Un día cualquiera, andando por una calle de una ciudad cualquiera, de noche, cansado pero no derrotado, vuelves al sitio donde has pensado en descansar y vas y te topas con una de esas personas a las que la vida precisamente no le ha sonreído, que anda rebuscando en las basuras algo a lo que sacar provecho de lo que los demás han desechado. Te sorprende porque lleva una bicicleta cargada hasta las cartolas, unas cartolas que él mismo ha construido con maderas, a modo de armario, con llave y todo, donde guarda sus efectos personales y las cosas que va recogiendo. Te gusta, es simbólica, representa la supervivencia.
Le propones retratarla. Rehúsa cortésmente pero con algo de resentimiento.
- Déjame tranquilo. Yo no molesto a nadie. He acabado así pero no me quejo. Prefiero que no se me conozca, pasar desapercibido. Sólo así podré seguir haciendo esto. – te explica enseñándote una tijera con la que se dispone a abrir una bolsa de basura.
Te disculpas y le explicas que lo único que te movía a hacer la foto es que para ti las bicis son el sentido de tu vida. Que escribes sobre ello. Que trabajas en ello. Que tú también has cargado extraordinariamente una bicicleta y has vivido con ella meses, años por esos mundos de dios, y que te había gustado. Nada más. Te vuelves a disculpar.
Y entonces surge la conversación. Una conversación densa, profunda, armada de sentido común, de conocimiento de causa, una conversación sobre la bicicleta y la ciudad y lo que ha pasado estos últimos años y sobre lo que tiene que pasar. Es increíble. Tú sólo escuchas.
- Ha habido mucha locura con esto de la bici en los últimos años. Tantos carriles bici, tantas bicicletas públicas ¿para qué? ¿Para que al final todo el mundo ande como un loco por las aceras sin ningún respeto?
No contestas, no rebates, sólo asientes, no quieres cortarle.
- Esto es un despilfarro, créeme. No sé de cuántos millones. De muchos. Mejor no saber. Y no se ha hecho lo que se tenía que haber hecho hace muchos años. Yo ando en bici desde siempre. Antes utilizaba otra, la misma con la que mi padre había ido a la huerta desde siempre. Esa me la robaron. Se roban demasiadas bicis. Demasiadas. Y nadie hace nada por pararlo. No interesa. Son bicis. Es penoso.
Se queda pensativo, melancólico.
- Y lo que había que haber hecho es parar un poco más a los coches y enseñar a la gente a andar con respeto, porque la calle es de todos y en ella cabemos todos, y nos tenemos que entender. Si sólo hacemos carriles lo único que hacemos es enfrentar a la gente y que peleen en una estúpida guerra por el espacio. Y sólo aumenta la violencia. Y no se consigue nada.
La conversación continúa por espacio de más de una hora. Es un hombre realmente ameno, que desborda dignidad y entereza, que sabe de lo que habla y que dice las cosas sin revueltas, sin miramientos, sin tapujos. El no se juega nada, sólo se juega la vida. Lo ha perdido todo, todo menos la personalidad, pero no guarda rencor. Es realmente admirable.
Nos despedimos con un fuerte apretón de manos y con los mejores deseos mutuos.
- Mira chaval, la verdad es que no me habías pillado en un buen día, estaba yo un poco amargadillo hoy y encima me vienes tú con la historia esa de sacarle una foto a la bici y tal… pero mira tú por dónde que después de este rato que hemos estado hablando se me ha cambiado un poco el humor y hoy me voy a dormir un poco más tranquilo. No sé…
Aunque el motivo del autor del vídeo es quejarse de la “falta de respeto” de los peatones y automovilistas por el carril-bici, obsérvese por favor la dificultad (inexistente) de la mayoría de las calles en las que está el carril-bici, la necesidad (nula) de carril-bici en ellas, y el daño (enorme) provocado por el carril-bici al espacio de los peatones.
