Un artículo publicado por investigadores de la Universidad de Granada demuestra que, cuando los padres y madres se desplazan de forma activa a sus respectivos trabajos, sus hijos también lo hacen para ir al colegio

En la investigación participaron 721 familias de cuatro colegios de la provincia de Granada, cuyos hijos cursaban Educación Primaria Obligatoria (entre 6 y 12 años)

FUENTE: UGR

Los autores del estudio con su bicicleta

Los autores del estudio con su bicicleta: Palma Chillón Garzón y Carlos Rodríguez López, del departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada

Un estudio realizado por la Universidad de Granada ha demostrado que los niños cuyas madres están en paro son más activos a la hora de desplazarse al colegio, esto es, lo hacen andando o en bicicleta, que aquellos cuyos dos progenitores trabajan. Además, cuando los padres y madres se desplazan de forma activa a sus respectivos trabajos, los hijos también lo hacen, lo que está relacionado con una mejor forma física y unos mayores niveles de capacidad cardiorrespiratoria.

El objetivo de este estudio, realizado por investigadores del Departamento de Educación Física y Deportiva, fue analizar la asociación de los factores familiares (actividad laboral y modo de desplazamiento al trabajo de padre y madre) con el modo de desplazamiento al colegio de los hijos. Además, los científicos estudiaron también la asociación de factores ambientales como la distancia y tiempo del trayecto al colegio con el modo de desplazamiento al colegio de los niños.

En la investigación participaron 721 familias de cuatro colegios de la provincia de Granada, cuyos hijos cursaban Educación Primaria Obligatoria (entre 6 y 12 años). Todas ellas completaron un cuestionario sobre el modo de desplazamiento de sus hijos, la actividad laboral y el modo de desplazamiento de los padres, y la distancia y tiempo del trayecto al colegio de sus hijos.

Andando o en bicicleta

Así, un 62,4% de las familias encuestadas afirmó que sus hijos en edad escolar viajaban al colegio de forma activa (un 62% lo hizo andando y tan sólo el 0,4% en bicicleta), mientras que el 37,6% se desplazó de forma pasiva (en coche, en moto o en bus escolar o de línea). El transporte pasivo más utilizado fue el coche, con un 34% del alumnado. Por edades, el grupo de 10-12 años es ligeramente más activo que el grupo de 6-9 años.

El 74% de las familias cuyo padre y madre se encontraban desocupados tenían hijos activos en el desplazamiento al colegio, cifra que se reduce a un 54% en el caso de aquellas familias donde ambos padres trabajaban. Los autores del trabajo creen que, en este sentido, “podría influir el hecho de que, en aquellas familias donde ambos padres trabajan, se tiene mayor adquisición económica y las opciones de tener más de un coche familiar para desplazar a sus hijos al colegio aumentan, y además tienen mayores recursos para mantener ese transporte al colegio motorizado”.

Asimismo, el estudio reveló que el 80% de las familias cuyo padre o madre se desplaza al trabajo de forma activa tiene hijos activos en el desplazamiento al colegio, y sólo un 44% de familias donde ambos padres se desplazan al trabajo de manera pasiva tiene hijos activos en el desplazamiento.

Este artículo, titulado “Los factores familiares influyen en el desplazamiento activo al colegio de los niños españoles”, ha sido publicado en el último número de la Revista Nutrición Hospitalaria.

Referencia bibliográfica: Los factores familiares influyen en el desplazamiento activo al colegio de los niños españoles. Carlos Rodríguez López, Emilio Villa González, Isaac J. Pérez López, Manuel Delgado Fernández, Jonatan R. Ruiz y Palma Chillón. Facultad de Ciencias del Deporte. Departamento de Educación Física y Deportiva. Universidad de Granada. Nutrición Hospitalaria, 2013; 28 (3): págs. 756-763

Contacto:
Palma Chillón Garzón
Dpto. de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada
Teléfono: 958 244 374
Correo electrónico: pchillon@ugr.es

Carlos Rodríguez-López
Dpto. de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Granada
Correo electrónico: crdguez@ugr.es

COPIADO DE: Déjame la bici (27 marzo 2010)

Como todo en esta la vida, hay que tener un poco de cabeza. Leo en nuestro períodico el atropello, ocurrido días atrás en el carril bici de las Avenidas, de nuestra compañera Mercé Truyols, con el resultado de una rotura de fémur. Espero sinceramente que se mejore.

