no es posible circular en bici por la calzada”
-”no uses la bici mientras no construyamos las infraestructuras necesarias”
Podemos decir es que las autoridades locales tienen miedo de que el número de ciclistas se dispare. Según el diagnóstico realizado por el Área de Movilidad, un total de 5.000 personas utilizan este medio de transporte a diario, pero se calcula que el uso potencial superaría la cifra de 10.000. Y, al parecer, ante el posible aumento de la densidad de ciclistas en circulación, las autoridades locales consideran que las calzadas actuales no son el lugar por el cual deben circular los ciclistas. Por lo tanto, según ellos, para que el uso de la bici sea sostenible (Ideal, 24 enero 2012 -versión papel-) hay que buscar nuevos espacios. Una de las medidas es hacer “bicicalles”:
“En este momento el paso de bicicletas por ejes como la Gran Vía y Reyes Católicos provoca una ralentización de la velocidad del transporte público, tanto de taxis como de autobuses. El uso sostenible de la bici implica no provocar esta situación, que el conductor de autobús no tenga que ir al paso que le marca la bicicleta que lleva delante. La solución, según los técnicos está en la puesta en marcha de vías alternativas, que generalmente van a ser paralelas a la calle principal. La Gran Vía sería el ejemplo perfecto. Se cerraría el uso a la bici, y se abrirían con preferencia para la bicicleta, Santa Paula o Elvira”. (IDEAL, 24 de enero 2012 -versión papel-)
Se prohibiría el paso de ciclistas por las arterias principales como Gran Vía y se señalizaría para el paso ciclista por calles paralelas (por las que, como en el resto de calles, ya podemos circular en bici sin necesidad de señalizar). La posibilidad actual de los ciclistas de circular por las avenidas directas y rápidas se sustituiría por itinerarios a través de calles angostas, de trayecto tortuoso, de suelo adoquinado, etc.(BICIESCUELA GRANADA, No a la prohibición de circular en bici por la Gran Vía, Julio 2010)
La circulación lenta de los autobuses por la Gran Vía no se debe a la presencia de ciclistas, sino a una mala planificación de este transporte público que convierte a esta vía en un auténtico cuello de botella. La velocidad media de los autobuses es igual, e incluso menor, a la de los ciclistas. La convivencia es posible bajo el respeto mutuo.
La Gran Vía es una arteria de acceso directo y rápido para los ciclistas, por donde miles circulan cada día, número que seguirá creciendo de forma imparable. La prohibición de circular en bici por la Gran Vía proponiendo rutas alternativas nos impide realizar nuestro trayecto de forma rápida, confortable y en igualdad de condiciones que los ciclomotores y motocicletas.
Los ciclistas no necesitamos itinerarios alternativos señalizados. Todas las calzadas de las calles de la ciudad son aptas para la circulación de bicicletas. Los ciclistas son autónomos para escoger el itinerario que más le convenga. Actualmente los ciclistas penetramos perfectamente en el centro de la ciudad por las calzadas existentes.
En cualquier caso, el ciclista que quiere cruzar o acceder al centro de la ciudad de forma rápida seguirá circulando por la Gran Vía, pese a esta intención de prohibirlo.
(…)“Es hora de recuperar el tiempo perdido en esta materia. Vamos a conseguir que la bicicleta sea un medio de transporte más sostenible y recomendable”, ha asegurado la concejal de Movilidad y Protección Ciudadana, Telesfora Ruiz, quien ha añadido que el principal objetivo es “trazar un itinerario compatible con otros medios de transporte alternativos” (…)
LA BICICLETA NO ES UN ESTORBO QUE HAY QUE SEGREGAR A UN ESPACIO LIMITADO. CONDUCIMOS UN VEHÍCULO CON PLENO DERECHO PARA CIRCULAR POR LA CALZADA. SOMOS PARTE DEL TRÁFICO:
- SI A LA CIRCULACIÓN NATURAL DE LAS BICICLETAS POR LA CALZADA EN CONDICIONES DE IGUALDAD.
- NO A LA CONSTRUCCIÓN DE CARRILES-BICI URBANOS. Son vías que no están destinadas para circular en condiciones de seguridad a más de 5Km/h, ni están preaparadas para concentrar una modesta densidad de ciclistas en circulación. Además, con su existencia se nos prohíbe circular por la calzada.
A continuación un ejemplo más de cómo las características descritas en los manuales para el diseño de carriles-bici provocan accidentes a los ciclistas:
“Salgo a hacer mis 2 horitas de rigor por la vega de Granada, llego al carril bici que sale de Santa Fe para la carretera de Fuentevaqueros, y nada más entrar tengo que esquivar a un abuelete que “perrico” en mano me amenaza porque he estado apunto de atropellar a su can que se me abalanzó en el último momento.
(…) Pasada mi odisea con el perrito, a unos 500 metros veo dos 15 añeros en mountain bike en dirección contraria, en paralelo y ocupando todo el carril. Levanto un piñón dejo de pedalear y hecho las manos a las manetas. A unos 60 metros les grito porque vienen charlando y no se apartan, a todo esto, estamos en una recta con una visibilidad de más de 600 metros. Hacen por apartarse y en el momento en que nos cruzamos uno de los dos se me cruza y se me pone justo en frente, como el quitamiedos tapa la salida hacia la carretera y ya estoy encima no puedo esquivarlo y me pego de frente contra él a 30 por hora, volando por encima suya y cayendo de espaldas tras dar la vuelta en el aire.