Hace un mes publicamos nuestra satisfacción porque el colectivo Valencia en Bici daba algunas señales de madurez (Valencia en Bici empieza a madurar): observaban que la multiplicación de ciclistas debido al servicio municipal de préstamo de bicicletas y a las aceras-bici y carriles-bici no había significado una mejora de la convivencia en el espacio público, sino una invasión de las aceras por parte de los ciclistas y un mayor dominio del automóvil sobre la ciudad.
En los comentarios que recibimos pudimos observar, por una parte, su adoración por un modelo de ciclista dependiente de políticos y técnicos y, por otra, la falta de democracia interna de este colectivo, así como su incapacidad para ser autocríticos ante el fracaso evidente de las estrategias que han llevado a cabo durante 20 años. Quizá esto también sea un síntoma más de la situación en la que se ven inmersos ahora: ¿multa o carril-bici? (Las provincias 27/11/11). La policía llevará a cabo una campaña de multas a los ciclistas (por no llevar luces y por circular por las aceras) a petición de la Federación de Asociaciones de Vecinos, y Valencia en Bici lo considera inoportuno y pide más carriles-bici.
En julio de 2010 ya observamos la ardua tarea a la que se enfrenta el carrilbicismo en esta ciudad (El carrilbicismo se enfrenta a una ardua tarea) al haber propiciado la invasión masiva de ciclistas circulando por las aceras a través del fomento del miedo a circular en bici por la calzada.
Me temo que Valencia en Bici no va a tener nunca el coraje de reconocer que la existencia de una amplia red de carriles-bici, la expectativa de que hagan más y la inexistente apuesta por la autonomía del ciclista (con la mitad del gasto público en carriles-bici podrían haber formado a cientos de miles de ciclistas para circular en condiciones de seguridad por la calzada) es lo que ha ocasionado que al finalizar el carril-bici, al escoger otro itinerario o al no existir esta vía, el ciclista opta a circular por la acera. Es decir, los cicistas no han aprendido lo más básico para conducir su bici con total autonomía: no han superado sus miedos y desconocen cómo ubicarse en la calzada, cómo señalizar, cómo gestionar su espacio… en cualquier tipo de calle. Los ciclistas han sido tratados como seres inútiles y, por ello, han acabado convirtiéndose en pseudopeatones, miedosos y dependientes de carriles-bici (y en su defecto, circulan por la acera)
“Después de poco más de 20 años de “trabajo” por nuestra parte, promoviendo junto a otras asociaciones e instituciones, el uso de la bici como medio de transporte, se ha producido un cambio cultural que se ha manifestado entre otras cosas por un aumento de las infraestructuras para bicicletas, la implantación de los sistemas de bicis públicas en muchas ciudades españolas y un aumento considerable de usuarios de la bici como medio de transporte urbano. Sin embargo, ese aumento en número de ciclistas urbanos no se ha acompañado de un necesario aprendizaje y un aumento del respeto ciudadano. No nos gusta a día de hoy cómo se está resolviendo lo que para nosotros era una herramienta para hacer de nuestras ciudades una lugar más habitable dónde vivir. La bici era y es la mejor herramienta para resolver una parte mayoritaria de la movilidad urbana por su economía y ecología. Creíamos que el ciclista urbano estaba hecho, por el mero hecho de serlo, de una pasta moral y ética especial, pero nos equivocamos. Ser ciclista urbano tal y como nosotros lo concebíamos iba más allá de subirse en una bici y desplazarse por la ciudad como a uno o a una le vinieran en gana. Se suponía que el ciclismo urbano “hacía ciudad” y no al revés como parece que está pasando”.
Menos mal, han tardado 20 años pero se han dado cuenta al final que un aumento de ciclistas urbanos a cualquier precio y caiga quien caiga no es positivo.