Para circular en cualquier ciudad, se necesita tener un gran sentido de la percepción del entorno. No sirve coger un vehículo, sea coche, moto o bicicleta, y lanzarse a las calles como si de una competición se tratase. Puedes decidirte a usar la bici en tus desplazamientos –bien–, pero no hagas lo mismo que con el coche, no tengas prisa, disfruta del silencio de la máquina, no avasalles al resto de los ciudadanos. Montar en bici no da un estatus diferente, no supone que todo el mundo se aparte a tu paso, incluidos el resto de ciclistas. Cuando montas en el autobús, no le dices al conductor que acelere, que tienes prisa, ni que toque el claxon para que la gente se aparte.

Hace unos meses, viajé a la ciudad holandesa de Amsterdam y pude comprobar cual es el modelo que no debemos seguir. Amsterdam se ha convertido en una ciudad invivible e intransitable para el peatón, al que se le desprecia de una manera increíble. La bici puede circular por cualquier lado, aceras, parques, calzadas para vehículos a motor, pero como se te ocurra poner un pie en su carril, no tardarás en sentir el zumbido de 30.000 timbres en tus oí­dos y alguna que otra colleja en la nuca (sí, no es una leyenda urbana).

Por eso, alego una vez más, la diferenciación de los medios de transporte y máximo respeto entre ellos. Cuando cogemos la bici, debemos respetar a los ciudadanos de a pie, que llevan millones de años utilizando este medio de transporte antes que cualquier otro.

Cuentan en el Heraldo:

IU pide que se destinen 350.000 euros a mejorar los carriles bici de Zaragoza

El Grupo de IU en el Ayuntamiento de Zaragoza propone que se amplíe en 250.000 euros la partida destinada a pintura y balizamiento de carriles bici.

El Grupo de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Zaragoza ha propuesto que la partida presupuestaria destinada a carriles bici en la capital aragonesa alcance los 350.000 euros. 

“Los 60.000 desplazamientos en bici que se producen en Zaragoza cada día señalan la voluntad de la ciudadanía de transformar la ciudad con sus decisiones de movilidad individuales y para apoyar ese cambio hay que seguir ampliando la red ciclable”, ha afirmado el concejal de IU, Pablo Muñoz.

En concreto, la enmienda presentada por IU amplía en 250.000 euros la partida destinada a pintura y balizamiento de carriles bici, que en 2012 ya contó con 100.000 euros. De este modo, Zaragoza contaría en 2013 con 350.000 euros para esta actuación.

Intervenciones marcadas por los colectivos

Izquierda Unida ha trasladado así al Ayuntamiento las intervenciones prioritarias que han sido marcadas por los colectivos ciclistas, como la habilitación del bulevar de Sagasta. “Los vecinos y vecinas de Torrero, Montemolín, La Paz o cualquiera que circule por Sagasta en bicicleta agradecerá que se dé continuidad ciclista a esa vía”, ha destacado Muñoz, que es representante de IU en Urbanismo.

 

A los cicleatones de Zaragoza se la suda cualquier señalización, normativa y como cualquier cicletatón que se precie en lo más profundo de su ser se sienten respetuosos con los peatones:

 

La ONCE se queja de la circulación de bicis por la acera frente a su sede en Zaragoza

“Cualquier persona que transite por esta acera se da por enterada de que aquí está la entidad, ya que a pocos metros de la entrada principal al edificio, sobre el pavimento, pueden leerse claramente las palabras ‘Atención, invidentes”, comenta Miguel Ángel Casanova, jefe del Departamento de Servicios Sociales de la ONCE en Aragón.

