COPIADO DE: El Mundo (16-09-11)

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Durante la pasada Semana de la movilidad sostenible, varios funcionarios y altos cargos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino participaron en un curso para aprender a conducir la bicicleta en la ciudad.

Alicia Montalvo, directora de la Oficina Española para el Cambio Climático, afirmó antes de recorrer el trayecto entre las dos sedes madrileñas del Medio Ambiente -de Nuevos Ministerios a Atocha- que “la solución no está sólo en nuestras manos sino también en nuestros pies”.

El taller contó de dos partes, una teórica de una hora de introducción y otra práctica donde los participantes pusieron en práctica los consejos proporcionados por los monitores del Instituto de Movilidad Ciclista.

Esteban García, director de proyectos del Instituto, señaló que parte del reparo que muchos ciudadanos sienten a usar las bicicletas por las calles viene de la inseguridad que sienten a adentrarse en el tráfico. En realidad, según las estadísticas, indicó, las dos terceras partes de los percances con bicicleta no incluyen a otros vehículos. Los suele tener el ciclista solo, por un fallo de la bici, por el mal estado del firme o por un error de conducción.

Y el resto de incidentes son evitables con un buen estilo de moverse y unas normas básicas de circulación. García no tuvo reparos en criticar a ciertos ciclistas urbanos mal informados, que al no respetar el código de circulación, circular entrando y saliendo de la calzada por cualquier sitio y moverse de forma errática por los carriles, se ponen en peligro y desconciertan al automovilista que no puede prever sus movimientos y posiblemente, ni los ve a tiempo.

Un fallo básico, por ejemplo, es la tendencia a arrimarse lo máximo posible a la derecha, que es un reflejo natural en un ciclista poco experto, que suele tender a alejarse de los coches. En realidad, al hacerlo así sólo aumenta la probabilidad de tener un percance con los automóviles aparcados a su derecha, quedarse atrapado entre el tráfico y el bordillo de la acera, sin capacidad de respuesta.

En realidad, según Esteban García, un ciclista que quiera protegerse debe alejarse de los coches aparcados junto a la acera el espacio de “una puerta y media por si alguien la abre por sorpresa” y tiene que ocupar el hueco central de la calzada”, guardando también una distancia de seguridad amplia respecto al coche de delante.

“Hay que hacerse ver y conseguir que los automovilistas se den cuenta de que hay un ciclista en la calzada”, asegura. Así esperarán a adelantar cuando sea posible y cambiando de carril, como si se tratara de otro coche, explica.

“Todo es más sencillo de lo que se piensa. No se trata de ciclistas y coches, sino de personas”, dice Esteban. “Dentro de los coches hay una persona y esto hay que recordárselo a algunos ciclistas, que tratan a los coches como si no existieran, sin hacerles señalizaciones o sin establecer contacto visual con el conductor del automóvil”, añade. “Y sin embargo, en cuanto un automovilista te ve, todo cambia, ya sabe que estás ahí y te va a cuidar. Nadie quiere atropellar a nadie. Pero es que el ciclista tiene que hacerse ver”.

Lo que hay que entender, explica el monitor, es que en el espacio compartido de la ciudad unas personas van en bici y otras en coche y ninguno de los usuarios quiere tener problemas. “Deben compartir la calzada y cumplir las normas de tráfico”, asegura. Y comunicarse: “Hay que señalizar, circular sin hacer cosas raras, hacerse ver y protegerse”, explica Esteban.

A partir de los conceptos básicos, el taller se completó con experiencias prácticas por Madrid en las que diversos monitores indicaron a los miembros del Ministerio y el resto de participantes el modo de proceder en todas las maniobras y circustancias a los que el ciclista se enfrenta en una situación real: incorporarse a la calzada; salir de ella; girar a derecha o a izquierda; adentrarse en una rotonda; pasar un cruce; frenar en un semáforo; salir de él…”.

La experiencia resultó sorprendente. Este periodista, que lleva años circulando en bicicleta por Madrid, descubrió de repente que ha estado haciendo unas cuantas cosas mal durante mucho tiempo. Y por primera vez, pudo pedalear por la Castellana y las calles más agitadas del centro sintiéndose totalmente seguro.

No es extraño que Esteban García recomiende reciclar a todo los conductores con un curso de este tipo: “Habría que darle dos horas de este taller a los ciclistas, pero también a todos los conductores, en las autoescuelas. Así entenderíamos todo mucho mejor”.

