COPIADO DE: No a la acera-bici en Málaga

Los coches no sólo contaminan sino que crean un ambiente urbano hostil y agresivo. Por ello, y en la medida de lo posible, hay que fometar el uso de la bicicleta como medio de transporte en las ciudades. Esto implica, necesariamete, un cambio en la cultura urbana; la bicicleta ha de integrarse en la ciudad. Sin embargo, carriles y aceras-bici únicamente logran segregarla, y lejos queda el objetivo ideal de ciudades amigables. Así, las ideas principales sobre las que se contruye este blog son:

- La acera es para los peatones.

- La bicicleta es un vehículo y su lugar es la calzada.

- La acera-bici quita espacio al peatón y dificulta la convivencia entre peatones y ciclistas. También genera un conflicto entre conductores y ciclistas ya que quita el derecho a la bicicleta a ir por la calzada.

- Tanto el carril-bici como la acera-bici dificultan la señalización de las vías y generan situaciones de peligro antes inexitentes. La tensión entre conductores, peatones y ciclistas se incrementa.

- El carril-bici y la acera-bici sirven, en todo caso, para pasear, y siempre a una velocidad adecuada al ritmo peatonal (pero ver el siguiente punto). Carriles y aceras-bici no sirven para usar la bicileta como vehículo diario de desplazamiento en la ciudad.

- Una conducción RESPONSABLE  de la bicicleta por una acera es más cómoda y segura (para peatones y ciclistas) si la acera NO cuenta con una zona especialmente reservada para la circulación de las bicicletas (= acera-bici).

- Antes que la construcción de carriles y aceras-bici es preciso realizar labor de educación para que los conductures sean respetuosos con los ciclistas (y los ciclistas con los peatones).

- Es paradójico que la acera esté llena de obstáculos que dificultan el tránsito de personas con minusvalías, ancianos o gente con carritos para bebés, por ejemplo, y se gaste tanto dinero en construir carriles y aceras-bici. Simplemente desde un punto de vista ético, los colectivos de peatones con dificultades de movilidad tienen todo el derecho a usar las aceras-bici, con prioridad sobre los ciclistas.

- Los ciclistas urbanos deberíamos negarnos a usar las aceras-bici (especialmente cuando casi no han dejado acera para uso peatonal) y evitar los carriles-bici allí donde circular por ellos pueda generar situaciones de peligro (por ejemplo, cruces en T, intersecciones con aceras sin visibilidad, etc.). En caso de usar la acera-bici, debemos dar prioridad al peatón y conducir despacio y evitando maniobras peligrosas; tratar de reducir al mínimo cualquier situación de conflicto peatón-ciclista.

- En la calzada, circula por el centro del carril. Hazte respetar, hazte visible. Obliga a los conductores a cambiar de carril para pasarte, así tendrán que mantener la distancia lateral de seguridad contigo. No te pegues a la derecha del carril, es un suicidio (conductores que te adelantarán sin mantener una mínima distancia, alcantarillado, puertas que se abren, bla, bla, bla).

- Este blog pretende denunciar los conflictos generados por el carril-bici y la acera-bici en Málaga.

¡LA BICICLETA A LA CALZADA!

Una pena las pirulas que hace con ella en varios momentos del vídeo.

Queridos Reyes Magos,

en primer lugar, quiero agradeceros sinceramente que, aunque estéis muy ocupados repartiendo regalos, os hayáis acordado de los míos en estos últimos años.

Hace dos años me trajistéis la bicicleta. Pero como leía en los periódicos a los portavoces de los grupos ciclistas de mi ciudad diciendo que era muy peligroso usarla, preferí dejarla aparcada hasta que, como ellos decían, los Reyes Magos nos resolviera el problema de la falta de un lugar por donde circular. Y así, continué yendo a pie y/o en bus a mis destinos cotidianos.

El año pasado, después de los 20 años que lleva el presidente de la asociación de ciclistas urbanos de mi ciudad enviándoos cartas, por fin el Ayuntamiento pescó una cuantiosa subvención procendente de la Unión Europea y que repartía el gobierno autonómico. Nada más y nada menos que 100.000 euros por cada kilómetro de carril-bici urbano. Gracias a vosotros, Reyes Magos, el concejal de movilidad obtuvo 7.000.000 euros con el que pudo pagar a su amigo, el técnico de movilidad del Ayuntamiento que, al mismo tiempo y junto al vicepresidente de la asociación de ciclistas urbanos, tiene una empresa de diseño de carriles-bici. También pagó a la constructora que se encarga de ejecutarlo, que en esta época está la pobre con poco que hacer.

