COPIADO DE: Bicilibre (6 mayo 2012)

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Pero fíjate, también está invadido por los coches. Si es que los automovilistas son incorregibles.

Txarli

Probablemente han hecho ese carril-bici para evitar que ciclistas como esta chica se pierdan en la plaza…

La asociación de ciclistas Biciescuela Granada quiere expresar públicamente su frustración ante el absurdo plan de formación ciclista que el Ayuntamiento de Granada acaba de iniciar en los centros educativos de la ciudad. De nada sirvió la entrevista mantenida con la Concejal de Movilidad del Aynutamiento, Telesfora Ruiz, ni todo el esfuerzo que esta asociación está realizando para dar sensatez y coherencia en la naturalización de la bicicleta como medio de transporte seguro y eficaz.

Según se puede consultar en la página web del Área de Movilidad del Ayuntamiento de Granada, la actividad desarrollada por Granada al Pedal y el Centro de Seguridad Vial en el colegio Ramón y Cajal, ha centrado su parte práctica en vías ciclistas segregadas. Para los que todavía creen en la seguridad de los carriles bici… ¿Por qué el Ayuntamiento de Granada está enseñando a los niños a circular por estos carriles? ¿No será que el Ayuntamiento dispone de datos de accidentalidad en carriles bici en las ciudades donde han sido implementados y por eso considera que hay que invertir un dinero público en enseñar a circular por ellos para reducir la probabilidad de los accidentes que generan? Basta ver cómo ha sido necesaria la presencia de la policía local, cortando el tráfico en los cruces de este carril bici para que los niños puedan pasar. Cuando no esté la policía para ayudarles a cruzar y cuando no dispongan de un carril bici, ¿Qué harán estos niños con sus bicicletas? Respuesta: arriesgarse a tener un accidente y, cuando sean adultos, seguir circulando por las aceras.

Durante el curso la policía local corta el tráfico en el cruce del carril bici de la circunvalación para que pasen los alumnos, donde el 12 de sept. 2012 dos ciclistas menores de edad fueron atropellados

Un kilómetro de carril bici cuesta una media de 266.000€, sin incluir lo que cuesta su mantenimiento posterior. Ahora hay que añadir el precio de unos cursos para enseñar a utilizarlo. ¿No sería mejor enseñar directamente a circular en bicicleta con autonomía por todas las calles de la ciudad en lugar de construir estos carriles? Una formación orientada a la conducción de bicicletas en carriles bicis es una formación basada en el miedo y esto sólo puede crear gente dependiente y miedosa. Además, limita las posibilidades de estos niños ya que, al estar aprendiendo a moverse por estas vías, nunca se atreverán a circular por las calzadas, que es el lugar que establece la ley y el espacio más adecuado para la bicicleta como medio de transporte. Las consecuencias directas más preocupantes son: el aumento de la accidentalidad ciclista y la invasión de ciclistas adultos por las aceras.

El mito de los carriles bici se ha venido abajo a la luz de la experiencia y las estadísticas: ni son seguros (los alarmantes datos disponibles de siniestralidad lo demuestran); ni sirven para disminuir el tráfico motorizado ya que las ciudades con gran implementación del carril bici tanto en España como en el resto de países europeos no lo han logrado; ni son útiles para usar la bicicleta como medio de transporte debido a la cantidad de obstáculos y cruces que tienen en su trayectoria y la anchura insuficiente para poder circular con una velocidad mayor a 5-10km/h; crean conflictos con peatones; tienen infinidad de anomalías por ser vías segregadas y excesivamente estrechas; cuestan mucho dinero y nunca serán suficientes porque son pocas las calles que podrán disponer de estos carriles y mucho el dinero que cuesta construirlos. Además, no hay nada más peligroso que transmitir sensación de seguridad donde no la hay, y esto es lo que hacen estas vías.

Antes o después se hace inevitable interactuar con el tráfico a motor, porque lo contrario es la desastrosa invasión de las aceras por parte de ciclistas adultos que no saben circular en el tráfico y que tienen miedo en las calles que no cuentan con un carril bici (la mayoría). La bicicleta es un vehículo con derechos (a circular por la calzada) y obligaciones (a no circular por las aceras). La apuesta por los carriles bici vulnera los derechos del ciclista y les invita a incumplir sus obligaciones.

Lo lógico es que, atendiendo a lo que la bicicleta es legalmente – un vehículo-, el Ayuntamiento de Granada apostase por la formación ciclista para minimizar los temores y los posibles riesgos en su convivencia natural con el resto del tráfico. Una vez que un ciclista tiene los conocimientos y habilidades adecuados para desenvolverse con soltura, seguridad y respeto en la calzada, entonces estará en disposición de decidir si prefiere meterse en un carril bici o mantener sus itinerarios en la calzada. La formación ciclista en la calzada permite la libre elección de los ciclistas, mientras que la formación dirigida en los carriles bici, la impide.