Inseguridad

Una advertencia que “para algunos ciclistas” pasa totalmente desapercibida. “Hemos tenido varios sustos, ya que la velocidad por la que suelen pasar por la zona no es precisamente la adecuada. Es un tema bastante comentado entre nuestros usuarios, a los que, lógicamente, les genera mucha inseguridad porque es bastante peligroso”, explica Casanova.

Imágenes vía heraldo.es

El jueves 21 de marzo algunos colectivos ciclistas pertenecientes a ConBici pedirán asilo en consulados y embajadas europeas donde no es obligatorio para los ciclistas el uso del casco en la ciudad.

No estoy en contra de esta actividad, ya que comparto que el casco no debe ser de uso obligatorio. Sin embargo, considero que la estrategia de estos grupos significará (consciente o inconscientemente)  aprovechar la posibilidad de una fácil una movilización social entorno a una cuestión que todos los ciclistas compartimos para conseguir que las alegaciones presentadas por ConBici (que no compartimos todos los ciclistas) obtengan un mayor peso ante el borrador de reforma del Reglamento General de Circulación redactado por la DGT .

Como comentaba estas alegaciones tienen un contenido que va más allá de la oposición a la obligatoriedad del uso del casco y que comparto en su oposición a 4 de sus puntos:

1. Obligación del uso del casco

2. Circulación del ciclista preferentemente por la parte derecha del carril en vías urbanas de un único carril por sentido

3. Desproporcionalidad de las multas en referencia a un vehículo como la bicicleta en comparación con otros vehículos

4. Obligatoriedad de uso de las vías ciclistas

Sin embargo, el punto con el que discrepo (así como otros ciclistas y entidades de usuarios de la bici que firmaron el manifiesto “la acera es peatonal” del Foro Andando) es su propuesta para legalizar la circulación de bicicletas por las aceras. Y, por lo que se ve entre las entidades ciclistas que firmaron este manifiesto, dentro de ConBici no hay un consenso sobre este respecto. Pero, sin embargo, sus alegaciones no recogen esta sensibilidad sino que propone la legalización de la circulación de bicicletas por las aceras.

Posiblemente los países europeos a los que pedirán asilo los ciclistas españoles (que ni por asomo alcanzan nuestra cultura peatonal) permitan la circulación de bicicletas por la acera. En ese caso, mejor no ser europeo.

Por todo esto,  considero que los peatones (es decir, toda la población en algún momento) deberíamos pedir asilo y solicitar que la cultura peatonal de nuestro país alcance una especial protección como patrimonio de la humanidad para que no se vea legalmente invadida por ciclistas.

NO SIGNIFICA NO: BICICLETAS EN LAS ACERAS NO

Un grupo numeroso de ciclistas, asociaciones ciclistas y colectivos de usuarios de la bici no nos encontramos debidamente representados ni por ConBici, ni por las alegaciones que han presentado ante el borrador de la reforma del Reglamento General de Circulación redactado por la DGT.

Igual que ConBici mostramos nuestra disconformidad más enérgica sobre:

1. Obligación del uso del casco

2. Circulación del ciclista preferentemente por la parte derecha del carril en vías urbanas de un único carril por sentido

3. Desproporcionalidad de las multas en referencia a un vehículo como la bicicleta en comparación con otros vehículos

4. Obligatoriedad de uso de las vías ciclistas

Sin embargo, en las páginas 10 y 11 de las citadas alegaciones de ConBici podemos leer su propuesta sobre la circulación de bicicletas por las aceras:

3. En el ámbito urbano, se podrá permitir que las bicicletas transiten por las aceras y demás zonas peatonales, en los términos que se establezcan mediante ordenanza municipal. En ningún caso podrá permitirse el tránsito de bicicletas por las aceras y demás zonas peatonales en los siguientes supuestos:

a) En las aceras de anchura inferior a 5 metros, o con menos de 3 metros libres de obstáculos (alcorques, terrazas, mobiliario urbano, etc.)

b) Cuando exista en la misma vía pública una vía ciclista.

c) En las aceras de calles con limitación de velocidad a 30 km/h, o menos, en la calzada.

d) Cuando la densidad de peatones lo impida por causar riesgo o entorpecimiento indebido.

e) A una distancia inferior a 1 metro de la fachada de los edificios.