Y el maestro de los pedales urbanos añade dos últimos consejos: Primero: “Se circula por la calzada, no por la acera”. Y segundo: “No pasa nada por bajarse de la bicicleta, absolutamente nada. Es perfectamente digno poner pie a tierra. Si uno no lo ve claro, como por ejemplo en un cruce, se baja de la bicicleta, y con los dos pies en el suelo y llevándola de la mano pasa el trozo malo por el paso de peatones y por las aceras. Mucho mejor hacer eso que jugarse el tipo. Ya cogerá experiencia y un día volverá a pasar por ahí y descubrirá lo fácil que le resulta hacerlo montado”.

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (22 sept 2011)

Anteayer hacía referencia a una carrera de medios de transporte, una carrera mediática, con participantes mediáticos y finalidad mediática. Hoy toca el análisis posterior a la etapa, que también se las trae.

Como sabréis y como siempre, ganó la bicicleta conducida por toda una atleta, Ana Casares, una eminencia en el deporte de rendimiento de por aquí. Mis respetos hacia ella, su carrera, su talante y su trayectoria profesional intachable. Ahora bien, alguien del nivel de Ana, ciclista experimentada ¿qué hace poniéndose al servicio de este espectáculo pertrechada con ropa deportiva haciendo una contrarreloj por la ciudad?

Analizando sus registros me he quedado sorprendido: 2 kilómetros en 11 minutos y medio (a una media que no llega a 11 kms/h). ¿Cómo una deportista de su talla y con su manejo de la bicicleta que además conoce ese trayecto perfectamente hace un tiempo tan malo? ¿Por qué hace algunas calles a contramano? ¿Por qué se mete por algunas traseras peatonales teniendo una avenida diáfana y directa hacia el objetivo? ¿Por qué?

Pues simplemente es tan lenta porque circula por el carril bici o, mejor dicho, le han hecho circular por el carril bici, por la acera bici, por la acera pintada y por el Camino de Santiago en contradirección. ¿A qué obedece esto? Simple y claro: a legitimar y justificar las actuaciones, implementaciones y los consejos del consistorio pamplonés, organizador del evento y final de los recorridos. A eso y a no ridiculizar en exceso al coche, para que quede claro que, quitando a esos cuatro chalados de las bicis, es lo que verdaderamente merece la pena para desplazarse con dignidad por esta ciudad.

¿Sorprendente? En absoluto. Lo verdaderamente sorprendente es que incluso circulando por esa colección de despropósitos, que parecen pensados más para disuadir del uso de la bici que para fomentarla, la “carrilbicista” sea un minuto más rápida que el intrépido automovilista que es capaz en 12 minutos de recorrer un kilómetro y medio con sus semáforos, aparcar en un parking subterráneo que se las trae y hacer el último medio kilómetro a pie. ¡Ese sí que tiene mérito!

¿Qué hubiera pasado si el ciclista hubiera circulado por la calzada?

He querido probar cuánto me costaría hacer ese mismo trayecto circulando por la calzada, cumpliendo escrupulosamente el Código de Circulación y la Ordenanza de Tráfico de esta ciudad y, después de varios intentos, no puedo pasar de los 7 minutos. Aunque las secuencias semafóricas se me pongan en contra, sin forzar la máquina, sin sudar, sin jugarme el tipo y sin incomodar a nadie, naturalmente. El tiempo deja al resto de medios en evidencia, incluidos los que circulan por los caminos recomendados por el Ayuntamiento para las bicicletas.

La prueba acelerada al doble (perdón por la calidad de las imágenes):

¿Quién cuestiona esto?

Mientras no seamos capaces de reconocer que con la política de relegar a los ciclistas a circuitos descabellados estamos ralentizándolos además de hacerlos invisibles al tráfico y multiplicar el riesgo en cruces e intersecciones a la vez que estamos intimidando a los peatones, todo lo que hagamos tendrá poco que ver con el impulso de la bicicleta y la mejora de sus condiciones de circulación y de su potencial como medio de transporte. Mucho más cuando todo esto se hace con absoluta ignorancia, indolencia, despilfarro y desinterés, ni siquiera las muertes serán suficientes para cambiar las cosas.

Amigas y amigos, si no desenterramos el hacha, esto serán lentejas, que si quieres te las comes y si no las dejas. Y así se queda todo como estaba.