Resultaría muy desagradable pensar que el Ayuntamiento, para poner en marcha su nuevo Plan de Movilidad Sostenible, esté pretendiendo expulsar a los ciclistas de algunas calzadas y segregarlos a estos carriles por considerar la bicicleta como un estorbo para el tráfico. Este pensamiento lleva a otro más desagradable todavía: que la formación que el Ayuntamiento propone se adapta al adiestramiento de los jóvenes ciclistas en esta errónea concepción de la bicicleta: “molestáis en el tráfico, el tráfico es un peligro, vuestra única posibilidad son las infraestructuras que os hacemos”.

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (6 marzo 2012)

A veces camino mirando las baldosas, embobado con sus formas, con su geometría obsesiva, con las luces y los brillos que reflejan. En una de esas, me ha atraído una forma que en mi pueblo se ha convertido en todo un símbolo.

No he podido menos que esbozar una leve sonrisa disimulada. “Fíjate lo que es capaz de hacer el puro paso del tiempo” me he dicho. Dicen algunos que el paso del tiempo da la razón, porque pone las cosas en su sitio, una especie de justicia determinista. Muchas veces ocurre así, otras simplemente sirve para enquistar más las injusticias, aumentar endiabladamente las desigualdades, agudizar los males. Yo lo he querido interpretar como quello de que el tiempo lo cura todo.

El caso es que he seguido caminando y, a cada tres pasos, me volvía a encontrar otra de esas señales inequívocas de una guerra descabellada, de una conquista vergonzante, de una cruzada cruel y despiadada, tan despiadada como ignominiosa, la que trató de jugar con la tranquilidad de los peatones, la que normalizó la desnaturalización de las bicis promoviendo su circulación por las aceras, la que dejó indemnes a todas las personas que querían pasear sin más, despreocupadamente.

Y me he dado cuenta de que el tiempo, inclemente, ha decidido devolver a cada uno a su sitio y se ha encargado de ir borrando estas marcas, estas señales de algo que nunca tuvo que haber ocurrido. La menor que me acompaña me pregunta por qué sonrío y por qué saco fotos al suelo cada rato. Le cuento lo de las bicis pintadas en las baldosas y a ella le gusta también. ¿Puedo sacar una foto yo también? He vuelto a esbozar otra tímida sonrisa.

Es lo que tienen las fronteras, que nos hacen viles, que nos encoraginan, que nos hacen violentos por tratar de defender nuestra triste raya. ¿Por qué no damos una oportunidad al entendimiento, a la convivencia, en vez de pedir más fronteras que den lugar a más territorios exclusivos y excluyentes?

FUENTE: Biciescuela Granada

El 30 de noviembre (2012) el Ayto. de Granada aprobó inicialmente el Plan de Movilidad Urbana que, actualmente, se encuentra en periodo de alegaciones.

Ante el considerable aumento del número de ciclistas, este Plan parte de la idea equivocada de que la bicicleta es un estorbo para la fluidez del tráfico. Los gestores consideran que las bicicletas serían una molestia para el funcionamiento de la prevista línea de bus urbano de alta capacidad (LAC) entre La Caleta y el Palacio de Congresos. Por este motivo, el Ayuntamiento tiene la intención de PROHIBIR LA CIRCULACIÓN DE BICICLETAS POR GRAN VÍA Y REYES CATÓLICOS, eje norte-sur donde se concentra el mayor tráfico de ciclistas en la ciudad.

Sin embargo, el pasado domingo 16 de diciembre la asociación de ciclistas Biciescuela Granada convocó una marcha ciclista en la que miles de ciclistas granadinos demostramos que no vamos a permitir que el Ayuntamiento nos prohíba el paso por Gran Vía y Reyes Católicos. Recordamos al Ayuntamiento que la bicicleta es un vehículo y que tenemos pleno derecho a circular con ella por la calzada. No somos un estorbo que hay que marginar a espacios limitados. Somos parte del tráfico y de su solución.

Granada, 16 diciembre de 2012

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (18 oct. 2011)

Cuando muchas personas consideran a priori que la relación entre ciclistas y automovilistas en la calzada es imposible ¿qué es lo que realmente están significando? ¿Que los automovilistas son seres despiadados dispuestos a acabar con la integridad de los ciclistas como si fueran conejos? ¿Que los ciclistas son una pandilla de inútiles incapaces de hacerse respetar en el tráfico? ¿Que hablan lenguajes distintos sólo porque unos van protegidos por carrocerías y son capaces de desarrollar velocidades muy superiores?