Resultado, mano derecha y muñeca como sendas botas, el codo izquierdo también hinchado, y golpes en el hombro derecho y en la rodilla derecha. Nada de importancia, pero duele, y mañana me va a doler más aún. (…)”(Foro MTB, 5 enero 2012)
En esta ocasión se trata de un accidente ocasionado por su estrechez (1.2m por sentido), sus insuficientes distancias laterales de seguridad y su doble sentido de circulación. Estas características obligan al ciclista a reducir su velocidad a 5 Km/h para poder circular con seguridad.
El accidente se ha producido en una vía interurbana. Si se da en una vía urbana sus consecuencias podrían haber sido mayores, ya que el ciclista podría haber impactado contra mobiliario urbano, al esquivar al otro ciclista podría haber atropellado a un peatón o podría haber caído en la calzada de forma inesperada para el resto de conductores. (Más información en: La falsa seguridad del carril-bici)
Una solución muy sencilla en este tipo de carreteras es, en lugar de este carril-bici, hacer arecenes (uno para cada sentido de circulación) de, al menos 2 metros de anchura útiles y libres de suciedad.
Ayer, a las 9h de la mañana, vi a un ciclista circulando por la estrecha acera de la izquierda de la calle Manuel Gómez Moreno (Granada).
Se trata de una acera, ya de por sí, bastante incómoda para andar porque el morro de los coches aparcados en batería sobresalen de la calzada y ocupan casi media acera. A esto le añadimos un ciclista a bastante velocidad y gente caminando por la acera.
Naturalmente, ante tal situación llamo la atención de este ciclista:
- ¿Pero qué haces en la acera? ¡Vas a atropellar a alguien!
- Si el Auntamiento hiciera carriles-bici… -me responde-
- ¿En esta calle? Pero qué carril-bici ni leches. ¡Bájate a la calzada que es mucho más ancha!
- Déjame en paz… a estas horas de la mañana…
No nos engañemos, semejante energúmeno ha construido su concepto de bicicleta urbana como instrumento para circular en cualquier tipo de calle por carril-bici y, en su ausencia, por la acera. Y esto se lo tenemos que agradecer al trabajo realizado durante décadas por los ciclistas y las asociaciones de ciclistas urbanos que han inyectado el miedo entre los aspirantes a ciclistas, para después venderles el antídoto hacia el cual les hacen dependientes: el carril-bici y la acera.
Estamos en un momento clave en el cual será difícil volver atrás. Tales esquemas mentales pueden ser irreversibles. Tal y como está creciendo el número de ciclistas por las aceras, estamos llegando al nivel en el cual la bicicleta se está convirtiendo en una silla de ruedas para personas a las que no se les ofrece la posibilidad de ser autónomos para conducir su vehículo, sino que se les trata como inútiles.
Y esto es solo un pequeño ejemplo, entre los miles que se dan cotidianamente en cualquier ciudad española.
Me cuesta creer que aún con este vídeo hay quien no ve lo irregular y peligroso que es segregar la circulación en bicicleta, marginarla a un lado de la calzada. Además por partida doble, el motero entra haciendo el cafre por el angulo muerto del coche (igual confiado pues no he podido apreciar si el auto tenía el intermitente puesto) y el ciclista circulaba tapado por la furgoneta y cuando aparece en el ángulo de visión del automovilista es demasiado tarde, apenas tiene 5 metros para reaccionar…
Es difícil generar ilusión en un mundo que se nos está derrumbando día a día y donde los unos y los otros andan elucubrando e improvisando fórmulas para sostenerlo de cualquier manera. Y no precisamente con una conciencia de sostenibilidad sino por tratar de parapetar el asunto lo que dure. En este ejercicio agónico de tratar de salvar los trastos todavía hay gente que se aferra al color azul como garantía de mantenimiento del sistema. Menos urgente que el rojo y más elegante que el verde, el azul representa, por lo visto, la esperanza de futuro en toda Europa.
El mismo azul que sirve de fondo para identificar el símbolo inequívoco de progreso en el desarrollo de la bicicleta: el carril bici o la ciclovía o lo que sea. Una señal que encierra una bicicleta dentro. El símbolo inequívoco de la obligación, del buen camino, porque somos dóciles y sumisos, que es la única manera de ser ordenados. La defensa ante la amenaza del crimen organizado de los motorizados, tristes y perversos, agresores de la gente de bien, la salvaguarda de los bicicleteros, la salvación de los ciclistas es el azul azulón. El que nos libra de todo mal.
Si todavía no ha llegado a tu puerta, no desfallezcas, un año de estos llegará y ese día podrás por fin utilizar tu bicicleta para desplazarte a donde te lleve, que seguro que es a donde querías ir. Mientras tanto deberás ir por la acera, para salvarte y seguir siendo temeroso del “dios coche” y sus malvados conductores, que son unos malos malones. Y no te importe si te multan o si te insultan, estarás haciendo lo correcto.
Y no te dejes caer en la tentación de aquellos que te inviten a probar la calzada, sólo quieren desviarte de tu camino, sólo quieren ponerte en peligro. Perdónalos, que no saben lo que hacen.
Y si, por lo que sea, por la santa crisis o por cualquier otra causa mayor, el azul no llega nunca a tu puerta, piensa que habrá sido por el bien común, que esto es un valle de lágrimas y que no hay mal que por bien no venga y todo eso. De todas formas, siempre te quedará implorar y continuar con tu penitencia terrenal como vía de purificación, con la tranquilidad de saberte en la senda de la virtud.
Ciclistas urbanos impulsando la bicicleta como parte integral (e integrada) de la movilidad urbana, como un vehículo conducido por usuarios responsables con derecho a toda la calle y no como un juguetito encerrado en el apartheid de las vias segregadas, tambien llamadas "carriles-bici".