COPIADO DE: Biciescuela Granada (septiembre 2011)


POR UN CICLISMO URBANO VEHICULAR
Semana de la movilidad sostenible. Septiembre de 2011, Granada

El número de ciclistas urbanos en Granada ha crecido durante los últimos años. Sin embargo, gran parte de ellos invade las aceras perjudicando la seguridad peatonal. Esta situación ha sido provocada por una política basada en el carril-bici urbano. Infraestructura que, además de haber sido ubicada sobre la acera, no ayuda a superar el miedo al tráfico ni a aprender a circular por la calzada en condiciones de seguridad. Incita a los ciclistas noveles a seguir su trayectoria por la acera en ausencia o al finalizar el carril-bici. Problema que se verá multiplicado con el servicio municipal de préstamo de bicicletas.

Circular en bici por la calzada no es más arriesgado que hacerlo en otros medios de transporte. Los accidentes debido a despistes e imprudencias nos afectan a todos los conductores y peatones. Siendo los peor parados los conductores de moto y ciclomotor.

Los accidentes ciclistas evitables se deben mayoritariamente a sus propias conductas y a la falta de formación sobre cómo conducir su vehículo por la calzada en condiciones de seguridad. La experiencia demuestra que el carril-bici urbano no solo no evita los accidentes, sino que multiplica los riesgos. Crea anomalías que requieren de los automovilistas reacciones no aprendidas para una circulación normal y provoca fricciones con los peatones al ocupar zonas de seguridad y aglomeración peatonal.

Durante los últimos años el Ayuntamiento y la Junta han gastado más de 2 millones de euros para construir 20 Km de carril-bici urbano que cuentan con más de 150 puntos negros. La ubicación del ciclista en ángulos muertos; las distancias laterales insuficientes respecto a los vehículos, el mobiliario urbano y los peatones; la estrechez de la vía (1 ó 1,2 m por sentido); etc. no son errores de diseño sino características descritas en los manuales que definen a estas infraestructuras. Estas vías no están diseñadas para alcanzar más de ente 5 y 10 Km/h en condiciones de seguridad, ni tampoco para concentrar una alta densidad de ciclistas.

El art. 36.1 del Reglamento General de Circulación prohíbe a los ciclistas el uso de la calzada cuando hay carril-bici. Por lo tanto, fomentar el uso de la bici a través de esta infraestructura significa restringir la movilidad ciclista, limitando su velocidad potencial y destruyendo su atractivo como medio eficaz de transporte.

La seguridad del ciclista debe estar en sus propias manos. Ha de tomar decisiones para condicionar el comportamiento de los otros conductores. Un buen control y gestión del espacio por el que circula, una buena señalización y comunicación visual con los demás y un buen dominio de su vehículo le ubica de forma predecible en un lugar visible y seguro, dando confianza a los demás y haciéndose respetar.

Por todo ello, esta formación ciclista para adultos y alumnado de secundaria es el pilar fundamental y prioritario de toda política de promoción del uso de la bicicleta como medio de transporte. Con los 2 millones de euros que las administraciones han despilfarrado en una infraestructura innecesaria se podría haber formado a más de 150.000 vecinos. Una vez el ciclista posea estos conocimientos podrá circular de forma autónoma, con total confianza y seguridad por la infraestructura ya existente: la calzada.

LA BICICLETA NO ES UN ESTORBO QUE HAY QUE SEGREGAR A UN ESPACIO LIMITADO. CONDUCIMOS UN VEHÍCULO CON PLENO DERECHO PARA CIRCULAR POR LA CALZADA. SOMOS PARTE DEL TRÁFICO:

- NO A LA CONSTRUCCIÓN DE CARRILES-BICI URBANOS

- SI A LA CIRCULACIÓN NATURAL DE LAS BICICLETAS POR LA CALZADA EN CONDICIONES DE IGUALDAD: PLENO DERECHO Y PLENAS RESPONSABILIDADES

CONTACTO:
Asociación de ciclistas urbanos BICIESCUELA GRANADA
http://biciescuelagranada.blogspot.com
biciescuelagranada@hotmail.com
NOVEDADES EN: http://www.facebook.com/pages/Biciescuela-Granada/127145780689581

DOCUMENTACIÓN RELACIONADA:

1- Propuesta de Plan Metropolitano de la Bicicleta en Granada:

  • Programa de formación sobre la conducción de la bicicleta en condiciones de seguridad por la calzada para adultos y alumnado de secundaria
  • Difusión de los itinerarios ciclistas metropolitanos
  • Red de aparcamientos de bicicletas contra el robo, el vandalismo y la intemperie
  • Sustitución de los carriles-bici urbanos por aceras

2- Razones ciclistas para decir no al carril-bici urbano

3- ¿Qué es un carril-bici urbano?