Por favor señor conductor tenga cuidado de mi de Carlton Reid

Hay otras muchas personas que se desplazan con naturalidad por la carretera en bicicleta entre coches y no son precisamente superdotadas, temerarias o aventuradas, como mucha gente se empeña en hacer ver de una manera vaga e interesada. Son simplemente conductores de sus vehículos, de acuerdo con sus condiciones, haciendo valer sus derechos, exigiendo el mismo respeto que son capaces de reconocer a los demás, como personas, como ciudadanos.

Después de unos años de fomento insistente de la separación de las circulaciones motorizada y ciclista como única vía para promocionar el uso de la bicicleta, hoy hemos llegado a un punto en que parece mucho más natural que los ciclistas circulen por las aceras que que lo hagan por las carreteras. Simplemente porque unos cuantos interesados se han dedicado a repetir hasta la saciedad que esto es peligrosísimo y aquello es un mal menor que los peatones ya sabrán entender, o con el más demagógico de “¿no serás capaz de mandar a niños y personas mayores entre camiones y autobuses a jugarse la vida?”.

No merece la pena volver a insistir en rebatir la lógica que lo alimenta. Hay que trabajar en positivo. Para ello quiero hacerme eco de un fabuloso artículo que he leído en el no menos fabuloso blog Ciclismo Urbano, que habla de una persona que monta en bicicleta y que ha empezado a entablar relaciones con automovilistas a base de señalizar sus maniobras, de interactuar con ellos, de buscar sus miradas y de responder con decisión, con seguridad y con respeto, y ha descubierto que detrás de esas temibles carrocerías hay personas como él, como cualquiera. Ni más ni menos. Todo un descubrimiento para muchos.

Los coches van conducidos y ocupados por gente

Esta obviedad parece que se les escapa a muchos. Gente que tiene sus vidas, gente que tiene sus ocupaciones, gente que también camina y anda en bici, gente que tiene prisa y problemas y descuidos y preocupaciones, pero que también tiene ilusiones y objetivos y proyectos y consciencia y valoran a los demás. Por supuesto que conducir un automóvil transforma a muchas personas y las envilece un poco, o mucho, y las hace más agresivas, más violentas, más engreídas y más arrogantes, pero esos sólo son una minoría que hay que detectar para evitarlos. Y eso, por suerte, es muy fácil. Pero luego están todos los demás, que no merecen esa fama porque están dispuestos a cumplir las normas, a respetar a los demás, a ser prudentes, a ser amables y a llevarse bien.

Resulta imprescindible recuperar el espacio y el tiempo perdidos en esta esquizofrenia colectiva que nos ha querido hacer ver que las bicicletas lejos del tráfico eran convenientes y recuperar la cordura que las devuelva a su lugar, la calzada, el carril. No sólo es posible, sino que es necesario y además fácil.

Así pues hay que desterrar las malas maneras, al menos desde los ciclistas. Aunque muchas veces nos veamos tentados de responder con la misma violencia con la que se dirigen a nosotros, es imprescindible demostrar que en bici se vive mejor, más tranquilos, más serenos, más conscientes, más amables, más felices. Eso es mucho más definitivo que el estúpido ojo por ojo de la réplica.

Un saludo al que nos pita, que igual nos conoce y, para el que nos grita, ahí van algunas opciones.

Comic tomado de aquí

COPIADO DE: Sur Málaga (3 marzo 2012)

«Los carriles bici están diseñados para dar paseítos»
Pablo Asenjo, 40 años. Fotógrafo. Vive en Málaga

Foto de Jaime Gallardo

Pablo Asenjo notó que estaba engordando y perdiendo la forma física, así que se puso manos a la obra. Decidió ir en bicicleta a su trabajo y los 20 kilómetros que hace al día han dado sus frutos.

“Me encuentro mucho mejor”, dice este fotógrafo profesional que todos los días se desplaza desde su vivienda en Parque Litoral al estudio donde imparte clases, en la calle Granada. Además, los fines de semana hace cicloturismo.

“En esta ciudad es un delito no ir en bicicleta, por el terreno llano y el buen tiempo del que disfrutamos”, dice convencido. Sobre los carriles bici, denuncia que están diseñados
“para dar paseítos, pero no para moverte por la ciudad”.

Cuando vayamos caminando tendremos que prever cómo tratarán de agredirnos los cicleatones embravecidos al recriminarles por su circulación sobre las aceras