Los menores de 14 años podrán circular en bicicleta por las aceras y demás zonas peatonales, siempre que la densidad de peatones lo permita y no exista una vía ciclista alternativa. Un adulto podrá acompañar a uno o varios menores circulando por la acera, en las mismas condiciones.

En la circulación del ciclista por la acera y por las demás zonas peatonales, el peatón tendrá siempre la prioridad sobre el ciclista y éste deberá adaptar la velocidad de su marcha para no poner en riesgo el tránsito normal de éstos

4. En la circulación por las aceras-bici, se estará a las siguientes reglas:

a) El ciclista circulará a velocidad moderada, atendiendo a la posible irrupción de peatones y, muy especialmente, de niños y de personas con movilidad reducida, y no podrá utilizar el resto de la acera que queda reservada al tránsito de peatones. (se ha eliminado el párrafo que dice “con las excepciones previstas en el apartado anterior”)

b) El peatón no podrá transitar de un modo continuado sobre las aceras-bici, aunque podrá atravesarlas en todo momento. En este caso, la preferencia de paso corresponde al ciclista.

5. En los pasos para peatones que no cuenten con pasos específicos para bicicletas, los ciclistas que circulen por la acera-bici o por la acera podrán utilizar aquéllos para cruzar la calzada, adaptando su velocidad a la del peatón y cuidando de no ponerlos en peligro. En este caso, las bicicletas tendrán prioridad de paso sobre los vehículos a motor, y los peatones sobre las bicicletas 

Queremos mostrar también nuestra disconformidad con la propuesta de ConBici en referencia a la legalización de la circulación ciclista por aceras, tal y como hicimos apoyando el manifiesto el Foro Andando “La acera es peatonal“, por lo que consideramos que nuestra sensibilidad ciclista no está debidamente representada por ConBici ante la DGT en el GT-44.

Según el borrador de reforma del Reglamento (artículo 176. 6.) permitirá al ciclista “(…) se podrá permitir que las bicicletas transiten por las aceras y demás zonas peatonales, en los términos que se establezcan mediante ordenanza municipal”.

También (artículo 176. 7 b) “(…) en la circulación por las aceras-bici, se estará a las siguientes reglas: el ciclista tendrá prioridad en las denominadas “aceras bici” (…) El peatón no podrá transitar sobre las aceras-bici, salvo para atravesarlas. En este caso, la preferencia de paso corresponde al ciclista”.

Y por último (artículo 176. 8.) “(…) los ciclistas que circulen por la acera-bici o por la acera podrán utilizar aquéllos para cruzar la calzada, adaptando su velocidad a la del peatón y cuidando de no ponerlos en peligro”.

Entendemos la dificultad de integrar a los ciclistas en su espacio natural, la calzada, debido principalmente a la cultura vigente de la movilidad. Pero ello no debe ser disculpa para alimentar otro conflicto con el actor más débil del espacio público: el peatón. “las aceras no son exclusivamente un espacio para un tránsito peatonal ordenado, lineal y de velocidades regulares, sino también un espacio de convivencia, juego, conversación y estancia, con cambios de trayectoria transversales, paradas indiscriminadas y giros no previsibles, en el que la circulación de bicicletas resulta perturbadora y generadora de conflictos y accidentes”.