“¿Qué es lo que ha pasado? Sencillamente que no todos vemos las cosas de la misma manera ni todos sabemos desenvolvernos igual montados sobre una bicicleta. Actualmente nos encontramos con unas ciudades dónde sigue imperando la ley del más fuerte tolerada como siempre por las autoridades. El tráfico automovilístico, como hace 20 años, sigue sin estar “pacificado” porque ni ayuntamientos ni conductores se ponen a ello. Muchos ciclistas noveles carecen de la formación y seguridad en si mismos suficientes para moverse entre el tráfico, y por ello han traspasado sus miedos a circular por la calzada a los peatones en las aceras. Otros, sencillamente le echan toda la cara del mundo y circulan temerariamente por las aceras poniendo en peligro a los más débiles del tránsito urbano: los peatones. Algo por otra parte tolerado por las autoridades, para seguir así, alimentando la mala imagen de esa gran herramienta de convivencialidad urbana que es la bici”
Bien, han sabido detectar el desastroso aumento de ciclistas urbanos que invaden las aceras. Tal y como nosostros venimos señalando desde hace mucho tiempo. Pero no han querido meter el dedo en la yaga, quizá les duela. Porque han sido, en parte, ellos los que han colaborado para que esto haya ocurrido de esta manera. Durante estos 20 años han estado inyectando miedo a los aspirantes a ciclista, así como, reivindicando un fomento del uso de la bici para hacer la ciudad más amable y, para ello, consideraban imprescindible la creación de carriles-bici (ignorando la necesidad de aprendizaje para que el ciclista fuera autónomo y pudiera circular en bici por la calzada). Ahora que hay carriles-bici y bicicletas públicas, el número de ciclistas ha aumentado considerablemente, pero éstos ciclistas no circulan por la calzada, sino que circulan por la acera cuando el carril-bici finaliza (porque tienen el miedo inyectado en sus huesos y no han aprendido lo más básico: conducir su bici por la calzada). Su ilusión de que gracias al carril-bici aumentaría el número de ciclistas y que cuando este número fuera considerable ocuparía la calzada en masa para reducir el uso del coche no se ha hecho realidad. Y no quieren decir que esta invasión ciclista de las aceras ha sido provocada por la misma política de promoción ciclista que ellos han venido reivindicando desde hace 20 años.
“Ahora, con este video que aquí os presentamos y con los cursos que próximamente os vamos a ofrecer, creemos que ya estamos haciendo lo que verdaderamente está en nuestras manos para conseguir, esta vez sí, convertir el ciclismo urbano en un hecho social de verdadera convivencialidad urbana”.
Muy ardua será la tarea de sacar a los ciclistas de las aceras y menos todavía si no se abandona la creencia de que el carril-bici es un lugar seguro (tal y como se describe en el vídeo). Habéis llegado tarde, parece que el cicleatonismo en la ciudad de Valencia se ha instaurado irreversiblemente.
En mi ciudad, L’Eliana (Valencia), está sucediendo el típico desmadre de las acera-atonta-bicis.
Se me ocurrió hacer un escrito para publicar en un periódico local, L’Eliana 2000. El objetivo era iniciar un debate en la ciudad sobre este tema y poner a disposición de la mucha gente que lee este periódico enlaces a ciudadciclista para que pudieran informarse.
El resultado, para mi no ha sido bueno, porque esta segunda parte la periodista la ha obviado. Aún así me dice que piensa seguir con el tema, con lo que espero poder hablar con ella y plantearle más cosas y que entienda mejor este asunto de los carril-atonta-bicis.
Agradezco la corrección que me hace JuancarlosI, ya que leyendo deprisa confundí lo que hace la escuela ciclista de Granada con lo que hace la administración. Gracias JuanCarlosI. (Ya está corregido el escrito y lo explicaré si hiciera falta a la periodista).
Os incluyo el escrito original para ser publicado y lo que publica la periodista.
Un saludo a todos y adelante, sin prisas pero sin pausas (cada dia hay más ciclistas en mi ciudad que van por donde deben: La calzada)
Pd.: Soy un poco negado para meter cosas aquí, así que voy a intentarlo por la vía de “a martillazos”.