4- La falsa seguridad del carril-bici urbano

5- Anomalías, molestias y peligros del carril-bici urbano en Granada

6- No al carril-bici de Camino de Ronda

FUENTE: Ideal (27 julio 2011)

Sara Sanbonmatsu acude en bicicleta cada día a su trabajo, en el hospital Virgen de las Nieves, desde el barrio granadino del Realejo. Una vez terminado el trayecto, una tarjeta le permite guardar la bicicleta en la misma entrada del hospital, en una jaula de hierro controlada por una cámara de vídeo.

Esta jaula, a disposición de todos los empleados que la soliciten, es sólo uno de los beneficios que el plan de movilidad del Hospital Virgen de las Nieves pone a disposición de todos los trabajadores que se registren a través de la web.

Pero esta no es la única ventaja. Este programa consta de todo tipo de recomendaciones de gran utilidad para todo aquel que desee cambiar su medio de transporte habitual por uno catalogado como “sostenible”. Desde cursos de conducción de la bicicleta por la calzada en condiciones de seguridad e información sobre las mejores rutas para llegar en bici desde los municipios del área metropolitana, hasta puntos de encuentro para los que quieran ir andando.

Juan Raya, coordinador de movilidad del complejo hospitalario, ha sido el encargado de organizar este proyecto. En primer lugar encargó a una consultora “un diagnóstico para ver la situación en materia de movilidad del hospital”. Posterior a este informe, presentó un documento a través del cual consiguió la subvención por parte de la Comisión Europea de una serie de fondos de desarrollo regional (Feder), así como de la Junta de Andalucía, para comenzar a realizar un plan de movilidad donde la bicicleta ha sido la gran protagonista.

Juan Raya, usuario habitual de este medio de transporte, acude cada día al hospital Virgen de las Nieves desde Huétor, motivo por el cual, conocía en primera persona las necesidades que pudieran tener el resto de usuarios de este medio de transporte. No dudó en ofertar un curso de conducción para los trabajadores del hospital para que obtuviesen mayor seguridad a la hora de realizar los desplazamientos. Por otro lado y ampliando los conocimientos del curso, puso en marcha un blog con las mejores rutas desde los todos los municipios del cinturón de la capital hasta el Virgen de las Nieves.

La construcción de un conjunto de jaulas para guardar la bicicleta durante la jornada laboral ha sido otro de los grandes logros. Las jaulas, ubicadas en la puerta del edificio de gobierno del hospital, están vigiladas por una serie de cámaras, así como cerradas para todo aquel que no esté registrado en el plan de movilidad.

Aparcamiento de bicis contra el robo, el vandalismo y la intemperie en el Hospital Virgen de las Nieves

La tranquilidad que produce a los trabajadores dejar sus bicicletas en un punto seguro ha sido uno de los motivos por los que, en tan sólo nueve meses, el número de usuarios registrados que van en bicicleta a trabajar ha alcanzado un total de 143. “Algunos vecinos del barrio me han llegado a pedir que les guarde la bicicleta en la jaula, no podemos hacer eso, pero entiendo que lo pidan, son más seguras que dejar la bici en la calle”, manifestó Raya en este sentido.

No al carril bici urbano

Una de la sorpresas que recoge el plan de movilidad es cómo desde la dirección del centro no se recomienda de forma concreta la utilización de carriles bici por parte de los trabajadores. En su lugar, la calzada se presenta como la opción principal, motivo por el cual, en la web se ofrecen una serie de consejos para realizar una conducción segura por la calzada, donde según Raya “todos los medios de transporte deben convivir”.

En la calzada conviven todos los medios de transporte. ALFREDO AGUILAR

Para matizar esta idea, Juan habló de los “numerosos puntos negros que tiene el carril bici de la ciudad”, donde “rotondas como la de Hipercor o Neptuno suponen un auténtico peligro para los que circulan por ese tramo”.

Juan, como usuario habitual de este medio de transporte conoce a la perfección las trabas con las que se encuentran los que circulan por el carril. Según palabras del coordinador de movilidad “ir por el carril bici supone una serie de obstáculos que terminan por hacernos el camino más lento”.