Lo cierto es que muchas administraciones locales y colectivos están tratando de aumentar el número de usuarios de la bicicleta mediante atención social y política, infraestructuras, sistemas de bicicletas públicas…, pero hasta la fecha están derivando mayoritariamente en una reducción del espacio peatonal y su perturbación, debido a errores en la concepción de las medidas favorables a la bicicleta. Y desgraciadamente las noticias que nos llegan del borrador no sólo evitan que prolifere ese agravio, ofrecer derechos a los ciclistas contra los de los viandantes, sino que parece querer normalizarlo y aumentar el desequilibrio entre el espacio peatonal, de circulación y estacional, y el ciclista.

En cuanto a seguridad ciclista también nos gustaría argumentarle los motivos que desaconsejan cambiar el ámbito actual de circulación de las bicicletas. Existen suficientes ejemplos, muchos recientes, de ciclistas que han sido atropellados al cruzar paso de peatones montados en sus bicicletas, ya que aparecen con apenas tiempo de reacción en el campo visual del conductor del vehículo motorizado resultando imposible reaccionar a tiempo y evitar la colisión, haciendo bueno y aconsejable aquel adagio de nuestras madres: “¡No cruces los pasos de peatones corriendo, hijo!”.

Por otro lado, también discrepamos con ConBici sobre su porpuesta para el artículo 50 de dicha reforma:

“En las vías donde la velocidad máxima sea de 50 Km/h se deberán establecer las medidas que garanticen la seguridad ciclista en las mismas, construyendo infraestructura especial para la bicicleta o limitando la velocidad a 30 Km/h el carril de la derecha, donde la bicicleta tendrá prioridad sobre los vehículos a motor y éstos deberán adaptar la velocidad de su marcha para no poner en riesgo el tránsito normal de los ciclistas”.

Razonamiento.
“Hay ciudadanos temerosos de circular en bici entre el tráfico a motor por la diferencia de velocidad y de masa. Otros muchos ciclistas por esta misma razón van indebidamente por las aceras. Aunque el 80% de las vías urbanas sean vías 30, si hay que pasar por vías 50, muchos no se decidirán por la bici (y/o por bajar de la acera). Tampoco parece razonable pedir al ciclista que de rodeos para evitar calles 50. El ciclista debe poder circular por todas las calles y elegir el camino más corto”

Sin embargo, por la experiencia podemos decir que en las vías urbanas de más de un carril en el mismo sentido y con límite de velocidad 50 Km/h es donde menor conflicto de espacio existe entre ciclistas y el resto de conductores, pues es evidente que existirán espacios o carriles disponibles para realizar los rebasamientos entre vehículos de forma cómoda y sin conflictos (al contrario de lo que ocurre en las calles de un solo carril donde no hay espacio posible para realizar adelantamientos), ya que a esas velocidades y con las características de las calles la visibilidad de un ciclista en la calzada es óptima desde varios cientos de metros atrás, siempre y cuando el ciclista sepa gestionar su espacio y posicionarse adecuadamente. Por lo que solo se puede justificar la necesidad de estas “infraestructuras especiales” desde el criterio que entiende a la bici como un estorbo para el tráfico motorizado.

Según los datos de siniestralidad existentes DGT 2010, pag.29 los accidentes ciclistas en ámbito urbano no se dan motivados por el límite de velocidad 50 Km/h, sino que ocurren mayoritariamente ocurren en las intersecciones (Impacto fronto-lateral, 48% de los accidentes). Tales accidentes, sin embargo, no se resuelven con “infraestructura especial para bicicleta” sino conduciendo la bicicleta de forma predecible y visible para el resto de conductores, es decir, circulando por el centro del carril.