Así que, durante este último año (aunque no sin problemas debido a las quejas de las asociaciones de vecinos porque se estaban destruyendo multitud de aceras), por fin he podido circular en bici por mi ciudad, por los 70 Km de carril-bici que han construido.

Sin embargo, noto que algo falla en este regalo: El carril-bici no llega a todos los sitios y cuando acaba he de continuar mi trayecto por la acera, no sin los enfados de los peatones; he sufrido un par de sustos en algunas intersecciones debido a que los coches giran a la derecha interfiriendo mi trayectoria, cuando el carril-bici sigue recto; vi como al ciclista que circulaba delante de mi lo atropellaban en un paso de peatones; me estampé contra una farola debido a que un niño salió tras una cabina de la ONCE repentinamente; me choqué contra un ciclista que venía de frente al esquivar la apertura de una puerta de un coche aparcado; he notado como me rozaba la oreja un camión cuando me adelantaba; la vía está colapsada en horas punta y no hay manera de adelantar a los ciclistas que llevo delante, si es que no me tiran cuando algunos fitipaldis me rebasan a toda pastilla; etc. En definitiva, he comprobado que yendo a pie o en bus llego antes a mis destinos.

Ahora que en los últimos días he vuelvo a ir a pie tengo bronca diaria con los ciclistas que circulan por las aceras, desde que a mi madre la tiraron al suelo y le rompieron la cadera.

Perdonadme que os moleste con toda esta historia. No es que ya no me gusten las bicicletas sino que, como decía mi amigo de la asociación de ciclistas, son un peligro…

Sin embargo, sigo teniendo la ilusión de poder usar la bici y, últimamente, he ido observado a gente que va en bici que parece que fluyen en el tráfico, sin usar aceras ni carriles-bici. Al principio pensé que eran unos locos… Incluso que quizá la bici que les regalaste a ellos era mejor que la mía. Pero, no. Quiero circular en bici por la calzada como ellos hacen, sin problemas.

Reyes Magos, predonad que ya no haga caso a vuestro último regalo. Sé que era un regalo muy caro y deseado, pero ya soy mayor y lo que realmente me es necesario es un curso para aprender a conducir la bici en condiciones de seguridad por la calzada.

Muchas gracias.

Querido Papá Noel,

en primer lugar, quiero agradecerte sinceramente que, aunque estés muy ocupado repartiendo regalos, te hayas acordado de los míos en estos últimos años.

Hace dos años me trajiste la bicicleta. Pero como leía en los periódicos a los portavoces de los grupos ciclistas de mi ciudad diciendo que era muy peligroso usarla, preferí dejarla aparcada hasta que, como ellos decían, Papá Noel nos resolviera el problema de la falta de un lugar por donde circular. Y así, continué yendo a pie y/o en bus a mis destinos cotidianos.

El año pasado, después de los 20 años que lleva el presidente de la asociación de ciclistas urbanos de mi ciudad enviándote cartas, por fin el Ayuntamiento pescó una cuantiosa subvención procendente de la Unión Europea y que repartía el gobierno autonómico. Nada más y nada menos que 100.000 euros por cada kilómetro de carril-bici urbano. Gracias a ti, Papá Noel, el concejal de movilidad obtuvo 7.000.000 euros con el que pudo pagar a su amigo, el técnico de movilidad del Ayuntamiento que, al mismo tiempo y junto al vicepresidente de la asociación de ciclistas urbanos, tiene una empresa de diseño de carriles-bici. También pagó a la constructora que se encarga de ejecutarlo, que en esta época está la pobre con poco que hacer.

Así que, durante este último año (aunque no sin problemas debido a las quejas de las asociaciones de vecinos porque se estaban destruyendo multitud de aceras), por fin he podido circular en bici por mi ciudad, por los 70 Km de carril-bici que han construido.

Sin embargo, noto que algo falla en este regalo: El carril-bici no llega a todos los sitios y cuando acaba he de continuar mi trayecto por la acera, no sin los enfados de los peatones; he sufrido un par de sustos en algunas intersecciones debido a que los coches giran a la derecha interfiriendo mi trayectoria, cuando el carril-bici sigue recto; vi como al ciclista que circulaba delante de mi lo atropellaban en un paso de peatones; me estampé contra una farola debido a que un niño salió tras una cabina de la ONCE repentinamente; me choqué contra un ciclista que venía de frente al esquivar la apertura de una puerta de un coche aparcado; he notado como me rozaba la oreja un camión cuando me adelantaba; la vía está colapsada en horas punta y no hay manera de adelantar a los ciclistas que llevo delante, si es que no me tiran cuando algunos fitipaldis me rebasan a toda pastilla; etc. En definitiva, he comprobado que yendo a pie o en bus llego antes a mis destinos.