Otra de las controversias que se ponen de manifiesto en este programa es la utilidad o no de la bicicleta municipal. Según Juan, en la mayoría de los casos detrás de esas bicicletas hay grandes multinacionales, que no aportan valor económico a la ciudad. Desde la dirección aconsejan el uso de la bicicleta privada “que da dinero a los comercios granadinos, así como a los talleres de reparación de las mismas”.

Desde el punto de vista del coordinador, más que poner bicicletas a disposición de la gente, “habría que integrar las que hay en la calzada. Hay que pacificar el tráfico en las calles”.

Otros proyectos

Pero no todo se reduce al marco de la bicicleta. El hospital también está ofertando otras maneras para motivar a la gente a ir andando, en coche compartido, o en transporte público.

En el número 13 del año 2011 de la revista El consultor de los ayuntamientos y los juzgados se publica en la página 1662 el siguiente artículo de Diego BALLINA DÍAZ (Ayto Gijón) El uso urbano de la bicicleta a debate: comentario a la Sentencia del Tribunal Supremo de 8 de noviembre de 2010 (Rec. 399/2009). (ARTÍCULO VISTO EN: Granada Sostenible 16-8-2011)

Tal artículo trata de aconsejar a los municipios sobre si pueden hacer y de qué manera realizar su propia ordenanza de circulación ciclista y entra en detalle comentando cuál ha sido el fallo del Tribunal Supremo respecto a la ordenanza de Sevilla y la regulación establecida entre peatones y ciclistas en las aceras. Para ello, parte de la premisa de que la bicicleta no puede ser considerada ni un peatón, ni un vehículo, sino que está entre dos aguas:

“Conforme al anexo (apartados 4, 5 y 6) de la LT (LA LEY 752/1990) la bicicleta es un vehículo. Por tanto le son de aplicación las mismas normas que a motocicletas, ciclomotores o turismos. Quizás dicha consideración no sea la adecuada y supone sin duda una importantísima limitación para los municipios a la hora de regular la movilidad urbana. Desde distintos ámbitos se viene entendiendo necesaria una reforma normativa que bien podría ir en el sentido de considerar a la bicicleta un tertium genus, a medio camino entre peatones y vehículos, pues parece exagerado, en determinadas circunstancias, aplicarle la misma normativa a una bicicleta que circula a una velocidad media de seis kilómetros por hora que a un automóvil de una tonelada y ciento cincuenta cv. de potencia” (Diego BALLINA DÍAZ, “El uso urbano de la bicicleta a debate: comentario a la Sentencia del Tribunal Supremo de 8 de noviembre de 2010 en la revista El consultor de los ayuntamientos y los juzgadosnúmero 13 del año 2011-)

La definición de la bicicleta como vehículo y al ciclista como conductor es la definición más apropiada existente para poder mantener y reforzar el reconocimiento legal y social de la bicicleta como medio de transporte en igualdad de derechos para usar la calzada (el espacio más amplio y de mejor calidad existente en la ciudad para circular en bici).

Las experiencias en las que se ha considerado a la bicicleta como un elemento distinto al resto de vehículos ha tenido como consecuencia la prohibición de circular por la calzada y sustituyendo esta vía de forma obligatoria por espacios estrechos de 1.2 metros por sentido (carriles-bici), así como, la usurpación e invasión ciclista sobre las aceras (mediante la promoción de la acera como infraestructura para circular en bici con las aceras-bici o con la inexistencia de carriles-bici, así como mediante el inexistente apoyo institucional a la formación para aprender y superar los miedos a circular en bici por la calzada).

El Tertimun Genus se trata pues de un concepto que desgraciadamente se está extendiendo en nuestras ciudades y que ha acabado materializándose legalmente con las ordenanzas municipales cuyo objetivo es, simplemente, regular las fricciones que producen las nuevas infraestructuras creadas para los ciclistas (en lugar de mantener y reforzar el derecho de los ciclistas a circular por la calzada como un vehículo):

“Los cambios que se han producido en la ciudad en materia de movilidad con la implementación de equipamientos para bicicletas y las posibles fricciones que pudieran producirse entre usuarios de bicicletas y peatones, justifican que desde el ámbito municipal se proceda a recoger en un único documento las disposiciones relativas a la circulación, estableciendo las normas y delimitando los derechos y obligaciones de ambos.” (Exposición de motivos de la Ordenanza municipal de circulación de peatones y ciclistas en Granada, BOP 15 julio 2010, página 31)