Un vehículo que gira a la derecha cierra el paso al ciclista
Un vehículo impacta lateralmente contra un ciclista
Un vehículo aparcado abre una puerta cuando está pasando un ciclista

Un vehículo adelanta a un ciclista sin dejar distancia de seguridad





 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dibujos de enbicipormadrid.es

No podemos caer en justificar un miedo que no confía en que un automovilista puede ver a un ciclista en la calzada, en el centro de su campo visual, desde varios cientos de metros atrás pudiendo adecuar con anticipación su conducción y, sin embargo, confía en que ese mismo conductor vea aparecer al ciclista, desde fuera de su campo visual, en las intersecciones del carril-bici con las vías convencionales por lugares totalmente impredecibles y anómalos (desde los ángulos muertos)

Las “infraestructuras especiales para ciclistas” (aceras-bici o carriles-bici), ejecutados tal y como se describen en los manuales existentes para su diseño, tienen unas características técnicas que las hacen inservibles para circular con seguridad a más de 5Km/h ó 10Km/h. Hay demasiadas evidencias e informes que alertan sobre los riesgos generados por estas infraestructuras: son estrechas; tienen ángulos de giro muy cerrados; ofrecen un itinerario tortuoso y más largo que la calzada; ocupan y atraviesan zonas de aglomeración y seguridad peatonal; entran en conflicto con las paradas de autobús; no tienen distancias laterales de seguridad respecto a vehículos en circulación, a vehículos estacionados, a peatones y a mobiliario urbano; restringe el ángulo de visión de los ciclistas; y en los cruces ubican a los ciclistas en los ángulos muertos del resto de conductores multiplicando la probabilidad de sufrir un atropello (las exigencias de estas vías superan las capacidades de respuesta del resto de conductores, por lo que la probabilidad de accidente se ve incrementada).

Un ciclista que circula por la calzada urbana gestionando su espacio adecuadamente es perfectamente predecible y visible por los conductores que circulan tras él. Circulando por el centro del carril de la calzada, en el campo visual del resto de conductores, logra tener mayor ángulo de visión, tanto para ser visto como para ver a los demás. Podemos decir, por tanto, que el citado miedo no tiene en cuenta que los automóviles son conducidos por personas capaces de reaccionar y adaptar su conducción a las circunstancias que se encuentran durante su trayecto cuando ocurren en su campo visual (por ejemplo, la presencia predecible de un ciclista en medio de la calzada), pero no pueden hacerlo circulando a 50, 40 ó 30 Km/h cuando aparecen en las intersecciones de forma imprevista desde los ángulos muertos (por ejemplo, en los cruces de los carriles bici con las vías convencionales).

Por último, esta “infraestructura especial para bicicletas” no enseña lo más básico a los ciclistas atraídos por esta política: conducir su bicicleta con autonomía y seguridad en cualquier calle. Por lo que, seguirá teniendo miedo y, una vez finalizada la infraestructura o al escoger otro itinerario, invadirá la acera para continuar su trayectoria (incluso en las calles con límite 30Km/h el ciclista seguirá sin saber posicionarse en la calzada, comunicarse con los demás, señalizar, etc.). Por lo que, finalmente, volvemos al punto anterior: ¿legalizar la circulación de ciclistas por las aceras?.

NO SIGNIFICA NO: BICICLETAS POR LAS ACERAS NO

COPIADO DE: Foro Andando
Las aceras de nuestras calles son espacios públicos esenciales para la vida urbana. Son lugares en los que nos comunicamos, conversamos, intercambiamos, jugamos, corremos, caminamos o, simplemente, estamos de pie o sentados.
Las aceras no son canales de circulación de vehículos. El tránsito de vehículos rompe la complejidad y el carácter que tienen, es decir, la forma en la que estamos y nos comportamos en ellas.

La circulación de vehículos por las aceras es especialmente negativa para los grupos más vulnerables de la sociedad; para los niños y niñas, las personas mayores o las personas con discapacidad. El sentimiento de confianza se torna en percepción de riesgo o incomodidad.

En los últimos tiempos, para resolver los problemas de seguridad y espacio disponible en la calzada que tienen vehículos como las motos, las bicicletas o los diversos patines motorizados, algunos ayuntamientos están pervirtiendo el carácter de las aceras permitiendo que aparquen o circulen por ellos, contraviniendo las leyes y rompiendo la cultura de uso del espacio público.