L’ELIANA EN BICI
L’Eliana es una buena ciudad para conducir bicis. Pero la moda de vías segregadas (carril-bici) ha entrado en ella y como consecuencia inmediata preveo lo que ya está sucediendo en muchas otras ciudades: El conflicto entre peatones y ciclistas. Un conflicto que no existía y que se crea de nueva planta. Ya se están creando asociaciones de peatones y movilizándose para que se respete su derecho a circular por su espacio natural.
El carril-bici es el mayor engendro que se ha creado. Crea una falsa seguridad, es costoso económicamente, produce más accidentes que la circulación por la calzada y está creando el enfrentamiento entre peatones y ciclistas.
La bicicleta es un vehículo y como tal debe circular por la calzada, respetando como cualquier vehículo las normas de tráfico.
Las aceras son para los peatones, lugares de paso y de acercamiento de los vecinos, de charla y saludos. Además el uso de carriles-bici y aceras ha dado vía libre para el uso indiscriminado por parte de ciclistas sin formación ninguna con el consiguiente peligro para ellos mismos y para los demás.
El problema está en que para conducir la bici no sirve sólo mantener el equilibrio sobre ella, hay que saber circular, levantar el brazo para señalizar y mantener el equilibrio perfecto, saber que no se puede ir cerca de coches aparcados para no “comerse” la puerta que se abre de pronto, no ir pegado al bordillo porque es fácil rozar y caerse y porque el coche que adelante intentará hacerlo por el mismo carril pasando muy cerca con el peligro de rozar al ciclista y provocar su caída, etc…
Es necesario por tanto una formación de conducción ciclista, incluso desde la enseñanza en colegios y la promoción del respeto en la conducción de todos los vehículos y la pacificación del tráfico.
Las asociaciones ciclistas que al grito de ¡Carril-bici Ya! están colaborando en el desastre carrilbicista pronto o tarde tendrán que darse cuenta de la magnitud del engendro y la Administración tendrá que enfrentarse igualmente a este disparate con la valentía que requiere el sentido común y la reflexión.
Nuestro Ayuntamiento tendrá que optar por segregar el tráfico limpiando las calles de bicis y enfrentando a peatones y ciclistas y atenerse al aumento de accidentes o poner las bicicletas en su lugar apaciguando el tráfico, bajando polución atmosférica y sonora y menos coste económico.
En muchas ciudades de países avanzados ya se está teniendo en cuenta esto, en algunas ciudades españolas también y asociaciones ciclistas como www.ciudadciclista.org ya llevan tiempo advirtiendo y demostrando con fotos, videos y comentarios este asunto.
El carril-bici en la ciudad es un camino a ninguna parte. Observo que cada vez más ciclistas por su experiencia y reflexión acaban circulando fuera del carril-bici.
Defiendo, defendemos, el derecho a circular como vehículo que somos, el respeto a los peatones y sus vias, el respeto a las normas de conducción y el respeto por todos los usuarios.
Deseo y espero que los responsables de tráfico en L’Eliana sean valientes y afronten este problema y que investiguen lo que está pasando en otros lugares y no sigan por esta vía que nace como moda pero ya acabada por ser un torpe engendro que jamás se podrá añadir a una ciudad sostenible.
Le he pedido a JuanCarlos que ponga él el recorte original de prensa ya que no encuentro la manera de poner el archivo (esto de las tecnologías parece que no acabo de cogerlo a pesar de que llevo años con el Linux, o será por eso).
Tenemos entendido que la policía municipal está a punto de empezar la caza de los ciclistas que prefieren las aceras. Pero el mismo ayuntamiento tiene que aceptar mucha parte de la culpa por el hecho de que hay ciclistas que andan por las aceras. Mira donde están los aparcar-bicis (en las aceras), los carriles bici (en las aceras), los estaciones de Valenbisi (en las aceras). Los ciclistas han captado el mensaje subliminal del ayuntamiento y van en las aceras. (John Rawlins, mensaje 4128 lista de correo Valencia de Valencia en Bici, 30 diciembre 2010)
Lo escrito por John tiene fecha de diciembre de 2010. Ahora, este mensaje al que se refiere, ya no es tan subliminal, sino que es un mensaje claro y directo de ConBici, la DGT y el Tribunal Supremo para que los ciclistas circulen por las aceras.