Así como, también puede acabar lamentablemente plasmado en la próxima reforma del Reglamento General de Circulación debido a la insistencia de CONBICI que está ocupada en que los ciclistas puedan circular por las aceras en lugar de tratar de que sean autónomos para poder conducir su vehículo por la calzada con total derecho y naturalidad:

“(…) La convivencia entre ciclistas y peatones en las aceras cuyas dimensiones lo permitan es en estos momentos, en los que la mayoría de las ciudades españolas carecen de infraestructura ciclista, un factor esencial de promoción de la bicicleta. Aunque lo deseable a medio plazo es que las redes de carriles-bici se vayan extendiendo a la mayoría de las vías públicas, hasta hacer innecesaria esta mezcla de flujos. En este sentido entendemos que dicha convivencia debe limitarse no sólo a las aceras que posean unas dimensiones mínimas, sino también a aquellas vías que carezcan de carril-bici, tal y como está regulado en Sevilla(…)” (CONBICI en Granada Sostenible, 12-02-2011)

No cabe duda de que ante el evidente e inevitable crecimiento del número de ciclistas, la intención de redefinir a la bicicleta como “algo entre peatones y vehículos”, tan solo va encaminado (como ha demostrado la experiencia) a eliminar la “molestia” que supone para el tráfico motorizado la existencia de muchas bicis en la calzada. Una muestra muy clara de ello es la creencia del autor del texto citado de que la velocidad media de un ciclista es 6Km/h !!!!!! Cuando en realidad, en el ámbito urbano (en distancias inferiores a 10 Km) la velocidad media de un ciclista es superior a la de un automóvil (por muchas toneladas y potencia que éste tenga). Si no fuera así, me hubiera comprado un coche en lugar de una bici para circular por la ciudad.

Por otra parte, si en los lugares urbanos donde un vehículo puede alcanzar 50 Km/h y tiene uno o muchos vehículos delante que circulan a una velocidad inferior, aquel debe reducir su velocidad y adecuarla a las condiciones del tráfico y tan solo cuando hay condiciones de seguridad suficiente y espacio para hacerlo podrá adelantarles. Esto no solo ocurre también cuando un conductor de cualquier vehículo encuentra delante de él a un ciclista, sino que simplemente nadie pasa por encima de un obstáculo predecible y visible que tiene delante (ya sea moto, coche, peatón, bici o perro).

Bicycling in traffic is a dance you lead from Keri Caffrey on Vimeo.

Si la bici deja de ser considerada como vehículo, entonces significa que sería legalmente un estorbo (por que la calzada es la vía por la que circulan los vehículos) y, por lo tanto, debería ser segregada a un espacio distinto es decir, aquel llamado carril-bici (estrecho, limitado, en peores condiciones para alcanzar velocidades superiores a 5 Km/h, anómalo en los cruces, etc.) o en su defecto, la acera.

“Todavía hay ciclistas que creen que las ciclovías están pensadas para que el ciclismo sea seguro. Nada podría estar más lejos de la verdad. Las ciclovías fueron creadas por el sistema de carreteras para tener a los ciclistas fuera de los caminos para la conveniencia de los motoristas. Los hechos de la historia no permiten otra interpretación” (John Forester).

Si la bicicleta es un vehículo con todo derecho, significa que la bici no es una molestia para el tráfico sino que es parte del tráfico. Y, por lo tanto, no se le debe segregar, ni marginar, etc. sino que es una parte más, como también lo es un semáforo o un stop.

Otra cosa es que, como ocurre con otros vehículos habitualmente, se consideren situaciones específicas o excepciones determinadas para algunos de ellos. Por ejemplo: que los coches no puedan acceder a determinadas calles, que algunos giros solo lo puedan realizar los taxis y autobuses, que en algunos lugares tan solo pueden estacionar las motocicletas, que en descensos los ciclistas puedan superar el límite de velocidad, etc. En ese sentido y manteniendo la definición de la bicicleta como un vehículo, se pueden añadir excepciones para este vehículo, tal y como ya ocurre en el actual Reglamento de Circulación y el Reglamento de Vehículos y que, sin duda, pueden mejorarse partiendo del concepto vehicular de la bicicleta.