Las normativas de tráfico y, en particular, la legislación de seguridad vial desde sus inicios en los años veinte del siglo pasado, han considerado las aceras como un espacio exclusivamente peatonal.

La reforma del Reglamento General de Circulación vigente, la norma básica que orienta el comportamiento de conductores y peatones, que está siendo elaborada en la actualidad, es una oportunidad de reafirmar el carácter peatonal, no circulatorio de las aceras. Los problemas de circulación y aparcamiento de los vehículos más débiles en el tráfico no deben resolverse en las aceras, a costa de la seguridad y comodidad de los peatones.

Además, es también el momento de apostar por una movilidad más sostenible cuyos pilares deben ser la defensa y promoción de la movilidad peatonal y ciclista. La movilidad ciclista tiene un gran potencial como modo de transporte urbano y sin duda puede contribuir a la mejora ambiental de nuestras ciudades. Sin embargo sería un gravísimo error que la promoción de la bicicleta se hiciese a costa del espacio peatonal, de sus aceras.

En conclusión, las organizaciones firmantes, conscientes de que las normativas contribuyen a generar comportamientos, instan a la Dirección General de Tráfico del Ministerio del Interior a mantener en la legislación de seguridad vial los rasgos peatonales y no circulatorios de las aceras, a reforzar la idea de que LA ACERA ES PEATONAL. 

Entidades Firmantes:

Colectivos ciclistas adheridos a manifiesto:

Queridos/as amigos/as,

un grupo de personas (de Ciudad Ciclista, de enbicipormadrid y Biciescuela Granada, que recientemente también nos adherimos al manifiesto en defensa de la acera peatonal del Foro Andando) hemos estado consensuando una carta para ser enviada a la DGT debido a que consideramos que ciertas sensibilidades ciclistas no están siendo debidamente representadas por la Mesa Nacional de la Bici en el grupo de trabajo GT-44

En concreto queremos hacerles llegar nuestra disconformidad más enérgica sobre los siguientes tres temas que aparecen en el borrador de reforma del Reglamento General de Circulación:

1. Legalización de la circulación ciclista por aceras

2. El uso obligatorio de las vías ciclistas

3. La circulación del ciclista por la parte derecha del carril en vías urbanas de un único carril por sentido.

Respecto a la oposición al casco obligatorio en vía urbana, consideramos que por parte de otras organizaciones ciclistas ya se está haciendo el debido esfuerzo y, posiblemente, se estén dejando de lado las otras tres cuestiones que también consideramos de importancia.

Por todo ello, estamos solicitando a las diferentes asociaciones que se adhieran a dicha carta. Poneos en contacto con biciescuelagranada@hotmail.com para recibir la carta confirmar vuestra adhesión.

Muchas gracias por vuestra atención. Esperamos vuestra adhesión

COPIADO DE:  Ciudades que caminan, 10 marzo 2013

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) el Foro de Organizaciones Peatonales ANDANDO, la asociación de víctimas accidentes de tráfico STOP Accidentes, la Asociación de Prevención de Accidentes de Tráfico P(A)T, Comisiones Obreras CCOO,  Unión General de Trabajadores UGT y Ecologistas en Acción han firmado un manifiesto bajo el título “La acera es peatonal” a las que se han sumado diferentes entidades ciclistas como En Bici por Madrid, Ciudad Ciclista, la asociación Bicicescuela Granada , Getafe en BiciMelilla ConBici.

BICIS CALZADA

Según dicho manifiesto, que ha sido remitido al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, así como a la Directora General de Tráfico, María Segui, “las aceras no son canales de circulación de vehículos” advirtiendo que “el tránsito de vehículos rompe la complejidad y el carácter que tienen, es decir, la forma en la que estamos y nos comportamos en ellas”. Para las entidades firmantes “la circulación de vehículos por las aceras es especialmente negativa para los grupos más vulnerables de la sociedad; para los niños y niñas, las personas mayores o las personas con discapacidad” de manera que “el sentimiento de confianza se torna en percepción de riesgo o incomodidad”.