Un ciclista cruza por un paso de peatones en Valencia. Manuel Molines, Levante 17 febrero 2011
La Audiencia de Valencia ha anulado la condena a una conductora de un turismo que tuvo un accidente con una ciclista al considerar que los coches tienen preferencia sobre las bicis en los pasos de peatones. La sentencia cancela la indemnización de 3.595 euros que iba a percibir la víctima.
El accidente ocurrió el 30 de marzo de 2010 en Valencia en un paso de peatones en el cruce de la calle Teruel con Doctor Zamenhoff. La ciclista, una joven de 29 años, iba por encima de la acera y cruzó el paso de peatones cuando ya había empezado a pasar el turismo y no frenó a tiempo. La joven chocó con el coche y se lesionó el codo y el hombro. El titular del juzgado de Instrucción número 3 de Valencia condenó a la conductora a pagar una multa de veinte euros por una falta de lesiones por imprudencia, y declaró responsable civil a la aseguradora para que hiciera frente a la indemnización.
La sentencia de la Audiencia considera probado que es la bicicleta la que golpeó al turismo. El fallo añade: “Es de todos conocido que las bicicletas pretenden tener en la circulación rodada preferencia cuando cruzan un paso de peatones. Como dice la propia palabra es un paso de peatones que atraviesan la calle andando y no abordo de otro vehículo. En el presente caso, la lesionada cruzó con una bicicleta y como tal vehículo tiene que respetar la preferencia de paso del coche y circular detrás del mismo”.
La sentencia de la Audiencia de Valencia es firme y condena a la ciclista a pagar las costas del primer juicio y del recurso.
Justamente este noticia aparece un día antes de que la DGT anunciara que en la próxima reforma del Reglamento General de Circulación se permitirá a los ciclistas circular por aceras de más de tres metros de anchura. Sin duda, una medida irresponsable que potencia la posibilidad de que estos atropellos sigan produciéndose.
Estos atropellos ocurren cuando los ciclistas cruzan los pasos de peatones (como lo hacen los peatones, pero montados en bici), así como cuando cruzan los pasos para bicicletas, es decir, en las intersecciones entre calzada y acera-bici que tienen la misma forma que los pasos de peatones (y que normalmente van junto a éstos).
En primer lugar, muchos ciclistas creen que para cruzar un paso de peatones montados en bici tienen prioridad de paso; lo cual no es así. En cambio, aunque en los pasos para bicicletas los ciclistas tienen prioridad de paso, estos atropellos se producen de idéntica forma.
Si el ciclista aparece a una determinada velocidad, normalmente superior a la del peatón (3Km/h), el conductor que circula por la calzada (30 Km/h ó 50 Km/h) no logra tenerlo en su campo visual para poder prever su movimiento y cederle paso. Tan solo logra verlo cuando ya es demasiado tarde. A mayor velocidad del ciclista, menor es la capacidad de reacción del otro conductor.
El pasado 12 de diciembre el colectivo Valencia en Bici convocó la segunda manifestación reivindicando un carril bici por el anillo que forman las Grandes Vías de la ciudad.
Aunque los últimos ciclistas atropellados y fallecidos que han aparecido en la prensa han ocurrido en los carriles bici (1, 2 ), este colectivo sigue optando por enjaular a los ciclistas en estas ratoneras en lugar de dotarles de autonomía para ganar en seguridad para poder circular en bici por cualquier calzada de la ciudad. Después de haber fomentado el miedo a circular en bici por la calzada durante años, no se hacen responsables del resultado caótico ciclista en la ciudad de Valencia donde la invasión de las aceras se ha extendido a prácticamente un comportamiento normal entre los ciclistas urbanos (1, 2 ). Así continúan alimentando el miedo a conducir la bici por la calzada incentivando esta invasión ciclista de las aceras, mientras no haya carril bici
Esta vez adjuntan un plano de cómo quedaría la propuesta. Todo un avance de ingienería civil para tratar de demostrar las supuestas ventajas del carril-bici urbano:
Nuestra propuesta para las Grandes Vías reconvierte el carril de la calzada de circulación general en un carril para el tráfico ciclista. Con esto se persigue conseguir hacer convivir todos los usos si limitar el espacio público reservado al peatón, situando la bici en la calzada sin interferir el transporte público. Como véis en el esquema se consigue así que las bicicletas circulen por la calzada (lo que les hace más ágiles) pero con seguridad, al disponer de un carril reservado.