Ahora que en los últimos días he vuelvo a ir a pie tengo bronca diaria con los ciclistas que circulan por las aceras, desde que a mi madre la tiraron al suelo y le rompieron la cadera.

Perdona que te moleste con toda esta historia. No es que ya no me gusten las bicicletas sino que, como decía mi amigo de la asociación de ciclistas, son un peligro…

Sin embargo, sigo teniendo la ilusión de poder usar la bici y, últimamente, he ido observado a gente que va en bici que parece que fluyen en el tráfico, sin usar aceras ni carriles-bici. Al principio pensé que eran unos locos… Incluso que quizá la bici que les regalaste a ellos era mejor que la mía. Pero, no es así. Quiero circular en bici por la calzada como ellos hacen, sin problemas.

Papá Noel, predona que ya no haga caso a tu último regalo. Sé que era un regalo muy caro y deseado, pero ya soy mayor y lo que realmente me es necesario es un curso para aprender a conducir la bici en condiciones de seguridad por la calzada.

Muchas gracias.

Imagine there’s no bikelane
It’s easy if you try
No red hell below us
Above us only sky
Imagine all the people
Using their bikes today

Imagine there’s no cars
It isn’t hard to do
No oil to kill or die for
And no polution too
Imagine all the people
Living life in peace

COPIADO DE Bicilibre (10/03/07)

COPIADO DE: Sólo GNU, y otras cosas (4 sept 2011)

Antes de introducir otros temas, me parece lógico hacer una pequeña introducción de circulación ciclista. Hablar de “circulación ciclista” es una perogrullada a día de hoy. Es decir, la bicicleta es un vehículo, y como tal circula por la calzada con las mismas reglas que el resto de usuarios de la vía. Es como recalcar lo evidente. Por desgracia actualmente es cuestionado por gente a favor de la segregación del tráfico y que niegan la integración.

La creencia de que se puede utilizar (la bicicleta) como medio de transporte al margen del tráfico de vehículos no responde con la realidad. Huir del resto de vehículos utilizando aceras y carriles bici no evita la interacción permanente con el tráfico, llegando a ser estas interacciones incluso más arriesgadas, así como, perjudiciales para los peatones.

Biciescula Granada: Conducir una bicicleta por la ciudad

  • Circula por el centro del carril: Eres usuario de la vía. En calzadas con dos o más carriles puedes ser adelantado con seguridad.
  • Comprueba, señaliza y maniobra: Comprueba que puedes realizar la maniobra con seguridad, mira a tus lados y detrás. Señaliza con los brazos y ejecuta la maniobra.
  • Presta atención y advierte: Presta atención a los demás y advierte cuando sea necesario. Hazte visible.

Todo las explicaciones siguientes las conoce cualquiera, es simplemente seguir el código de circulación vial.

Circula por el carril de la derecha. Para maniobras de cambio de dirección, a la izquierda o derecha, ocupa el carril necesario.

Para cambiar de dirección a la derecha ocupa el carril de la derecha: observa, señaliza y ejecuta el cambio de dirección

Para cambiar de dirección a la izquierda en calzadas de doble sentido: ceñirse a la marca que separa los dos sentidos sin invadir la zona del sentido contrario. Observa, señaliza y ejecuta el cambio de dirección.

Circula por las rotondas. Ocupa el carril central o interior si no vas a salir de la rotonda, señaliza que vas a salir de ésta y ocupa el carril exterior para ello. Controla con la mirada, en todo momento, a tus dos lados. Comprueba que han visto la señalización de tus maniobras.

¿Qué más decir? Respeta las prioridades de paso (cedas, stop, etc), las regulaciones de parada y paso (semáforos, pasos de peatones, etc). Sencillamente sigue y respeta el código de circulación vial.

FUENTE:  Granada por una nueva cultura del territorio (8 dic. 2011)

El hospital Virgen de las Nieves de Granada es todo un ejemplo de cómo impulsar una movilidad sostenible. Ahora ha creado una guía de itinerarios ciclistas saludables en el área metropolitana de Granada. Juan Raya nos habla de la experiencia

Juan Raya, Coordinador del área de Movilidad del Hospital Virgen de las Nieves

Hace poco más de un mes la Presidenta electa del nuevo gobierno de Dinamarca llegó a la toma de posesión de su cargo en bicicleta. En esos países, a pesar de la climatología tan adversa para la bici, en torno al 50% de los desplazamientos urbanos se hacen en este medio de transporte. Y es que la bicicleta tiene muchas ventajas; es el medio de transporte urbano más rápido y eficiente hasta la distancia de 7 km y son archiconocidos los beneficios para la salud y el medio ambiente. Yo, que trabajo en el complejo hospitalario Virgen de las Nieves, veo que las distancias que hay entre los pueblos del área metropolitana hasta el Hospital no superan ese radio que hace a la bici el vehículo más eficiente para moverse.