el 17 de julio hay convocada una marcha en bici en favor de más carriles-bici:

http://www.facebook.com/event.php?eid=210353299004085

http://www.facebook.com/pages/Carril-Bici-en-Granada-Ya/180724021985546

Ya sabéis que ahora con esto del internet las convocatorias de cualquier cosa van que vuelan… pero también sabréis que la rapidez normalmente perjudica el tiempo necesario para la reflexión. Y en eso estoy, tratando que la gente se forme un poco antes de meter la pata, como la he ido metiendo yo. Al menos en su página no me han censurado como ha ocurrido en otras (aún argumentando objetivamente y siendo totalmente respetuoso)

http://www.facebook.com/group.php?gid=118534851520010&v=wall

http://www.facebook.com/home.php?sk=group_114787625259831

Por todo ello, he creado un contraevento, para que la gente pueda instruirse antes de seguir la marea:

17 julio Razones ciclistas para decir No al carril bici urbano en Granada
http://www.facebook.com/event.php?eid=175762795817229

El 17 de julio de 2011 se ha convocado una marcha en bici por la ciudad de Granada para reivindicar un carril-bici. Considero que previamente a cualquier reivindicación es necesario formarse e informarse para después llevar a cabo debates o decisiones para consensuar entre los ciclistas qué es lo que queremos. Por ello, considero imprescindible repasar las reflexiones, análisis, documentación y propuestas elaboradas por ciclistas urbanos de Granada (que no están ligados a ningún interés político electoral) y que han participado intensamente en la reivindicación de carriles-bici urbanos hace 8 ó 9 años y que, tras estos estudios, ahora consideran que el carril-bici urbano es una técnica obsoleta, peligrosa y cara que destruye la potencialidad y el atractivo de la bicicleta como medio de transporte eficaz, ya que (entre otras cosas) nos sustituye la actual circulación ciclista en la calzada por una vía estrecha de 1.2 metros por sentido. Esperamos que antes de cualquier convocatoria o reivindicación de carriles-bici se tengan en cuentas todas estas consideraciones descritas, ya que si la reivinidcación de carril-bici tiene éxito, veremos nuestra circulación ciclista y, sobretodo la de las generaciones futuras, perjudicada gravemente. Nos gustaría que os tomaráis el tiempo necesario para reflexionar sobre todo este valioso trabajo hecho en Granada.

Espero que sea leído este texto antes de apoyar o no esta convocatoria y, si es posible, llegar a un consenso sobre los puntos en los que coincidamos todos los ciclistas urbanos de Granada.

Muchas Gracias

 
Razones ciclistas para decir no al carril-bici urbano

COPIADO DE: Bicicletas, ciudades, viajes… (30 abril 2011)

Es ya largo el itinerario que llevamos recorrido tratando de establecer las claves y las pautas para hacer que la circulación en bicicleta goce de oportunidades reales en un mundo demasiado orientado al automóvil y sus requerimientos.

A lo largo de todo este tiempo, la obsesión no ha sido otra que tratar de trasladar la idea de que promocionar la bicicleta no puede ser una tarea ni difícil ni aislada. Que tiene que ser una labor integrada en una estrategia más amplia, que busque devolver espacios habitables a las personas y enfocar el objetivo en la necesidad de reducir el uso irracional del coche y la necesidad de tener que moverse para todo… aunque sea en bici.

Sé que no es plato de gusto de nadie que le digan que lo que ha estado defendiendo los últimos años, lustros o décadas no tiene sentido, pero creo sinceramente que vale la pena si lo que se intenta hacer con ello es empezar a construir un futuro más digno, más asequible, más respetuoso, más humano y más atractivo, porque la realidad que tenemos no es alentadora.

Rectificamos: por la acera no

Ayer tuve el placer de leer, recomendado por Peatones de Sevilla, un artículo de la Asociación Cíclope, que bajo el título de “Rectificamos: por la acera no”, abordaba los problemas centrales de lo que ha venido ocurriendo en los últimos años de promoción desorbitada de la bicicleta en la ciudad: la normalización de la circulación de bicicletas en las aceras.

En ese artículo, hablan de su desorientación y de su reencuentro en lo que es el objeto de su entidad, la promoción y defensa de los derechos de aquellas personas que decidan utilizar la bicicleta como medio de locomoción en su ámbito de actuación. Resulta especialmente sorprendente, por gratificante, y más en esta sociedad civil sorda, obsoleta y enquistada, observar cómo alguien es capaz de darse cuenta que había estado en un error y es capaz de reconocer su equivocación.

Ahora bien, lo más interesante de la reflexión de la Asociación Cíclope es el análisis que hace sobre dos aspectos centrales del asunto de la ciclabilidad en nuestro país.

El efecto despeatonalizador y de expulsión de las bicis de la calzada, en el que se previene de las consecuencias de la normalización de la circulación de las bicicletas en las aceras en una sociedad con gran presencia peatonal.