El necesario recrecimiento de la acera en las paradas de bus (para que los usuarios de este medio de transporte puedan acceder al mismo) se ha solucionado desviando el carril bici por detrás de las paradas. De esta forma los ciclistas pueden sortear este necesario obstáculo por el mismo carril bici (por la acera en un tramo) o en el caso de que la vía esté libre, avanzando por la izquierda por el carril bus.
1. Confunden el significado de convivencia. Convivir es respetarse sin necesidad de establecer metros de suelo restringido a un determinado uso.
2. La distancia de seguridad que el carril bici deja para que el autobús adelante a los ciclistas es (alrededor de 40 cm.) muy inferior a 1.5 metros. Con lo cual se perjudica seriamente la seguridad de los ciclistas.
3. Se contradicen y menosprecian el espacio que se le resta al peatón. Además, al esquivar las paradas de bus no solo se ocupa la acera, sino también los espacios de seguridad necesarios para acceder a estas.
4. Este espacio para las bicicletas no les hace más ágiles, ya que en cada parada de autobús tendrán que vigilar y ceder el paso a los peatones que vayan a cruzar el carril bici. Por todo ello, la velocidad máxima en estos lugares no podrá ser mayor a 5 km/h, ya que los peatones son los usuarios de la calle que tienen los movimientos más imprevisibles y rápidos. Con lo cual, esto es una desventaja de destruye la potencialidad de la bici como medio de transporte.
5. La anchura del carril bici es insuficiente para esquivar inesperados obstáculos a velocidades superiores a 5 k/h. La bicicleta necesita de un espacio de seguridad mucho más amplio para poder circular de forma segura con velocidades más elevadas (esto es la zona de incertidumbre).
6. Es un incógnita saber de qué manera el ciclista girará a la izquierda o adelantará a otros ciclistas que circulen por el carril bici.
7. No se menciona de qué manera carril bici salva las intersecciones con otras vías. Característica fundamental, ya que el carril bici, al ser una vía segregada del tráfico, posiciona al ciclista en el extremo derecho de la calzada interfiriendo en la trayectoria de los vehículos que viniendo de los carriles de tráfico general giren a la derecha. Esta situación ocasiona una contradicción con las normas básicas de circulación que los conductores tienen interiorizada.
8. Tampoco mencionan que este carril bici (que coloca al ciclista en un lugar que no tiene la anchura necesaria, que no mantiene la distancia de seguridad óptima para ser adelantado por otro vehículo, que no le permite girar a la izquierda y que lo posiciona en lugares de baja visibilidad interfiriendo el la trayectoria de los vehículos que giran a la derecha) es de uso obligatorio (independientemente de su falta de seguridad) y, por lo tanto, prohibe el uso de la calzada, lugar donde se pueden resolver estos problemas. (artículo 36.1 del Reglamento general de circulación y artículo 36 de la Ordenanza municipal de circulación)
Con esta propuesta se consique dejar la zona central del jardín libre de bicicletas y respetar su uso para el paseo, el juego infantil o actividades culturales.
Seguro que hay más opciones tan solo se trata de sentarse a diseñar pensando en todos los usuarios de una vía y no solo en el coche.