Entonces, me pregunto, si la climatología acompaña (ni punto de comparación con el centro de Europa), las distancias también, las pendientes no llegan al 4% – casi todo los pueblos están en llano con respecto a Granada –, ¿por qué no está Granada y área metropolitana llena de bicis….? En dar respuesta a estas interrogantes se devanan los sesos los tecnócratas y los especialistas en movilidad. Espero que la encuentren. En el Hospital se creó un área de Movilidad que coordina quien escribe esto. Los que trabajamos en ella no somos especialistas, como mucho aficionados a la cosa, pero no nos faltó voluntad para ver qué podíamos hacer, qué estaba en nuestra mano poner en marcha. De nuestras reflexiones salió una idea clara; tenemos que ponérselo fácil a la gente para que se anime y aportarle toda la información y formación que precise. Partimos de ahí, y en ello estamos.

¿Cómo hacer que la gente coja la bici? Y nació nuestro “Fácil, seguro y cómodo”. Los empleados del Hospital debían tener un aparcamiento con garantías frente a robo, vandalismo e intemperie. Quien viene a trabajar en bici puede estar tranquilo durante la jornada laboral; sabe que cuando salga de trabajar va a encontrar la bici donde la dejó, y protegida de la lluvia y el sol. Además, goza del privilegio de aparcarla dentro del recinto. Eso es comodidad. Todo lo contrario que los vehículos a motor, que tienen restringido el acceso a los espacios del hospital.



Pero no era suficiente, queríamos más, queríamos afianzar la condición de usuario de la bici, por eso diseñamos un plan de formación: hicimos un curso de seguridad vial para bici en calzada, hicimos prácticas de cómo meternos, cómo movernos entre el tráfico, señalizar maniobras, entrar en rotondas, gestionar nuestra derecha. Incluso llamamos a personas cualificadas de España y Europa para enseñar a los niños a ir en bici a la escuela y se hicieron prácticas en grupos por la ciudad, etc., etc.


Dos sitios recomendados para entrar

- Itinerarios saludables en bici por la Vega metropolitana

- Para ver el plan de movilidad del Hospital en la página de éste


También trabajamos en el terreno de la difusión editando un manual de seguridad vial y dando a conocer otros que nos parecieron interesantes. Elaboramos un mapa de rutas alternativas para llegar al Hospital, y un estudio sobre las mejoras que esas rutas necesitan para que ciclistas y caminantes las puedan usar como alternativa a las saturadas y colapsadas carreteras de acceso a Granada (Itinerarios ciclistas en el área metropolitana).  Esta guía, fichas y blogs las hemos puesto a disposición de las autoridades para que si lo tienen a bien, y disponen de recursos, las arreglen con la seguridad de que habrá trabajadores del Hospital que las usarán para venir a trabajar.

Y en qué estamos ahora; diseñamos una calculadora de costes de movilidad donde cada trabajador que esté interesado podrá saber lo que en tiempo y dinero le cuesta venir al trabajo en función del medio que utilice: caminando, en bici, en bus, o en coche particular. . . Esperamos que esto pueda servir para que cada uno decida lo que hace con su tiempo, su dinero y su ética ambiental…. Esta calculadora estará en la web antes de fin de año, al igual que ya está la que calcula los beneficios ambientales de cada programa: peatón, bici, autobús, coche compartido, taxi compartido y coche privado.

Termino informando de algo que nos ha llenado de satisfacción: Por nuestro plan de movilidad se han interesado la Organización Mundial de la Salud y la fundación CONAMA.

COPIADO DE Bicicletas, ciudades, viajes… (7 noviembre 2011)

Hemos dado tantas vueltas al asunto de circular por la ciudad que ya empezamos a estar un poco mareados o mucho. Tanto que ya hemos perdido el norte y, lo más importante, estamos empezando a perder la perspectiva.

Hemos complicado cosas que eran sencillas intentando buscar soluciones a algo que era irresoluble: el tráfico en la ciudad. Hemos ampliado las calzadas hasta límites insospechados, hemos condenado el paso de los peatones como si fueran unos apestados que molestan en el tránsito masivo, el de los coches, hemos apartado a las bicis de la circulación intentando relegarlas a pasillos imposibles porque eran lentas y débiles, hemos ninguneado al transporte público comprometiendo su eficacia, y, una vez hecho todo eso, hemos ordenado la ciudad para el coche. Grandes viales, oferta descomunal de aparcamiento, semáforos, rondas, rotondas… todo al servicio del coche.