Las organizaciones denuncias en el texto como “en los últimos tiempos, para resolver los problemas de seguridad y espacio disponible en la calzada que tienen vehículos como las motos, las bicicletas o los diversos patines motorizados, algunos ayuntamientos están pervirtiendo el carácter de las aceras permitiendo que aparquen o circulen por ellos, contraviniendo las leyes y rompiendo la cultura de uso del espacio público” recordando que “las normativas de tráfico y, en particular, la legislación de seguridad vial desde sus inicios en los años veinte del siglo pasado, han considerado las aceras como un espacio exclusivamente peatonal”.

Según las entidades firmantes “la reforma del Reglamento General de Circulación vigente, la norma básica que orienta el comportamiento de conductores y peatones, que está siendo elaborada en la actualidad, es una oportunidad de reafirmar el carácter peatonal, no circulatorio de las aceras”, defendiendo que “los problemas de circulación y aparcamiento de los vehículos más débiles en el tráfico no deben resolverse en las aceras, a costa de la seguridad y comodidad de los peatones”.

Además, en opinión de las organizaciones, “es el momento de apostar por una movilidad más sostenible cuyos pilares deben ser la defensa y promoción de la movilidad peatonal y ciclista. La movilidad ciclista tiene un gran potencial como modo de transporte urbano y sin duda puede contribuir a la mejora ambiental de nuestras ciudades. Sin embargo sería un gravísimo error que la promoción de la bicicleta se hiciese a costa del espacio peatonal, de sus aceras”.

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (6 marzo 2012)

A veces camino mirando las baldosas, embobado con sus formas, con su geometría obsesiva, con las luces y los brillos que reflejan. En una de esas, me ha atraído una forma que en mi pueblo se ha convertido en todo un símbolo.

No he podido menos que esbozar una leve sonrisa disimulada. “Fíjate lo que es capaz de hacer el puro paso del tiempo” me he dicho. Dicen algunos que el paso del tiempo da la razón, porque pone las cosas en su sitio, una especie de justicia determinista. Muchas veces ocurre así, otras simplemente sirve para enquistar más las injusticias, aumentar endiabladamente las desigualdades, agudizar los males. Yo lo he querido interpretar como quello de que el tiempo lo cura todo.

El caso es que he seguido caminando y, a cada tres pasos, me volvía a encontrar otra de esas señales inequívocas de una guerra descabellada, de una conquista vergonzante, de una cruzada cruel y despiadada, tan despiadada como ignominiosa, la que trató de jugar con la tranquilidad de los peatones, la que normalizó la desnaturalización de las bicis promoviendo su circulación por las aceras, la que dejó indemnes a todas las personas que querían pasear sin más, despreocupadamente.

Y me he dado cuenta de que el tiempo, inclemente, ha decidido devolver a cada uno a su sitio y se ha encargado de ir borrando estas marcas, estas señales de algo que nunca tuvo que haber ocurrido. La menor que me acompaña me pregunta por qué sonrío y por qué saco fotos al suelo cada rato. Le cuento lo de las bicis pintadas en las baldosas y a ella le gusta también. ¿Puedo sacar una foto yo también? He vuelto a esbozar otra tímida sonrisa.

Es lo que tienen las fronteras, que nos hacen viles, que nos encoraginan, que nos hacen violentos por tratar de defender nuestra triste raya. ¿Por qué no damos una oportunidad al entendimiento, a la convivencia, en vez de pedir más fronteras que den lugar a más territorios exclusivos y excluyentes?

Cuando vayamos caminando tendremos que prever cómo tratarán de agredirnos los cicleatones embravecidos al recriminarles por su circulación sobre las aceras