Los proyectos de carril bici desestiman las opciones que devuelven a la bicicleta su status normalizado y mantienen sus derechos en la calzada sin generan anomalías, molestias y peligros a los ciclistas y peatones. Así mismo, desestiman la necesidad de aprender a conducir la bicicleta y hace que los ciclistas depositen su confianza en estas infraestructuras que no hacen desaparecer los accidentes. Entre otras opciones:
En la lista de correo de Valencia en Bici, Jordi Tatay ha planteado los problemas que este proyecto de carril-bici presenta: mensaje 4125
Antonio Llópez ha respondido aclarando algunos matices, mensaje 4126 :
La anchura del carril bici (este sería el primer carril bici de la ciudad los que hay o son aceras bici o pistas bici) del esquema no es la real. la anchura en principio es la del carril de circulación general que se eliminaría de la izquierda de la calzada y pasaría a estar a la derecha como vial bici. Es decir, que es como un carril de circulación general separado únicamente por una ralla en el suelo del resto de los carriles de circulación, pero con una señal que indica (como pasa en el carril bus-taxi) que es un carril reservado. Es pues un carril más de la calzada y toda la problemática de intersecciones y demás no es distinta de la que existe ya circulando en la gran vía tal cual está. En todo caso, al ser un carril en calzada es perfectamente visible al resto de conductores y por lo tanto soluciona el problema de las aceras bici que plagan nuestra ciudad y que como todos sabeis eliminan del campo de visión del resto de conductores a los ciclistas ( los 3 últimos atropellos mortales fueron en aceras bici en su cruce con la calzada). Respecto a la ordenanza que dice que es obligatorio ir por el carril bici, sólo podemos decir que nosotros la impugnamos y que cuando tengamos capacidad para ello intentaremos que se deroge. De todas formas la ordenanza permite abandonar el carril bici si se va a abandonar la vía por el que discurre así que si uno/a piensa salirse de la Gran Vía por su izquierda no tiene más que salirse del carril bici y usar los otros carriles para cambiar de calle (en el caso de ciclistas no entrenados no tienen más que esperar en el paso de cebra o en un lado d ela interdección para abandonar la vía en dos tiempos (como lo especifica el codigo de circulación general). Respecto a las paradas de bus, decir que es el mal menor y que estas ya existen en muchas pistas bici de la ciudad (por ejemplo Peris Y Valero) y que se pueden rebasar por fuera (para ciclistas avezados que tienen prisa) o por dentro (para ciclistas menos entrenados en el tráfico).
Ante esta aclaración, Jordi Tatay apunta que hay cuestiones que no han sido resueltas, mensaje 4131:
Antonio, muchas gracias por la aclaración. Aunque hay algunos aspectos que siguen ocasionando problemas en la conducción ciclista.
1. La anchura entonces es la correcta para una óptima circulación de los ciclistas, la de un carril de tráfico normal. Sería pues la primera vez que un carril-bici unidireccional tomara estas dimensiones. Advierto que hay que tener cuidado con el nombre que se le da a lo que se pide, ya que la anchura de los carriles-bici unidireccionales ya está definida en los manuales: 1,75 metros de anchura. Y eso es lo que se entiende y ejecuta con el nombre de carril-bici.
2. Respecto a la problemática de las intersecciones. Si este carril-bici deja las cosas tal cual ya están ¿para qué tantos esfuerzos? ¿qué aporta en favor de la seguridad? Tan solo me viene a la cabeza una cosa: Dar una falsa sensación de seguridad, los ciclistas delegarán su confianza en una vía que no solo no les resuelve realmente su seguridad, sino que les posiciona en lugares de mayor riesgo.
Este carril-bici coloca al ciclista en el extremo derecho de la calzada y obliga al resto de conductores a hacer el giro a la derecha desde los carriles que están a la izquierda de la calzada. Es decir, está introduciendo una anomalía y una contradicción con las normas de tráfico interiorizadas por los conductores que finalmente repercute negativamente en la seguridad de los ciclistas.