La bicicleta no puede ser nunca un fin en sí misma, en el que se aborda la necesidad de abandonar una visión aislada de la promoción de la bicicleta.

Cada vez son más las voces representativas que proponen una visión más natural, más holística y más integral de la bicicleta dentro de una lógica de proximidad, accesibilidad y gestión del espacio público para las personas, lejos de planteamientos integristas, segregacionistas y excesivamente parciales o interesados.

¿Peatones reclamando el derecho de los ciclistas en la calzada?

El mejor ejemplo de estas voces son las asociaciones de peatones, que, como fruto de la invasión impune de sus espacios, han querido devolver un poco de sensatez en medio de este entuerto histórico y han sido las que han recordado y reclamado la necesidad de que se reconozca el derecho de la bicicleta de circular en la calzada y se mejoren las condiciones de circulabilidad de nuestras calles para acabar con el agravio que están sufriendo los peatones y la degradación de muchos espacios de naturaleza relacional.

Como nos despistemos, acabaremos viendo a los peatones circular sin miedo por la calzada reclamando su espacio en la calle, mientras los ciclistas, convertidos en cicleatones se afanan en transitar, aterrados, por las aceras una vez conquistadas éstas.

No creo que esto sea nada más que algo embrionario, algo que los grandes intereses creados alrededor de la bicicleta en los últimos años se van a encargar de desacreditar en su ofuscación por imponer su sistema carril bici + bicis públicas + fiestas de la bici + propaganda, como única fórmula que garantiza el éxito de la promoción de la bicicleta, pero, en cualquier caso, no deja de ser una señal de cambio en un mundo negacionista, oportunista, partidista y democráticamente deficitario.

Seguiremos en la brecha.

¿Sobran razones para invadir la acera?

No. Sobran razones para circular por la calzada.


COPIADO DE: Blog de Alcorcón (7 abril 2011)

El consummatum est de los carriles-bici ya se ha producido en Alcorcón. Sin que las autoridades municipales hayan podido cortar la cintita inaugural, incluso dar unas pedaladas (parece, ¡vaya por Dios!, que está prohibido inaugurar cosas hasta después de las elecciones), ya tenemos una monada de carriles tan de diseño, tan pulcros, tan recortaditos, pintados en tramos de colores verde o apimentado, alternancia de colores que no sé lo que significa, aunque me imagino que será para evitar al ciclista la monotonía (¿?), con la raya blanca en medio separando los dos sentidos de la marcha, que debe de ser una gozada verlos a vista de pájaro.

Otros tramos, en los cruces con las aceras (quiero decir con las aceras propiamente dichas, porque los carriles también son aceras, son terreno usurpado a éstas, de hecho son aceras-bici) están enladrillados, adoquinados, que parece que significa que el peatón tiene prioridad (¡pero atención, peatón, que, aunque así sea, que no estoy seguro, eso no quiere decir que puedas ir por la acera tranquilamente, como si la acera fuese una acera, sino que, si te atropellan, las de perder, y allá tú con las lesiones o los sustos que te causen, las llevaría el ciclista).

Lo más divertido —se lo deben de pasar pipa los ciclistas— son la cantidad de señales, unas en postes —postes significantes—, otras pintadas en el suelo, que se van a encontrar. Que si esto es una vía ciclista. Que si stop, que si ceda el paso. Que si no corra a más de veinte —¿llevan velocímetro las bicicletas?—. Que si obligatorio (¿?) para las bicicletas circular por el carril: ¡una señal colocada en el carril!, con lo que se supone que el de la bici la ve cuando ya está en él.

¿Y para las coches? Pues tampoco se han quedado sin señales que obedecer. La de: peligro, circulación de bicicletas es una de ellas, que yo recuerde. Otra es la de unas rayas pintadas en el suelo, cruzadas en la calzada, en paralelo a los pasos de peatones, que han quedado divididos en mitades.

Y todas estas monadas sin que ningún partido, ahora que se aproximan las elecciones, haya abierto la boca en contra. “¿Pero qué dice usted, hombre? ¿Oponernos nosotros? Si eso es lo moderno y lo ecológico”.

Pero en fin, como parece que a los peatones no nos salva ya del carril-bici ni la paz ni la caridad, lo que no deberíamos permitir es que las bicicletas circularan por las aceras, de ningún modo. ¡Bicicletas por las aceras, no!