Todo iba bien hasta que llegaron “los apocalípticos”

Nada hubiera resultado problemático si unos cuantos estúpidos visionarios atormentados por sus perspectivas apocalípticas no se hubieran dedicado a alertar al mundo con sus mensajes alarmistas hasta llegar a convencer a muchos ayuntamientos de la necesidad imperiosa de reducir el uso del coche drásticamente en las ciudades para poder salvar el planeta y para poder recuperar las ciudades para su uso y disfrute, en vez de para ser atravesadas lo más rápidamente posible. ¡Menuda idea!

El objetivo de esta banda de profetas no era otro que cambiar el orden de las cosas a base de invertir las prioridades de circulación. Para ello pusieron en lo más alto a los inútiles peatones. ¡Ja! Y detrás de ellos colocaron a los anticuados ciclistas con sus ridículas bicicletas. ¡Cómo no! Después vendrían el transporte público, las motos y al final los coches.

El problema llegó cuando intentaron poner en práctica sus teorías. Se encontraron con que la gente estaba demasiado aferrada a una forma de vida en la que el coche se había convertido en algo imprescindible, tan imprescindible que no entendían la vida sin él. Y así ocurrió que, pese a los intentos más o menos simbólicos de coartar la utilización del coche a través de la limitación de velocidades, la tarificación del aparcamiento y la peatonalización de las zonas centrales, la gente que utilizaba el coche siguió usándolo con la misma convicción.

Peor les fue a los ciclistas, que vieron como las promesas de protegerlos y mejorar sus condiciones de circulación se quedaban reducidas a unos cuantos kilómetros de carriles bici estrechos, difíciles de transitar, sin márgenes de seguridad y la mayor parte de las veces implementados en aceras o por detrás de los coches aparcados. Si andaban mal, ahora además tenían que entendérselas con los peatones. Toda una provocación. Eso además de unos cuantos aparcabicis y, en las ciudades más ambiciosas, un juego de bicicletas públicas, conformaban la oferta para esa especie que ahora tenía la categoría de ser “especie protegida”.

Los grandes beneficiarios de este nuevo orden, que iban a ser los peatones, vieron cómo sus aceras fueron invadidas de una manera prescriptiva por las bicicletas. Algunas fueron divididas con los ciclistas, el resto fueron automáticamente compartidas. Y hubo que reordenar todas las normas para intentar comprender el desaguisado. Eso y unas cuantas islas peatonales que por la mañana se llenaban de camiones y furgonetas intentando hacer llegar las mercancías a los negocios y a los residentes en esas áreas. Encantados.

La llegada de “los otros” acabó de desquiciar la cosa

Llegados a este extremo, una vez que todo esto está hecho y la gente está empezando a asumirlo como normal van y aparecen otros, mucho más estúpidos que los anteriores visionarios, y dicen que esto no sólo es insuficiente sino que es inconveniente y, para más inri, peligroso. Y reclaman sentido común. ¿Es que se han vuelto locos? ¿Sentido común a estas alturas de partida? ¿Ahora que tenemos todo este cotarro montado?

Y nos tratan de convencer de que todo hubiera sido mucho más sencillo y más natural con menos intervención sobre el terreno y más intervención sobre la circulación motorizada y con una buena dosis de educación y respeto. ¡Venga ya! ¿Ahora que nos hemos gastado un montón de millones haciéndoos cositas para que estéis contentos? Ahora no. Ahora, de hecho, nos vamos a servir de algunos de los vuestros, que han tragado, para desautorizaros y presentaros como extremistas radicales y enemigos de la promoción de la bicicleta, además de inconscientes, retrógrados y asesinos de niños y ancianos. Así se os curará un poco lo vuestro.

Hasta que todo dio la vuelta…

Todo perfecto y ordenado… hasta que un buen día nos desayunamos con una crisis monumental que nos deja sin fondos y empezamos a recular. Y donde dijimos infraestructuras fabulosas, lo vamos a dejar en respeto mutuo, y donde propusimos segregación ahora vamos a aventurarnos con el calmado del tráfico y promulgamos la convivencia. Así de fácil. Y vamos a ir por donde íbamos: los peatones por las aceras y los vehículos por las calzadas. Tremendo descubrimiento. Y además nos vamos a llevar bien porque no nos queda otro remedio. Y encima vamos a estar contentos con todo esto porque es lo mejor que nos puede ocurrir y, sobre todo, lo más barato. ¿Lo pilláis?