¿Cómo salvar este problema? Pues convirtiendo al carril-bici (vía segregada del tráfico) en una VÍA CICLISTA RESERVADA. Se resuelve haciendo que la vía ciclista sea compartida por todos los vehículos que quieran girar a la derecha unos 40 metros antes del giro. Es la misma solución que se adopta cuando los vehiculos privados tienen que girar a la derecha y deben de ocupar y compartir el carril bus (que está a la derecha de la calzada) antes de realizar el giro.
3. También una pequeña aclaración, el Reglamento General de Circulación fue modificado y dice que los ciclistas girarán a la izquierda como el resto de vehículos. Lo de hacer el cambio en dos tiempos quedó eliminado del reglamento. Por lo que la separación del resto de carriles por una línea me parece correcto. Pero hay que especificarlo también en la descripción de la propuesta para no llevar a dudas sobre lo que se está pidiendo realmente.
4. Respecto a las paradas de bus. Los ciclistas que lleguen a este lugar tendrán por la izquierda autobuses parados en la parada y por la derecha, a peatones cruzando el carril-bici. Esta situación está lejos de dar agilidad a la circulación ciclista. Para obtener dicha agilidad es mucho más eficiente que la vía ciclista discurra a la izquierda del carril bus, de forma que se evita tener que parar en cada parada de bus para ceder el paso a los peatones o para esperar a que los autobuses arranquen.
5. Ya se que Valencia en Bici se opone a que las vías ciclistas sean de uso obligatorio. Sin embargo, actualmente lo son. Por lo tanto, en cada reivindicación de una vía ciclista en una calle determinada se deben describir con todo detalle sus características y analizar si realmente cumplen con unas condiciones óptimas que no perjudiquen la circulación ciclista. Y en el caso de que el resultado no pueda ser el más óptimo, desechar la opción de la vía ciclista. Porque en caso contrario se estará perjudicando a los ciclistas que no tendrán la opción de escoger la calzada donde las condiciones serían más óptimas que en la vía ciclista.
EN RESUMEN, TODOS ESTOS PUNTOS NEGATIVOS SE RESUELVEN: Unidireccional, anchura de un carril de tráfico normal, separado del resto de carriles por una línea, de uso compartido durante unos 40 metros antes del giro a la derecha (del mismo modo el carril bus también ha de ser de uso compartido estos metros antes del giro a la derecha), colocado a la izquierda del carril bus. Es decir, que el efecto es el mismo si circulamos en bici por el carril de la izquierda del carril bus gestionando correctamente el espacio, circulando por el centro del carril, etc. . Por lo tanto, los cientos de miles de euros que puede costar el proyecto y que repercute en solo en un anillo de la ciudad y que va destinado a las empresas de la construcción, pueden destinarse a una acción social y educativa cuyo resultado repercute en cualquier calle de la ciudad y que puede desempeñarla la gente vinculada al colectivo ciclista (autoempleo). Esto es, cursos de circulación ciclista en la calzada. Por ejemplo:
2. que las personas que sean cazadas por la policía circulando en bici por la acera se les perdone la multa si hacen un curso de conducción de la bici en la calzada.
3. que se proporcione instrucción a los alumnos de la ESO para comenzar a conducir la bicicleta por la calzada entre el tráfico (Bikeability 1 y 2)
4. que se oferten cursos para los empleados de la administración, hospitales, etc. y que les den puntos por ello para su CV.
la asociación de vecinos Virgen del Carmen-Beteró. (…) piden que se haga un carril bici desde la avenida del Puerto hasta Serrería y avenida de Los Naranjos, «porque es que las bicis van en un sentido y otro de la acera y los peatones no podemos ir tranquilos», comentan.
La noticia no detalla si quieren que el carril-bici esté enjaulado, para hacerlo a prueba de los carrilbicistas y cicleatones más belloteros.
Ciclistas urbanos impulsando la bicicleta como parte integral (e integrada) de la movilidad urbana, como un vehículo conducido por usuarios responsables con derecho a toda la calle y no como un juguetito encerrado en el apartheid de las vias segregadas, tambien llamadas "carriles-bici".